Política Chile

EL SUR EN LUCHA

Revuelta en Chiloé

Irrumpieron en las calles con barricadas y control de la zona, los pescadores artesanales, con apoyo de otros trabajadores, y marchas solidarias en todo Chile, derivando la grave crisis social en una revuelta local.

Nicolás Miranda

Comité de Redacción

Domingo 8 de mayo de 2016 | 13:26

Con los métodos de la lucha de clases

La grave crisis social y ambiental por responsabilidad de los empresarios y sus partidos en la Región de Los Lagos, detonó en Chiloé por la crisis de la marea roja, y rápidamente se transformó en una revuelta local, como fue hace unos años atrás en Aysen y Magallanes. Una vez más, el punto de partida son demandas locales, en este caso graves y profundas, amenazando la diaria subsistencia misma de los pescadores artesanales y sus familias.

Los métodos de la lucha de clases permitieron el salto a la revuelta. A lo largo de estos primeros seis días fueron protagonistas de:

Más de 30 cortes de rutas en Chiloé y Puerto Montt.

Tomas de lugares públicos, como las oficinas de Sernapesca.

Masivas movilizaciones locales.

Marchas de solidaridad en Santiago, Valparaíso, Temuco, Osorno, Lota, Coronel, Talcahuano, Concepción, Chillán, Puerto Montt. Con estudiantes, trabajadores y organizaciones de izquierda.

Marcharon también, en Puerto Montt, los trabajadores despedidos de las industrias salmoneras.

Poco después se sumaron los trabajadores portuarios de la Unión Portuaria del Sur.

A los estudiantes, otros sectores de trabajadores y organizaciones de izquierda, se sumaron también con sus movilizaciones o expresiones de solidaridad, los camioneros, vecinos, pobladores.

En los cortes, se organizaron alrededor de las barricadas. En las barricadas, organizaban la recolección y distribución de alimentos en las ollas comunes. Ejercían como puestos de control de la zona: quien accedía y quién no. Realizan actividades culturales para mantener alta la moral.

Las mismas ambulancias eran controladas para determinar si intentaban pasar Carabineros escondidos. La empresa naviera para el paso a la isla, se negó a transportar a las Fuerzas Especiales de Carabineros.

Darían un paso más. El viernes 6, se conformó la “mesa provincial” y presentaron un Petitorio que articula las distintas demandas, incluyendo las de salud y educación.

A diferencia de Aysen y Magallanes, al menos por ahora, y con la crisis profunda de los partidos del régimen y los empresarios, estos no han podido introducirse en estos espacios de organización.

El paso a la represión abierta, como en Aysen, se ha retrasado por todo esto. Y de darlo, ya se volverá a encontrar con estas trincheras de lucha.

Las negociaciones

El jueves 5, cuatro días después de iniciada, el Ministro de Economía Céspedes realizó la primera respuesta del Gobierno. Un bono de 100.000.

Los pescadores lo rechazaron, manteniendo la demanda de 400.000 pesos mientras dure la crisis.

Los dirigentes declaraban con convicción, y dando cuenta de la crisis de representatividad: “Entregarán $100 mil cuando los parlamentarios ganan millones”.

Se denunciaba el “plan B” de la represión, con el envío paralelo de Carabineros de otras zonas. Y nuevamente chocaron con la determinación de la revuelta: “Si tenemos que morir, vamos a morir”, declaraba. Al mismo tiempo se denunciaba atisbos de lo que se podía venir: los Carabineros arrojan bombas lacrimógenas a las poblaciones aledañas de algunas de las barricadas. Por el momento, no pasó a mayores.

El rebote del Gobierno obligó a moverse a los alcaldes de Los Lagos que ese mismo día llegaron a La Moneda para exigir aumento del bono. Pero uno de ellos, en una movilización, fue expulsado ante su intento de sumarse.

Y al mismo tiempo, el provocador subsecretario del Interior Aleuy afirmaba que enviar Carabineros a Chiloé no es una provocación, sino que "lo es cortar caminos".

Los empresarios del salmón, que aparecen como responsables de agravar las condiciones medioambientales, tanto por arrojas salmones en descomposición como por los métodos de producción, pretendían descartarse.

En una nueva reunión, el jueves 6 por la noche el Gobierno cambió su oferta: un bono de 300 mil, y luego mantener un ayuda mensual por 150 mil, hasta que se termine el fenómeno marino. Un sector de la dirigencia se abrió a aceptarlo. Las bases lo rechazaron. Y los dirigentes declararon: “El gobierno solo nos ofrece migajas”.

Con una revuelta en curso, el Gobierno tuvo que volver a La Moneda con la cabeza gacha.

Los parlamentarios se alarman y advierten que las movilizaciones en Chiloé podrían llegar a ser otro Aysén. Ya era tarde: más allá de la extensión, el control de la zona, la organización en barricadas, el paso a una mesa sectorial, hizo de Chiloé una nueva revuelta.

Tras el segundo rechazo, una nueva ronda de negociaciones. El Gobierno vuelve a cambiar su propuesta: 750 mil pesos en 3 cuotas a pescadores afectados por Marea Roja y una canasta de alimentos (de miserables 25 mil pesos), además de tener que cumplir ciertos requisitos, increíblemente se incluye, por ejemplo, no recibir otros beneficios del Estado. Bonos que entregarán diferenciadamente según quienes estçen anotados o no en el Registro Pesquero. Nuevamente, la propuesta fue rechazada y los pescadores se endurecieron, exigiendo los 300 mil pesos.

La dinámica de la lucha de clases

El 2011 abrió un nuevo ciclo de la lucha de clases. Tras ese año, vimos las revuelta de Magallanes por el gas el mismo 2011, la revuelta de los pescadores artesanales de Aysen el 2012. El avance de la clase trabajadora, con la “rebelión de las bases” el 2014, el paro largo de los profesores del 2015, el paro del Registro Civil, el paro de los subcontratistas de Codelco con toma de yacimientos que incluyó el asesinato por Carabineros de Nelson Quichillao, el reciente paro de dos meses de los trabajadores públicos de Atacama, la permanencia de la lucha estudiantil, entre tantos otros. Y con métodos cada vez más combativos.

Aún ninguna lucha triunfa para abrir paso definitivo a un nuevo movimiento de los trabajadores que pueda dar una salida independiente de todos los partidos empresariales. Pero la tendencia, a pesar de todos los esfuerzos del régimen, combinando represión e intento de engañar con falsas promesas, no logran revertirla.

La crisis del régimen no es solo por los escandalosos casos de corrupción que salen a la luz; el repudio en las encuestas; las crisis permanentes de sus partidos y su debilitamiento.

Lo es también por los golpes que le asesta la lucha de clases. Que abren una nueva dinámica. Lenin sintetizaba una posible dinámica: “Bajo el curso espontáneo de los acontecimientos, sazona y organiza a nuestra vista la insurrección de todo el pueblo. No ha transcurrido aún tanto tiempo desde que la única manifestación de la lucha del pueblo contra la autocracia eran las revueltas, es decir los disturbios inconcientes y desorganizados, espontáneos y a veces salvajes. Pero el movimiento obrero, que es el movimiento de la clase más avanzada no ha tardado en salirse de esa fase inicial. La propaganda y la agitación consciente de la socialdemocracia han surtido efecto. Las revueltas han dado paso a las huelgas organizadas y a las manifestaciones políticas contra la autocracia. Las feroces represalias militares venían “educando” varios años al proletariado y las plebes de las ciudades, preparándolas para las formas superiores de la lucha revolucionaria. La criminal y vergonzosa guerra en que la autocracia metió al pueblo ha consumido la paciencia de éste. Han empezado las tentativas de resistencia armada de la multitud a las tropas zaristas. Se ha dado comienzo a verdaderos combates del pueblo con las tropas en las calles, a batallas en las barricadas… La lucha se ha propagado convirtiéndose en insurrección”. Y agrega: “Revueltas, manifestaciones, batallas en las calles, destacamentos del ejército de la revolución: tales son las etapas del desarrollo de la insurrección popular”.

Pero esta dinámica posible que se plantea desde el 2011, es refrenada por las dirigencias burocráticas. Hace falta una política para que se desarrolle.

En Atacama casi toda la dirigencia cupular levantó el combativo paro para entregar a solución a las manos del Parlamento. En la discusión de la reforma laboral, la cúpula burocrática de la Nueva Mayoría en la CUT se dedicó a la negociación parlamentaria, resultando en una reforma laboral pro-empresarial y facilitando que la derecha se envalentonara yendo a su reducto del Tribunal Constitucional.

El Gobierno pone un nuevo engaño. Su última propuesta intenta dividir, entre quienes están anotados en el Registro Pesquero y quienes no. Presenta casi los mismos montos distribuidos de otra manera, para chantajear con el hambre y las necesidades.

Desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios, nos hacemos presentes y luchamos para prepararnos ante estas nuevas trampas, para enfrentar la represión ya dispuesta en la zona, y para fortalecer la revuelta. ¿Cómo? Luchando por la unidad de trabajadores del salmón y pescadores artesanales, junto con el movimiento estudiantil y los pobladores, para poner en pie una Asamblea Obrera y Popular y un Pliego Único de demandas, que sea quien tome toda decisión, y parta por exigir la salida inmediata de las Fuerzas Especiales, el control por los trabajadores y pescadores artesanales de la producción pesquera y salmonera, y exigir que la CUT y la Confech convoquen a movilizaciones en solidaridad.






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