Política

DEBATE

Sigue el debate en la izquierda: otra vez a propósito de las elecciones de Córdoba

Luego de que Cristina Fernández haya anunciado la fórmula presidencial para las próximas elecciones, retomamos la polémica con Jorge Altamira sobre las elecciones de Córdoba (y que continúa Marcelo Ramal), que también tienen algo para decir sobre las novedades nacionales.

Javier Musso

Dirigente del PTS Córdoba

Miércoles 22 de mayo | 08:41

Bajo una gran cantidad de palabras con referencias al socialismo y a la revolución, el referente histórico del PO, Jorge Altamira, continúa una polémica respecto de los resultados electorales del FIT en Córdoba. Ramal se suma respondiendo a un posteo de Guillo Pistonesi. Ambas respuestas evitan hacer un balance concreto y quieren correr el eje, pero ambas respuestas muestra principalmente dos cuestiones, a saber: por un lado, la gran subestimación de la importancia de la lucha de clases como base de los fenómenos políticos, y por el otro una ubicación de los experimentados dirigentes temerariamente cercana a ser el ala izquierda del frente único “Anti Macri” que impulsa el kirchnerismo, hoy encabezado por la candidatura presidencial de Alberto Fernández.

Como saben los lectores de La Izquierda Diario, los referentes del PO desarrollan, a propósito de los resultados electorales en Córdoba, un debate a dos bandas, con un sector de su propio partido y con nosotros, el PTS.

Esencialmente, el razonamiento de Altamira y Ramal propone un método mecanicista para interpretar la política: cualquier crisis, sin importar su magnitud, la lucha de clases y las relaciones de fuerzas, debería implicar un ascenso (electoral) de la izquierda. Y reducen el accionar de la izquierda en la mera proclamación de consignas.

Bajo este método de análisis y de comprensión del desarrollo de la política, los resultados electorales del FIT en Córdoba deberían haber sido muy superiores y correspondería hablar ahora -según Altamira- de un “desplome” de nuestro espacio.

Un análisis que oculta el rol del kirchnerismo

Recordemos que en su primer texto sobre esta polémica, Altamira, haciendo referencia a que el espacio de la ex presidenta Cristina Kirchner bajó su lista en Córdoba, analizó que la “eliminación del ‘obstáculo’ kirchnerista no redundó en un crecimiento sino en una caída mayor...” (de los votos del FIT, NdA).

En su segundo artículo sobre el tema, respecto del kirchnerismo, el referente del PO volvio a repetir la idea de que “el rival se apartó del camino”.

¿Es cierto que en Córdoba se “eliminó” el obstáculo kirchnerista, como dice Altamira?

Por supuesto que no. Muy por el contrario, el espacio referenciado en la ex presidenta puso toda su influencia política al servicio de convencer a sus simpatizantes de votar al derechista amigo de Macri, Juan Schiaretti.

La afirmación de Altamira respecto de que “se apartó del camino”, constituye entonces una gran lavada de cara al kirchnerismo, que jugó este rol reaccionario.

¿A qué se debió esa política K? Imposibilitado de hacer una buena elección por sí mismo en Córdoba, el kirchnerismo se retiró de la contienda pero llamó a votar a Schiaretti como expresión de su política nacional de hacer un frente “Anti-Macri” con cualquier derechista que se reclame opositor a Cambiemos. En sus cálculos, eso debilitará al macrismo y favorecerá la campaña de Cristina Kirchner que anunció que se postulará como candidata a vicepresidenta, en una fórmula encabezada por Alberto Fernández. Es decir que no sólo que no se "eliminó el obstaculo kirchnerista", sino que la política ensayada en Córdoba sirvió como plafón para el "operativo moderación" que lanzó el kirchnerismo de cara a las elecciones nacionales.

Pero en el imaginario mundo de Altamira, donde el kirchnerismo en vez de jugar este rol “se apartó del camino” (!!), parece que este enemigo político no existió ni trabajó para Schiaretti. Con esta versión simplificada de la realidad, para el FIT todo se reducía al planteamiento de algunas consignas adecuadas para irse para arriba. Ya polemizamos con este argumento flojo de papeles en nuestro artículo anterior.

De esta manera Altamira se convierte en realidad, de forma involuntaria, en el principal embellecedor del kirchnerismo y de la burocracia sindical, que en la provincia mediterránea son aliados de Schiaretti. Este "error", lejos de reducirse a un mero problema analítico, debilitaría la preparación del Frente de Izquierda para la pelea política que tenemos por delante (en el caso de que Altamira y Ramal tuvieran influencia sobre la misma), con Cristina Fernández bajandose también de la candidatura a presidenta para fortalecer una política de moderación acorde con la necesidad de "los mercados", con el único argumento de sacar a Macri.

El balance que proponen Altamira y Ramal que encubre el rol del kirchnerismo se complementa haciendo propia la consigna de “Fuera Macri”, demostrando una política oportunista que, para el caso de Córdoba por ejemplo, no da importancia alguna a denunciar a Schiaretti, el kirchnerismo o la burocracia sindical. Este planteo oportunista Altamira y Ramal lo quieren "resolver" agregando Asamblea Constituyente, haciendo abstracción de la lucha de clases, cuando el Gobierno, la Iglesia, el peronismo y su burocracia sindical lograron por el momento amortiguar la lucha de clases y conducir todo al terreno electoral. ¿Habrán advertido esto Altamira y Ramal? Como un reloj roto que da bien la hora dos veces al día, ambos insisten con sus consignas por fuera de los tiempos concretos. Hoy sus agujas marcan "Fuera Macri y asamblea constituyente", pero en la hora real, sus consignas son funcionales al kirchnerismo.

Altamira pregunta

Luego de “Altamira responde” parece que nació “Altamira pregunta”. Así es como el referente histórico del PO nos interroga “¿No es evidente la necesidad de un balance político acerca de por qué el FIT no conquistó en absoluto el voto popular que había ido a los K hace dos años?”.

En este terreno es como, luego de ignorar el verdadero rol del kirchnerismo en Córdoba, Altamira exculpa también a la burocracia sindical peronista y subestima por completo el factor lucha de clases. Tanto Altamira como Ramal enumeran en general, de manera indiferenciada, distintos procesos de movilizaciones y luchas como si todas se pudieran sumar sin contradicciones. Está forma evolutiva de analizar la lucha de clases en los 3 años y medio del gobierno de Macri, subestimando las derrotas y planteando prácticamente que estamos en un ascenso obrero y popular, es la base para equivocarse en el balance de las elecciones de Córdoba y sobre la situación nacional.

El referente del PO nos cuestiona por plantear el argumento (dicho en sus palabras) de que “la crisis capitalista no tiene un efecto mecánico que vuelque a las masas hacia la izquierda” y entonces Altamira pregunta, “bien, ¿pero por qué tendría, sí, el efecto mecánico de volcarla hacia la derecha o el conservadurismo?”. A este argumento también se suma Ramal para calificar de "derrotista" nuestro balance.

Parece que para Altamira y Ramal la vida es una moneda que, después de ser arrojada, puede caer de canto e inclinarse a izquierda o a derecha aleatoriamente, aunque si antes de lanzarla agitamos las consignas correctas, cae a izquierda.

Pero una respuesta más seria a su pregunta sería en realidad más sencilla. Al no haber por el momento una aguda lucha de clases contra los planes del FMI y sus cómplices macristas y peronistas, dado el rol de distintos actores pero especialmente de la burocracia sindical, para grandes masas la única vía realista de sacarse a Macri de encima en medio de un proceso electoral es mediante la herramienta del voto y, en este terreno, el peronismo, incluido el kirchnerismo (que en este caso llamó a votar a Schiaretti), es lo que está más a mano, algo muy distinto a lo que ocurría en el 2013 y el 2015 con el kirchnerismo en el gobierno. Pareciera que el conocimiento de estadísticas electorales provinciales y nacionales que tiene el experimentado dirigente, no le viene sirviendo para analizar estas cuestiones.

Junto con esto, están los procesos de lucha de clases concretos a los que hicimos referencia en el artículo anterior y que Altamira "no responde". El conflicto de la UTA no fue un proceso aislado, fue una enorme huelga que paralizó la ciudad por 10 días y contra el cual se unió el conjunto del régimen político logrando que sectores de la población culparan a los choferes de quedarse a pie días enteros. Las consecuencias de la derrota de este proceso tuvo graves implicancias políticas cuando se votó una ley "anti huelga" o de "servicios esenciales" en la legislatura cordobesa. La burocracia sindical hasta el día de hoy usa este "escarmiento" para disciplinar a cualquier sector opositor en los sindicatos, como sucede hoy en Luz y Fuerza. Son elementos para el análisis que hay que tener en cuenta "más allá de los votos" como dice el propio Altamira, aunque su eje no sale de ahí.

¿Implica esto derrotismo, como dicen Altamira y Ramal? O que decimos que "la crisis está cerrada" como insinúa Ramal? De ninguna manera, estamos en medio de un proceso de crisis orgánica que puede abrir situaciones pre-revolucionarias, pero en ese marco hay avances y retrocesos de las masas y de la burguesía que tienen consecuencias concretas en esta coyuntura electoral donde por ahora prima en la consciencia de las masas sacar a Macri votando al "mal menor".

Para nosotros se trata de hacer "análisis concreto de la situación concreta" (el alma viva del marxismo, como decía Lenin), para intervenir lo más revolucionariamente que permitan las circunstancias En este marco el PTS-Frente de Izquierda pelea en cada campaña y en cada lucha por la conciencia de las masas, como parte de una estrategia de conjunto frente a la crisis. En cuanto a cargos, en el caso de Córdoba, si bien el FIT retrocedió en la Legislatura, también conquistamos un lugar por primera vez al Concejo Deliberante en una elección difícil.

En sus "enroscados" razonamientos, Altamira sigue sin responder (tampoco Ramal) por qué la misma política del FIT que él critica viene de tener mejores resultados en Neuquén, donde obtuvimos dos bancas a la Legislatura. Una pista: quizás los procesos de la lucha de clases, algunos que vienen desde hace años, como Zanon, tengan algo que ver… Al margen, sería interesante conocer la explicación de las elecciones en Salta del 2017, de las que el PO sólo dijo que fueron un "retroceso" y sobre las cuales Ramal tampoco hace referencia, siendo que se retrocedió del 18,88% al 7,68%. Prefiere hablar sólo del 2013.

El Frente de Izquierda, contra las falacias de los referentes del PO sobre una supuesta campaña democratizante, viene llevando adelante una agitación por 10 puntos de una salida para que la crisis la paguen los capitalistas, como lo hicimos en Córdoba con los spots en redes sociales y en la televisión y en cada intervención pública de nuestras candidatas, algo sobre lo que Altamira y Ramal tampoco hacen referencia concreta en su respuesta.

Altamira protesta

En su segundo texto, Altamira también protesta por la “inexistencia del FIT como frente único” (a este coro también se suma Ramal) y se queja de que el PTS polemiza con el PO por el acuerdo que el partido de Altamira tiene con La Cámpora en la FUBA. ¿Debería el PTS no plantear una polémica sobre el frente político que tiene el PO con quienes acaban de llamar a votar a Schiaretti y, en el caso de La Cámpora, haber participado del frente electoral Hacemos por Córdoba? Un frente político con La Cámpora prepara mejor a las masas para enfrentar el pacto social que propone CFK? Será por esto que en su análisis de las elecciones no menciona el rol jugado por el kirchnerismo en Córdoba? Preguntas que esperamos que "Altamira responda", sin chicanas como decir que "el PTS acusa al PO de apoyar el pacto social de CFK". Como señalamos en nuestro artículo anterior, desde el PTS consideramos que el FIT es un frente electoral de la izquierda clasista que viene jugando un rol muy importante para la agitación de ideas de independencia de clase, como lo estamos haciendo actualmente con nuestros “10 puntos”.

Ese frente no excluye, por supuesto, abordar polémicas y debates como la recién mencionada (desde nuestro punto de vista, es necesario también dar pasos hacia la construcción de un partido revolucionario unificado. Sobre este tema sólo decir que es muy poco seria la referencia de Ramal a que este llamado es "sin delimitaciones").

Pero al mismo tiempo, y lejos del confusionismo del PO respecto del “frente único”, abogamos también por la más amplia unidad de las masas en sus luchas, es decir, por la estrategia del frente único obrero, exigiéndole a las direcciones de los sindicatos un plan de lucha activo para derrotar al régimen del FMI, a la vez que mantenemos una agitación independiente por nuestro programa para que la crisis la paguen los capitalistas. Golpear juntos, marchar separados, la esencia misma de la política del frente único obrero.






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