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¿Quién fue responsable de la desaparición de Jorge?

Hoy después de diez días de que Jorge Barrera, estudiante de la ENP5 desapareciera y que tras hacerse público, las redes sociales estallaran, distintos medios anunciaron que el joven había sido encontrado con vida en el Estadio Azteca. Las últimas 24 horas cientos de estudiantes preocupados compartieron información en facebook y se sumaron a la exigencia de su aparición inmediata, sólo así se logró la aparición con vida de Jorge.

Viernes 6 de noviembre de 2020

Esto se desató, después de que ayer, cuatro de noviembre, se hiciera pública la ficha de búsqueda del joven estudiante, visto por última vez en la alcaldía Tlalpan el 26 de octubre, día que salió de su casa sin su celular después de que el 23 los compañeros de su salón le hicieron creer que tenía que ir a las instalaciones de la prepa a presentar un examen de manera presencial.

Responsables y responsabilizadxs

En un audio que Jorge mandó al grupo de whats de su salón antes de desaparecer, se lo escucha explicando las condiciones en las que vive, sin internet, trabajando con su mamá en el comercio para apoyar en su casa y poder estudiar. Además Jorge no contaba con datos, por lo que no tuvo manera de enterarse que no tenía que ir a las instalaciones de la prepa.

En redes, múltiples comentarios señalan a los compañeros de Jorge como los principales responsables de su desaparición, incluso colectivos que se dicen anarquistas y revolucionarios, han llamado a organizarse para exigir a las autoridades de la prepa 5 que los expulsen. Pero, ¿qué resuelve esto?

En un país como México con 61,637 desaparecidos reconocidos oficialmente, en el que tan sólo en el primer semestre del 2020 se registraron 2,332 (sin contar todos los casos que no son registrados por el gobierno), las desapariciones no pueden tratarse como hechos aislados y no se puede señalar como responsables a los individuos.

A la juventud, quienes vivimos de cerca la criminalización y la precariedad, no nos parece lejano este tipo de situaciones, tales como la desaparición de Marco Antonio a inicios del 2018, en ese entonces estudiante de prepa ocho, por parte de la policía capitalina. Esto sumado a las decenas de mujeres, activistas, jóvenes y estudiantes desaparecidos al año en México.

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No es poco común que nosotrxs o nuestrxs compañerxs no tengamos las condiciones necesarias para tomar clases, nos faltan computadoras, internet, espacios adecuados para tomar clases; trabajamos por salarios miserables para apoyar a nuestras familias en esta pandemia, o porque los ingresos nos alcanzan para que estudiemos. Sobra decir que a la Universidad no le interesa esto.

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La realidad cruda que Jorge vive, el individualismo obsceno que algunos miembros de la comunidad expresan haciendo bromas a compañeros con bajos recursos, sólo demuestra que es necesario que busquemos caminos distintos a lo que las autoridades nos quieren imponer.

Esto sólo es expresión del individualismo al que las clases en línea y el aislamiento social orillan, y aún cuando tenemos que condenar la actitud de estos estudiantes, NO PODEMOS NI DEBEMOS reducir la responsabilidad de una desaparición a la desconsideración de unos cuantos y mucho menos podemos confiar en que las autoridades pueden solucionar esto, pues se limitaron a declarar que se encontraban "al tanto de la situación" y a dar sus mejores deseos.

Construyamos caminos donde la solidaridad, el apoyo mutuo, la preocupación por el otro y la firme convicción de que la unidad de estudiantes, académicxs y trabajdorxs son las que pueden convencer a nuestra comunidad de que este tipo de acciones que nos fraccionan y dividen, no nos ponen en mejores condiciones para enfrentar una realidad llena de precarización y violencia.

Pedir la expulsión de alguien de la escuela, como si no fuera de por sí difícil conseguir un lugar en el bachillerato de la UNAM, fortalece la lógica de venganza entre iguales, que no va a traer consigo más que resultados negativos, que en medio de la crisis económica y sanitaria pueden ser devastadores.

Los verdaderos responsables directa o indirectamente de las miles de desapariciones en nuestro país, son los partidos del régimen y las instituciones del Estado, que durante años han profundizado las condiciones de descomposición social por la vía de imponer condiciones de pobreza y violencia, llenando de militares y policías nuestras calles, quienes están coludidos con el narco y las redes de trata, lo cual no es un secreto para nadie.

Hoy Jorge está con su familia, aún no sabemos las condiciones en las que fue encontrado, ni a qué se debió su desaparición, pero nos debe quedar claro que apareció gracias a la enorme solidaridad que hubo en redes, de la misma manera que pasó con Marco Antonio hace ya casi tres años: se lo arrebatamos a los policías que lo desaparecieron con la organización y la movilización.

Ese debe ser el camino para encontrar a cada uno de nuestros desaparecidos, para que como Jorge, los encontremos a todos con vida. Pero vayamos por mucho más, organicémonos por un país sin fosas clandestinas, en el que la palabra feminicidio y juvenicidio pierdan total sentido, un país donde ni Jorge ni ningún otro joven tenga que romperse el lomo para poder estudiar. Para eso hay que pelear porque todo el dinero destinado a la militarización del país se ponga al servicio de garantizar una educación realmente gratuita para todos y todas.

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Asiste a la asamblea interbachilleratos este sábado 7 a las 5 pm a través de este link

🚨🚨Es prioritario exigir ante todo la aparición con vida del compañero, que la UNAM ponga cada recurso que esté a su...

Publicado por Agrupación Juvenil Anticapitalista en Jueves, 5 de noviembre de 2020






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