Géneros y Sexualidades

ENTREVISTA

Sin plenos derechos para las personas trans, no hay “transformación” efectiva: Edén Valdivia

Entrevistamos a Edén Valdivia, coordinadora de la Red Michoacana de Personas Trans (Remitrans). Hablamos de su labor como activista, sobre la “4ta Transformación” y sobre lo que significa el mes del orgullo LGBTIQ+.

Nancy Cázares

@nancynan.cazares

Miércoles 19 de junio | 21:26

Foto portada: Wendy Rufino/ el-artefacto

LID: Edén, muchas gracias por acceder a esta entrevista. He seguido tu actividad en redes sociales y encontrado menciones de ti tanto en notas periodísticas como en reportajes y entrevistas. Tu trabajo como impulsora de la Red Michoacana de Personas Trans te ha puesto al frente de los reflectores y, desde ahí, has hecho denuncias muy concretas de las situaciones que enfrentan las personas trans en nuestro país en distintos ámbitos. Esa es una visibilidad que te ha costado hostigamiento y amenazas que has denunciado en su momento, pero también ha significado formar parte de una generación de personas trans que son referentes no sólo de la lucha, sino de una perspectiva en la que es posible (y necesario) que sean lxs trans quienes tomen la palabra. Para ti ¿cómo ha sido este proceso? ¿qué piensas sobre la presencia cada vez más frecuente de personas trans en la vida pública?

Edén: Antes de estar en Remitrans, un compañero me invitó a una actividad de un colectivo llamado Michoacán es Diversidad. Lo que buscaba era orientación sobre el tema -era cuando yo iniciaba la transición, hace cuatro años-. Lo que vi ahí es que cuando había compañeras trans, siempre era en contextos muy específicos (mujeres ya adultas, trabajadoras sexuales), con los que yo no me sentía identificada; no veía mi realidad reflejada por ahí.

Entonces surgieron varias preguntas “¿Qué onda las personas trans en mi contexto?” como jóvenes, estudiantes. No veía hombres trans. A la par de este proceso conocí a dos hombres trans (Ian y otro compañero). Así comenzó este grupo, que comenzó siendo de apoyo. Reunirnos a platicar sobre el tema, decir “ok, somos trans” y lo que hacemos. El grupo fue creciendo, llegamos a ser primero 12 personas y actualmente somos 45. Ya con este crecimiento del grupo surgieron dos temas. Y es que por una parte están los problemas que tenemos todos en común y por otra, las ganas de hacer algo al respecto.

Así fue que el grupo se dividió en dos. El grupo que únicamente iba por apoyo desde lo individual y lo anónimo y el que tiene un interés más político. Es ahí cuando surge la Red Michoacana de Personas Trans (Remitrans). Somos tres compañeras mujeres trans y seis compañeros hombres trans. En el grupo de apoyo hay gente no binaria, pero actualmente ninguno integra aún el grupo de trabajo más político. Todo el trabajo de acompañamiento que realizamos es gratuito.

Hacía falta alguien que hablara del tema trans desde otras áreas y me tocó a mí. No fue algo que yo buscara, pero supongo que me acostumbré. Me gusta y me he podido ir informando porque hablar de este tema requiere información concreta.

Muchas compañeras trans de los colectivos de trabajo sexual tienen contextos mucho más complicados que el mío. Para algunas de ellas es más complicado hablar en público o que su rostro sea visto. Las familias de algunas no saben que son trabajadoras sexuales. Era más fácil que yo hablara del tema y lo que hice fue recopilar su información y ser una plataforma. Es decir, no hablar de mi visión como Edén, sino desde esta postura de las personas trans. Yo más bien comunicaba por mis compañeras y compañeros.

Sobre la visibilidad de las personas trans, creo que es necesaria. En Remitrans apostamos a tomar el espacio público, a través de lo lúdico, incluso. A veces nos juntamos a tomar un café o una cerveza y, cuando de repente la gente ve cinco u ocho chicas trans, vemos lo que una amiga trans decía que una persona trans que entra a un espacio en donde no se espera que esté, detiene el tiempo. Es como si todas las miradas fueran hacia ti. La gente detiene su vida y sus conversaciones para mirarte. La dinámica se adecúa a nosotras. Aún hace falta que las personas se acostumbren a ver personas trans en lo público.

Usualmente, de las mujeres trans no esperan sino que estemos en una esquina en la noche. Cuando me ven caminando con mi familia, me doy cuenta de cómo les choca a muchas personas.

Creo que ocupar el espacio es una apuesta política. Que la gente vea y se acostumbre a que estamos ahí, en las escuelas, en el transporte público, simplemente caminando hacia algún lado. Más allá de si es una visibilidad militante o no, creo que es importante ser visibles y tomar esa visibilidad e impulsarla para que la gente trans hable por sí misma. Que podamos hablar como estudiantes, trabajadores, jóvenes, infancias, maternidades, paternidades trans y demás.

LID: La Cuarta Transformación cristalizó las expectativas de un país harto de los partidos tradicionales, desconfiado de las instituciones y sumergido en cifras históricas de violencia y precarización. Esta crisis vio nacer referentes de la derecha reaccionaria y conservadora como el Frente Nacional por la Familia y partidos como el PES, de cuya mano el actual presidente se hizo del cargo. Una contradicción que caló hondo para quienes esperaban se resolvieran temas como el matrimonio igualitario, el derecho al aborto y, en general, que esperaban mejoras para las minorías. ¿Cuál es el papel que juegan las personas trans en este entramado de realidad política y social? ¿Consideras que para las personas trans hubo o está habiendo una "transformación" efectiva?

Edén. Creo que nuestro papel es el mismo de siempre, aunque complejizado. Siempre hemos estado ahí. Los esfuerzos son a distintos niveles. Al interior de la comunidad se busca seguir construyendo un lenguaje, un diálogo entre generaciones. Por ejemplo, mientras las juventudes trans no apuestan por las “tres tés”-y sí por lo trans como una etiqueta global-, hay mujeres trans mayores como Gloria Hazel que aún habla de “Travesti, Transgénero, Transexual”, términos que ya se quedan cortos y que no dan cuenta de algunas posiciones trans. Hacia afuera, la situación se ha ido complejizando. De la mano que se ha obtenido acceso a otros espacios, se han ido generando otras necesidades y visibiliza otros problemas.

Cuando comenzada la lucha de las compañeras travestis en los años setentas, por ejemplo, el tema del baño no se pensaba, no era una necesidad. Se trataba de que no te arrestaran en la calle por ser trans. Hoy en día el tema son los baños, los uniformes. Nadie hablaba de infancias trans […] Estar en lugares donde no se espera que estemos hacen ver nuevos retos y tareas. Nuestro papel ha sido hablar desde ahí y buscar soluciones. La 4T tendría que escuchar estas necesidades.

Figuras trans como María Clemente son algunas de quienes buscan generar políticas públicas desde las personas trans y propiciar una escucha más activa. No considero que haya una transformación efectiva todavía, creo que seguimos en esta noción de derechos aislados. A lo mejor ya no es sólo un escenario en donde la Ciudad de México era una isla de derechos, sino que ahora es un archipiélago. Ya son muchas islas, pero aún no en todo el país.

Actualmente son apenas 8 estados del país que reconocen el derecho a la identidad de género. Entonces no. Creo que mientras no haya igualdad de condiciones para las personas trans en todo el país no hablamos de una transformación efectiva.

Los avances que se dan en estados no son para toda la gente que vive en la entidad. Por ejemplo, la gente que vive en Michoacán que es de Morelos, sigue sin acceso a su derecho a la identidad porque ese estado se declaró incompetente. Hay gente que, a pesar de los avances legislativos, no se ve beneficiada.

Yo no siento voluntad política desde que el presidente no es capaz de enunciar las cosas. No sirve de nada que diga que hay lesbianas, bisexuales o trans si no hay una política federal que realmente atienda a la población LGBT. La jurisprudencia para el matrimonio igualitario, por ejemplo, no viene acompañada de una iniciativa federal para el Registro Civil -hasta ahora son todos estatales-, lo cual haría más sencillos los trámites.

Así, pues yo no siento que haya una transformación efectiva en la 4T para las personas trans. Y no hablemos de otros temas. Por ejemplo, el presidente no ha sido capaz de hablar de feminicidios, mucho menos de lesbicidios o transfeminicidios. Yo creo que no está atendiendo la realidad política en la que nos encontramos

Es complicado hablar de los retos y las rutas para las personas trans […] Creo que cada población trans tiene las suyas y, sin embargo, creo que la educación es central.

Dejar de invisibilizar a la población LGBT ahí en donde estamos creo que sería una buena ruta para iniciar una transformación.

LID: Junio ha sido declarado no sólo el mes de la diversidad, sino también el mes del reconocimiento de la identidad de género -al Vaticano no le gusta esto-. Paradójicamente, también ha sido un mes negro en cifras de transfeminicidios y de crímenes de odio, particularmente en estados como Veracruz. ¿Qué piensas sobre esta ambivalencia entre un aparente interés gubernamental y la omisión e inacción para atender estos crímenes? Al respecto de las actividades del junio en Michoacán, ¿Nos podrías hablar de la labor de la Red Michoacana de Personas Trans en el acompañamiento para hacer efectivo el derecho a la identidad de género?

Edén: Esta ambivalencia está presente en todos los temas sobre cualquier tipo de violencia en el país. Creo que están yéndose por un camino fácil, sin embargo, me interesa que se aproveche este intento de desvío del tema. Creo que sí deben atenderse el feminicidio y la violencia transfóbica, al tiempo en que la comunidad trans aproveche los espacios lanzados por el gobierno -con claro interés político- y sirvan para acortar brechas como la desigualdad en el derecho a la identidad de género.

Como Remitrans hemos participado en la gestión de la gratuidad de trámites para personas trans; por medio de redes en los estados, hemos ayudado a conseguir documentación; hacemos mancuerna con otras organizaciones y tenemos contacto con otras personas trans en estados como Jalisco, Estado de México y la Ciudad de México.

LID: Hablando del mes de la marcha del orgullo LGBTTTIQ+. ¿Qué piensas de estas siglas? ¿De qué crees que hay que enorgullecerse?

Edén: Yo no estoy de acuerdo con las tres tés. Creo que son limitantes, excluyentes y que fomentan una jerarquización de lo trans que se vuelve hasta aspiracional. Como si evolutivamente comenzaras como travesti, luego como transgénero y acabaras en transexual. Me parecen clasistas también porque aluden a que tu identidad puede ser categorizada por tu capacidad económica para intervenir tu cuerpo de manera quirúrgica. Yo digo simplemente LGBTIQ+.

Creo que es importante nombrar todas las letras. Hay quienes optan por poner “diversidad sexual” o “personas no cisheterosexuales”; es similar a cuando hablamos de “cuerpos gestantes” por no decir “mujeres cis, hombres trans y personas no binarias”. Es importante que no se despoliticen las identidades. Es importante nombrar que somos lesbianas, que somos gays, que somos bisexuales, trans, intersexuales, queer. En ese sentido sí lo comparto.

Para mí el orgullo es una respuesta política de la que no podemos prescindir.

Sobre el orgullo, creo que se trata de mostrar respeto a la memoria histórica a las compañeras travesti que estaban en Stonewall. Rivera, Milk, Johnson… la lucha comenzó como un tema de orgullo como respuesta política la vergüenza. Yo sí rescato la palabra, a pesar de que hay quienes opinan que se trata de un concepto “colonial”. A mí me parece que la palabra “vergüenza” es colonial y a esa no tememos que nombrarla. Me parece peligroso no mencionarlo ni suplir la vergüenza con nada.

Yo abogo por rescatar el legado de las compañeras trans que estaban en Stonewall y porque la emoción sigue estando ahí. Quizás ya no hay arrestos como los que había en Nueva York en aquellos años, pero aún tenemos casos como el de lo ocurrido en Orlando.

LID: A 50 años de Stonewall ¿qué significa hoy para las personas trans esta revuelta iniciada por mujeres trans negras y latinas en EE.UU.? ¿Cuáles son las consignas y tareas que crees que son más urgentes actualmente?

Edén: Creo que significa mucha retrospectiva. Ver dónde comenzamos, dónde estamos y qué tanto han cambiado las cosas en 50 años. En dónde y para quién. Es muy complicado. La división simplista que mucha gente hace entre capital y provincia invisibiliza realidades que hacen muy distinto lo que pueda decirte como moreliana a lo que podría decirte alguien de Aquila.

Sobre lo que representa esta fecha para mujeres trans negras y latinas en Estados Unidos. Hace un rato vi publicaciones de compañeras trans negras en donde señalaban que van siete mujeres trans negras asesinadas en Estados Unidos tan sólo en junio. Todas tenían entre 21 y 25 años, lo que habla, por supuesto, de un patrón de qué mujeres están asesinando. Creo que esto representa que el que el orgullo haya sido tomado por hombres gay blancos con determinada posición económica, ha dejado fuera a poblaciones de mujeres lesbianas, de personas trans. Creo que debe hablarse desde lo trans también específicamente, sin englobarlo junto a todo lo demás. Si bien la alianza es política y es estratégica, cada letra debe tener su espacio […] hace falta contextualizarse para poder avanzar en políticas que sí respondan a sus problemas.

Sobre temas urgentes, lo mismo. Creo que no puede haber una sola agenda nacional trans y por eso soy crítica de posiciones como la de Diana Sánchez Barrios o Hazel. Hablan por todo el país y no es así. En “provincia” (como les encanta decir) también tenemos voz. Debemos dejar esta “infantilización” de los estados como una apuesta política urgente. Que cada localidad pueda hablar por sí misma sin los autoproclamados “liderazgos” de la Ciudad de México que quieren hablar por todos sin conocer la realidad de la vida en las entidades. Mientras en Veracruz los transfeminicidios son un tema urgente, en Michoacán el tema urgente -aunque sí hay trasfeminicidios- es el tema del trabajo, el crimen organizado en Tierra caliente; en Morelia el tema puede ser el acceso a la educación. Cada ciudad tiene su problema urgente.

Pienso en lo que dice Siohban Guerrero sobre atender de dónde viene esta marginalidad. Pensando en el informe de Letra S sobre qué mujeres trans matan en México, que dice que el primer lugar lo ocupan trabajadoras sexuales, segundo lugar estilistas. Es decir, sector servicios, uno de los cuales es precario y el otro criminalizado. Si se quiere atender el transfeminicidio se debe pensar qué está llevando a las mujeres trans a estar en una posición de vulnerabilidad tan alta, donde tus únicas opciones son estilismo y trabajo sexual. Ser mano de obra no calificada sin acceso a la educación, a la vivienda; deserción escolar temprana; abandono familiar, etcétera.

Creo que la religión, particularmente la católica y la cristiana, juegan un papel antagónico. El respeto a la religión no está peleado con señalar su responsabilidad en el tema. Porque sí ha sido responsable principal en temas sobre abandono, de violencia, discursos de odio. Creo que sí deben sancionarse los discursos de los padres que orillan a que las familias odien y echen a sus hijos LGBT, que haya violaciones correctivas a lesbianas y a hombres trans, que maten a mujeres trans, que golpeen hombres gay... Tendríamos que tener una posición mucho más dura hacia las religiones que promueven discursos de odio. No es un tema de tolerancia. Si no hablamos del origen de la violencia, no va a haber ningún avance.






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