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Renuncia el CEO de Uber en medio de un escándalo

Travis Kalanick recibió acusaciones por amenazas a trabajadores, acoso sexual y evasión de regulaciones. Sin embargo, continuará en el directorio de una de las empresas estrellas de la revolución tecnológica.

Jueves 22 de junio de 2017 | 08:53

El presidente ejecutivo de Uber Technologies Inc, Travis Kalanick, cofundador de una de las compañías de tecnología más influyentes de su generación, dimitió el martes bajo la creciente presión de los inversores tras una serie de acusaciones.

La salida de Kalanick pretende cerrar un período tumultuoso para la compañía de servicios de viajes más grande del mundo, que alteró la industria del servicio de taxis y desafió las regulaciones de transporte a nivel mundial.

El rechazo a la compañía por parte de los taxistas en las principales ciudades y capitales del mundo se debe a sus métodos de flexibilización laboral y reducción de salarios del conjunto de los trabajadores que prestan el servicio de taxis.

En un artículo reciente publicado por El País, Carl Benedikt Frey, codirector del programa de Tecnología y Empleo de la Universidad de Oxford, aseguraba que, en contra de lo que podría parecer a primera vista, la presencia de Uber no ha reducido el número de taxistas en las calles de EE.UU. Más bien al contrario, ahora hay más. Pero los nuevos competidores sí contribuyeron a que los salarios de los taxistas se redujeran en torno al 10%.

El mismo artículo afirmaba que el año pasado un tribunal británico dictaminó que la empresa estadounidense Uber debía considerar a sus conductores como empleados, y no meros trabajadores autónomos, confiriéndoles el derecho a vacaciones y un salario mínimo.

Kalanick enfrentaba un cuestionamiento cada vez mayor en las últimas semanas a raíz de una investigación sobre prácticas sexistas y hostigamiento laboral en la empresa que ayudó a formar en 2009 y que ahora es el emprendimiento más valorado del mundo.

Después de conocerse un video en febrero que mostró a Kalanick reprendiendo a un conductor de Uber que se quejaba de la caída de los salarios, el CEO se disculpó públicamente y prometió buscar "ayuda en el liderazgo".

No se sabe públicamente qué porcentaje de Uber posee Kalanick, pero hasta ahora había manejado un control casi total sobre la compañía, lo que fue posible por una estructura de acciones que le da a él y a sus aliados clave 10 votos por acción.

Pese a las fuertes denuncias, Kalanick sigue como directivo de Uber

"Amo Uber más que nada en el mundo y en este momento difícil en mi vida personal he aceptado la solicitud de los inversores de hacerme a un lado para que Uber pueda volver a construir en lugar de distraerse con otra pelea", dijo Kalanick
Finalmente, fueron algunos de los principales inversores de Uber quienes obligaron a Kalanick a dejar su cargo, según una fuente familiarizada con el asunto.

La firma de capital riesgo Benchmark, cuyo socio Bill Gurley es uno de los mayores accionistas de Uber y que tiene un asiento en su directorio, además de los inversores First Round Capital, Lowercase Capital, Menlo Ventures y Fidelity Investments, presionaron a Kalanick para que renunciara.

En un comunicado el directorio de Uber calificó la renuncia de Kalanick como "una decisión audaz" que "da a la compañía espacio para dedicarse completamente a este nuevo capítulo en la historia de Uber".

No obstante, Kalanick permanecerá en el directorio pese a su renuncia como CEO.
La salida de Kalanick se produce después de una larga investigación liderada por el ex fiscal general de Estados Unidos Eric Holder, que concluyó que la autoridad de Kalanick debía ser reducida y que la capacidad de supervisión y la independencia del directorio tenía que aumentar.

Uber contrató a la firma de asesoría de Holder Covington and Burling para examinar sus prácticas laborales después de que Susan Fowler, una exempleada, acusara públicamente a la compañía de acoso sexual.

Lo que vino después fue una montaña de escándalos, entre ellos una investigación criminal por el uso de Uber de tecnología para evadir a los reguladores en algunas ciudades y una demanda por el supuesto robo de secretos comerciales presentada por la división de vehículos de conducción autónoma de Alphabet, Waymo.

El escándalo con Kalanick, no es el primero que protagonizan los CEO´s de las multinacionales tecnológicas, meses atrás fue detenido el heredero de Samsung a partir de un caso de corrupción.

Otro gigante como Amazon también ha recibido fuertes cuestionamientos por la flexibilización laboral sobre los trabajadores, quienes han denunciado que se ven obligados a hacer sus necesidades dentro de los camiones de transporte porque no pueden sino cumplir con las metas diarias en el reparto de los productos.

Detrás de la imagen “innovadora” y “colaborativa” que venden las empresas de la denominada revolución tecnológica, no hay diferencias de fondo con el resto de las empresas en el capitalismo. Todas además de desarrollarse sobre el robo del trabajo al asalariado; utilizan cuanto mecanismo les este a mano para evadir impuestos, flexibilizar las condiciones de trabajo y oprimir a las mujeres trabajadoras, a través del acoso de jefes y supervisores.

El caso de Kalanick, es su cara más visible. Su permanencia en el directorio de Uber confirma que se trata de un sistema que defiende a quienes le prestan su cuerpo para que funcione la máquina de amasar fortunas en base al no pago de una parte del trabajo del asalariado. Parásitos diría Marx.

Fuente: Reuters






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