ESTANCIAS INFANTILES

Recorte a estancias infantiles precariza aun más la vida de las trabajadoras

El gobierno de López Obrador anunció la suspensión de apoyos a estancias infantiles. Defiende que esta acción permitirá que el dinero llegue directamente a las familias.

Miércoles 13 de febrero | 15:33

Hace unos días, el gobierno que encabeza López Obrador anunció la suspensión de apoyos a estancias infantiles debido a presuntas irregularidades. En su lugar, darán un apoyo directo de 1,600 pesos por niño a padres y madres de familia, cada dos meses y será cada familia quien decida si el dinero se lo dan a una hermana, tía, o abuela por cuidar a sus hijos, o bien, darle los recursos a las estancias infantiles.

Defienden que esta acción permitirá que el dinero llegue directamente a las familias y los niños tendrán una mejor calidad de vida, pero ¿es así de sencillo?

El Estado se deslinda

De acuerdo con cifras del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), del total de niños y niñas entre 0 y 6 años de edad que no son cuidados por sus padres o madres, 51.2% son cuidados por las abuelas, mientras que 11.3% asisten a estancias infantiles o guarderías públicas, 4.3% asisten a guarderías privadas y 33.3% se encuentran bajo el cuidado de otras personas.

Las mismas cifras revelan que solo 1 de cada 10 menores es atendido por instancias del gobierno o subsidiadas por éste, lo que evidencia la falta de disponibilidad de servicios de cuidado infantil.

Como parte del desmantelamiento y avance de la privatización del sistema de salud pública, implementado por los gobiernos federales y estatales en los últimos años, el modelo de subrogación ha provocado el abandono y la saturación del servicio de guardería, así como la reducción y precarización del personal y el empeoramiento en la calidad del servicio.

Este martes, responsables de 381 estancias infantiles que atienden a 14 mil 945 niños y niñas en 80 municipios de Chiapas, protestaron en San Cristóbal de las Casas contra esta medida porque afectaría a “a los más pobres del país”. Debido a la falta de recursos del gobierno, a la fecha han sido cerradas nueve estancias infantiles ubicadas en municipios indígenas de los Altos de Chiapas.

Señalaron que dicho estado “es mayoritariamente indígena y con altos índices de pobreza, donde la gran mayoría de madres trabajadoras no cuenta con seguridad social y no tiene un espacio seguro para dejar a sus hijos. Cuando inició el programa en varios municipios no había un espacio de cuidado y atención infantil hasta que se abrieron las estancias”, en las cuales “no solo se les da estadía a los niños, sino alimentación balanceada, estimulación para su desarrollo social, cognitivo y de lenguaje, en un ambiente enriquecedor, cálido y seguro con personal capacitado que garantiza su bienestar y promueve su desarrollo y aprendizaje adecuado para su vida futura”.

Las carencias de muchas estancias infantiles no son ningún secreto. Desde hace más de diez años se han hecho denuncias y señalamientos para que la situación cambie pero no ha habido respuesta. Así, la mayoría de las familias de trabajadores están condenadas a muchas veces no saber si sus hijos estarán bien cuidados.

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El 5 de junio de 2009 un incendio iniciado en una bodega cercana se extendió a la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora. La tragedia cobró la vida de 25 niñas y 24 niños; 106 infantes resultaron heridos y más de 70 de ellos sufrieron lesiones de por vida; todos ellos tenían apenas entre 5 meses y 5 años de edad.

Familiares de las víctimas han declarado que la versión de que el gobierno de Sonora hubiera dado la orden de provocar el incendio en la bodega “siempre fue una teoría”, algo muy mencionado en Sonora es “que al finalizar cada sexenio, misteriosamente se incendian las bodegas de Hacienda.”

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La tragedia ABC provocó gran indignación a nivel nacional. En 2011 el Congreso de la Unión aprobó la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil, mejor conocida como la Ley 5 de junio, sin embargo continúan las irregularidades y accidentes en las guarderías subrogadas de diferentes estados del país.

¿Entonces las familias deberían pagar más por un mejor cuidado para sus hijos?

El secretario de hacienda, Carlos Urzúa, opina que —en todo caso— “se puede ayudar a la abuela que va a cuidar, quizá mejor a los niños que las propias estancias infantiles. ¿Me explico? Dar flexibilidad a los padres de familia y no atarse con estancias infantiles en particular”

Mujeres: a trabajar día y noche

17 organizaciones no gubernamentales, dedicadas a la defensa de derechos humanos, emitieron un comunicado sobre esta decisión del nuevo gobierno. Argumentan que comentarios como los del secretario de hacienda, Carlos Urzúa, “refuerzan los estereotipos de género y minimizan la obligación que tiene el Estado de atender las condiciones que son obstáculo para que hombres y mujeres puedan garantizar el cuidado de sus hijos e hijas”.

El Estado es muy claro al respecto de quién debe quedarse a cargo de la crianza de los niños; por ello es que en México un hombre con trabajo formal no puede acceder a guardería para sus hijos salvo que sea viudo, el principal cuidador o tenga la custodia principal, además sólo cuentan con 5 días de permiso de paternidad contra las 12 semanas de las mujeres.

Pero esto no es una realidad aislada, sino fruto de un sistema capitalista que invisibiliza las tareas de cuidado en el ámbito privado de los hogares y no se hace cargo de ello. Al Estado le sale mucho más rentable que éstas tareas recaigan de manera gratuita sobre los hombros de las mujeres en su doble jornada laboral.

Durante la Primera Guerra Mundial las mujeres se incorporaron masivamente a la producción en nuevos roles —aunque ya trabajaban, fundamentalmente en la industria textil—, cubriendo los puestos que los hombres tuvieron que abandonar para alistarse como soldados. Quienes estaban destinadas a la guarda del hogar, la educación de los niños y el cuidado y reproducción de los valores familiares, entraron a las fábricas y empresas ocupando lugares tradicionalmente destinados a los hombres.

Los bajos salarios forzan a miles a tener más de un empleo para alcanzar un sueldo que, aún así, no llega a cubrir los gastos de la canasta familiar y, entonces, las mujeres estamos corriendo todo el tiempo, haciendo malabares para combinar los horarios fuera y dentro de casa. Éste es un problema que sufren en mayor medida las trabajadoras de fábricas y empresas privadas. Un problema profundizado por jornadas que por lo regular, superan las 12 horas; muchas veces deben ocultar ante la patronal que tienen hijos; mienten para poder conservar sus puestos a costa de perder algunos de los pocos derechos laborales que tienen como madres.

Las mujeres trabajadoras han cargado sobre sus espaldas la reproducción y el cuidado de los niños junto al trabajo diario y extenuante como asalariadas. Por esto, las organizaciones de mujeres socialistas levantaron la necesidad de las guarderías en los lugares de trabajo. Una exigencia vigente que la clase trabajadora debe levantar en el camino de luchar contra la opresión de millones de mujeres trabajadoras. Debemos pelear por la socialización de las tareas de reproducción; para que el Estado garantice guarderías, residencias, lavanderías y otros servicios que sean totalmente accesibles, dignos y gratuitos.

Con información de Animal Político






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