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CHIHUAHUA/ TRIBUNA ABIERTA

Transporte público en Ciudad Juárez: Un problema que agrava el Covid-19

Mientras las medidas para afrontar la pandemia por Covid-19 mantienen a una parte de la población en sus hogares, otro sector históricamente vulnerable encuentra cada vez más difícil trasladarse por la ciudad debido a que un gran número de unidades del servicio de transporte público suspendió sus actividades.

Miércoles 15 de abril

Concesionarios suspenden la mitad del servicio de transporte. La población espera hasta hora y media por un camión. Para los que viven al día y tienen necesidad de hacer uso del transporte público, Susana Distancia brilla por su ausencia en unidades saturadas.

Los concesionarios dicen que es una medida ante el Covid-19, pero en los hechos los usuarios no les importan.

Mientras las medidas para afrontar la pandemia por Covid-19 mantienen a una parte de la población en sus hogares, otro sector históricamente vulnerable encuentra cada vez más difícil trasladarse por la ciudad debido a que un gran número de unidades del servicio de transporte público suspendió sus actividades.

Durante las últimas semanas, los concesionarios del trasporte público en Ciudad Juárez han decidido reducir hasta en 50 % la cantidad de unidades que ofrecen movilidad a la mayoría de la población. Esto debido al estado de cuarentena y la posterior reducción de usuarios que afectó gravemente la rentabilidad del servicio.

Esto ha provocado que los usuarios deban esperar hasta una hora y media por camión y viajar en camiones saturados que no permiten un mínimo de sana distancia, lo cual se vuelve frustrante para el sector de la población que no puede mantenerse en casa pues necesita seguir trabajando para asegurar su subsistencia o realizar actividades que no pueden detenerse a pesar de la cuarentena.

Un problema más antiguo

Este problema solo es la consecuencia de una situación que se viene arrastrando en el servicio de transporte durante años. El sistema de concesiones del transporte público permite a particulares hacerse cargo de ofertar las rutas a los usuarios, convirtiendo así un servicio público en un negocio privado, las más de las veces monopolizado por grandes empresarios en perjuicio de un chofer-unidad y aunque el gobierno local y estatal interceden en el ajuste de las tarifas, la rentabilidad de este negocio siempre se ha puesto sobre las necesidades de la población.

Esta situación provoca un sistema de transporte absolutamente ineficiente e inseguro que solo se ve agudizado por el estado de cuarentena actual, pues los tiempos de espera se han multiplicado al sacar de circulación a la mitad de las unidades, ya que el costo de funcionamiento se ve rebasado por las utilidades que termina obligando a los choferes que pagan renta de placas a buscar el máximo beneficio para cubrir el pago a costa de la sana distancia recomenda ante la emergencia sanitaria.

Un verdadero transporte público

Una de las principales cualidades de los servicios públicos es su capacidad de seguir ofertándose sin reparar en la lógica de la ganancia, porque el objetivo es garantizar el derecho de la ciudad a la movilidad, el objetivo del transporte público no puede ser obtener beneficios, sino otorgar un servicio fundamental a una población que paga por éste a través de sus impuestos.

Esto se vuelve principalmente importante en situaciones como la pandemia actual, en donde un sector de la población se ve forzado a seguir realizando actividades en el exterior de sus hogares y que merece, al igual que todos, un mejor servicio, de calidad, seguro, económico y, porqué no, hasta gratuito. En estos momentos de emergencia sanitaria ante el Covid-19, lo que ocurre con el transporte público, como con el sistema de salud, pone sobre la mesa el error de ver como negocios lo que son derechos que no han sido garantizados.






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