Sociedad

VORACIDAD EMPRESARIAL

Tortillas transgénicas con glifosato en nuestra mesa: ¿Alguien quiere un taco?

Un estudio realizado en la UNAM concluyó que el 90.4 % de las tortillas que se consumen en México están hechas con maíz transgénico y contienen glifosato, un herbicida que puede producir cáncer.

Martes 19 de septiembre de 2017 | 13:22

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La revista Agroecology and Sustainable Food Systems publicó los resultados de un estudio dirigido por la investigadora Elena Álvarez-Buylla Roces, del Instituto de Ecología (IE) y del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la UNAM , donde se demostró que el 90.4 % de las tortillas de maíz, así como el 82 % de las harinas, tostadas, cereales y botanas elaboradas con el grano y consumidas en el país son de origen transgénico. Además, en ellos se ha encontrado glifosato, que es un compuesto usado como herbicida el cual es potencialmente carcinogénico (puede causar cáncer).

Maíz amarillo: Alimento para ganado que los trabajadores mexicanos comemos

El maíz que México importa especialmente de los Estados Unidos es maíz amarillo de variedades no aptas para consumo humano, sino para la elaboración de piensos para animales de producción (bovinos, ovinos, porcinos, aves), los cuales tampoco deberían ser alimentados con estas variedades contaminadas con glifosato y secuencias de ADN interespecífico ya que el humano será el consumidor final de la carne, leche, huevo y otros productos y subproductos obtenidos de estas especies animales.

El maíz amarillo(yellow corn animal feed) también se vende con la leyenda “maíz amarillo para consumo animal/humano,lo cual pone en riesgo nuestra salud al ser un transgénico.

El maíz amarillo es el producto que más se compra a los EE. UU. después de la gasolina, diésel y el gas natural y se importan cerca de 10 millones de toneladas por año. En 2016, las importaciones sumaron 2,320 millones de dólares, 10.36% más que en 2015, de acuerdo a cifras de la Secretaría de Economía.
Subordinación a costa de nuestras vidas

A pesar de que en México está prohibida la producción de productos transgénicos si está permitida su importación en cantidades enormes año con año. Recordemos que después de los acuerdos del TLCAN y en especial durante el periodo correspondiente a la presidencia de Zedillo, se avanzó en la desregulación y privatización de la cadena maíz-tortilla que era como funcionaba en aquel momento y en especial el maíz utilizado era el blanco (apto para consumo humano). Se tomaron las siguientes medidas:

  • Desaparición de la antigua Conasupo
  • Eliminación de subsidios para el consumo de tortillas en las grandes ciudades.
  • Se dio paso a la importación de maíz en cantidades importantes arriba de las cuotas acordadas en el TLCAN (antes de la liberación total de aranceles en 2008)

Según Juan Pablo Rojas, quien en 2014 era presidente de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM), en una entrevista al diario Milenio, afirmó que hay empresas como MASECA, otras del sector comercial y agroindustrial así como cadenas de cines que importan maíz que no cumple con todos los requisitos de las inspecciones federales. También afirmó que entre el 95 y 98 % del maíz amarillo que se importa es transgénico.

De acuerdo a Greenpeace, en México no existen leyes que obliguen a las empresas a expresar si sus productos contienen transgénicos en sus ingredientes.
Lo anterior demuestra que a los políticos canallas al servicio de la clase en el poder no les importa poner en riesgo la salud de la población, es más importante cumplir cabalmente con el rol de subordinación respecto a Estados Unidos.

Esperanza en los tribunales...

Desde julio de 2013 la organización Colectiva Maíz interpuso un juicio para que los tribunales sometan a debate las potenciales afectaciones que pueden ocasionar los transgénicos. También sobre el derecho humano a la biodiversidad, a la salud y a la alimentación, con la esperanza de que la autoridad judicial federal declare que la liberación o siembra de maíces transgénicos en México dañará el derecho humano, de las generaciones actuales y futuras, a la diversidad biológica de los maíces nativos.

Sin embargo, sería inocente depositar esperanzas en esos tribunales de probada ineficacia cuando de defender a la población se trata, si cuando se trata de importar todo lo tóxico y nocivo, los que mandan, los que tienen la última palabra son los dueños del país, los patrones y magnates a quienes no les basta con explotarnos, ahora pretende envenenar nuestros tejidos con glifosato.

Producción nacional y qué tipo de soberania alimentaria queremos

En referencia al maíz producido en México, en el 2016 se produjeron 25.7 millones de toneladas de maíz, de las cuales 12.3 millones se vendieron para consumo humano, 4.2 millones para autoconsumo, 4.4 millones para el sector pecuario y 1.5 millones para exportación.

Álvarez-Buylla pidió que se apoye a la agricultura sostenible agroecológica, basada en nuestras variedades nativas, para cubrir las necesidades nutricionales de la población nacional y reconoce que si hubiera más apoyo al campo por medio de subsidios mejoraría esta situación, también remarcó la importancia de recuperar la soberania alimentaria ante el avance de los transgénicos.

Deseos que terminaron por esfumarse para siempre en el 2008 debido a lo ya explicado anteriormente acerca de la liberalización de aranceles y otras medidas tomadas incluso. desde los años 90’s, que sólo contribuyeron a desmantelar el campo mexicano, acabar con la importante producción de maíz nativo y convertir a México en un país super dependiente de Estados Unidos a quien le compra casi todo el maíz que consumimos, y además transgénico y contaminado con glifosato.

La soberania alimentaria se logrará cuando se inviertan los papeles, con los trabajadores del sector agroindustrial organizados, que tomen las riendas de su futuro al cotrolar la producción, investigación agrícola, maquinaria, tierras de cultivo y canales de riego, hoy en manos de los explotadores e importadores de transgénicos. Sólo arrebatando este derecho y echando a esa clase parasitaria, se podrá reordenar el campo de una manera ecológica y autosustentable, para llevar a la mesa alimentos inocuos y saludables, en lugar de éstas tortillas de glifosato que a diario comemos los que trabajamos.






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