Política

ESCENARIO BONAERENSE II

Vidal cocina su presupuesto de “déficit cero”

Las negociaciones con el massismo y el PJ bonarense no cesan; todos piden algo a cambio para votar la “ley de leyes” provincial, al igual que años anteriores. Segunda entrega de nuestra columna bonaerense esta semana.

Walter Moretti

@patamoretti

Viernes 2 de noviembre de 2018

Según se informó, el lunes 7 de noviembre el ejecutivo provincial presentará su proyecto de presupuesto en la Legislatura; desde el gobierno ya anticipan que “va a ser un presupuesto difícil y con mucho recorte”. El ajuste establecido llegaría a los $2500 millones, con una pauta salarial del 20% para el 2019 para las y los estatales. El presupuesto estimaría unos $850 mil millones de gastos y unos $110 mil millones de endeudamiento. El tratamiento estaría estipulado para después de la votación del presupuesto nacional.

Una vez más Massa estaría dispuesto a apoyar el presupuesto; un operador cambiemita graficó la situación diciendo que se viene “Vidal-Massa, Temporada 4” haciendo referencia a los tres presupuestos anteriores apoyados por el tigrense. Éste busca ahora negociar su cuarto apoyo consecutivo a cambio del adelantamiento de las elecciones municipales. El gobierno rechazó su pedido y Massa le tiró el paquete a sus legisladores provinciales, quienes seguramente tendrán sus pediditos a mano también. A su vez, los legisladores de Cambiemos tienen listo un proyecto para eliminar las PASO.

Otro gran dador voluntario de gobernabilidad, el intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde, junto al bloque del PJ “Unidad y Renovación”, garantizaría el apoyo al presupuesto a cambio de algunos lugares en el estratégico Tribunal de Cuentas. Se trata nada más y nada menos que del organismo que tiene la función de validar u objetar los balances municipales. Pero la gobernadora redobla la apuesta y aprieta al massismo y al PJ con la amenaza de que si votan en contra del presupuesto perderán sus puestos en el Banco Provincia. Una pelea abierta.

Volviendo al intendente lomense, es el campeón del doble juego -al igual que los otros Barones del conurbano-: a la vez que es una figura importante en la gobernabilidad bonaerense, es entre los intendentes del conurbano el que tiene mayor llegada con Máximo Kirchner. Para garantizar este doble juego el kirchnerismo respeta el llamado “Pacto de Lomas”, a través del cual ambos se conjuraron para no cuestionarse públicamente las posiciones legislativas. Por eso los K hicieron silencio y dejaron correr que su aliado haya votado presupuestos anteriores y haya dado quórum para que se aprobara la ley contra las jubilaciones de los trabajadores del Banco Provincia.

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Otra gran “discusión” del presupuesto es en torno al endeudamiento. El oficialismo exige que sea de unos $100 mil millones, pero la oposición pretende imponer que no supere los $70 mil millones. Es decir que unos y otros nos proponen saltar del aceite al fuego.

Una misma película en continuado. Mientras está finalizando la rosca entre los gobernadores peronistas y el gobierno de Macri para terminar de imponer el presupuesto nacional del ajuste en el Senado, ahora continúa la misma rosca pero a nivel provincial, entre Vidal, el massismo y los intendentes del PJ (elegidos por las listas del FpV). Una misma película de terror para los trabajadores y el pueblo, que le otorgaría un doble triunfo a Madame Lagarde y el FMI.

Tanto con el presupuesto nacional como con el provincial aumentarán las penurias de los trabajadores, las mujeres y la juventud. En relación a estos últimos, recientemente se conoció a través de un estudio realizado por la propia Secretaría de Trabajo donde se señala que ya en 2017 el 26% de los jóvenes bonaerenses de entre 18 y 24 años se encontraban desocupados, y los que ni estudian ni trabajan ascendían al 17%; en ese sector el 71% son jóvenes mujeres. Entre los jóvenes que trabajan, el 55% lo hace en negro. Seguramente estos datos, de por si alarmantes hayan crecido significativamente durante el 2018; ¡y el ministro de Trabajo bonarense no tuvo mejor idea que culpar de esta situación a las y los docentes! Ellos son un importantísimo sostén para esa juventud precarizada y empobrecida.

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A su vez transcendió que el próximo presupuesto provincial establecerá un miserable 20% de aumento para trabajadores y trabajadoras estatales.

Para frenar estos presupuestos entreguistas que solo tienen el objetivo de garantizar el pago de los intereses de la deuda a costa de degradar al máximo la vida de millones, hay dos medidas elementales: la ruptura inmediata con el FMI y el no pago de la ilegítima y fraudulenta deuda externa.

Hay fuerza para frenarlos

Este año la región vivió un hecho de suma importancia: la irrupción de los combativos obreros y obreras del Astillero Río Santiago contra el vaciamiento y el ataque a las conquistas obreras lanzados por Vidal.

Esta vez la lucha del Astillero tuvo al frente a una nueva generación obrera que, además de su fuerza, es conocedora y continuadora de la vieja tradición que en los 90 impidió que avanzara la privatización impulsada por Menem y Duhalde. Esa tradición volvió a renacer con la toma de fábrica, la permanencia en el Ministerio de Economía, en asambleas multitudinarias, convocatorias a plenarios para coordinar la lucha. Fue este regreso a las tradiciones de los 90, ahora empuñadas por una joven camada obrera, la que prendió todas las luces de atención en el tablero oficialista. Por eso su respuesta fue la despiadada represión cuando se movilizaron por miles a la Casa de Gobierno junto a otros gremios y recientemente en la movilización contra el presupuesto nacional; la persecución judicial a los dirigentes y recurrir al rol apaciguador de la Iglesia son parte de este plan.

También hay que considerar que este año la lucha docente ya se convirtió en la más extensa desde el 2002. Los días de paro en la provincia abarcaron un mes, mientras que en el 2017 solo fueron 18; también superó los 24 días acumulados en los últimos tres años. A esto hay que agregar las decenas de paros y movilizaciones de estatales, médicos, trabajadores de la salud y judiciales.

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Todo este cuadro de situación demuestra a las claras que fuerzas hay para enfrentar el ataque de Macri y Vidal. Pero esas fuerzas chocaron en varias oportunidades con la política conservadora de los dirigentes sindicales, con sus medidas aisladas, inconsultas y sin preparación que solo sirven para debilitar las fuerzas surgidas por abajo. Los dirigentes de los sindicatos provinciales están muy por detrás del nivel del ataque. Un solo ejemplo para graficarlo: los dirigentes de ATE se siguen negando a destinar los fondos del sindicato para organizar un gran fondo de lucha que responda a las necesidades de todos los trabajadores y trabajadoras que mes tras mes recibimos suculentos descuentos por parar, y eso también debilita la lucha.

Este debilitamiento también lo vimos de manera palpable cuando recientemente el Congreso Nacional dio media sanción al presupuesto sin encontrar piedras en el camino. Como ya señaló el amigo Fernando Rosso, los camioneros movilizaron muchas más personas a rezar a Luján que a luchar en el Congreso, y los sindicatos docentes (conducidos por referentes kirchneristas) solo movilizaron un pequeñísimo porcentaje de los cientos de miles de afiliados con los que cuentan.

Las fuerzas que surgen de abajo también las estamos presenciando en la lucha de los trabajadores de la planta de Canale en Llavallol, en Gaelle y Stone -también en el conurbano sur- y en los trabajadores metalúrgicos de Tandil pertenecientes al grupo Renault, que con la toma de fábrica y la movilización de toda la ciudad se resisten a 100 despidos; en este último caso el gobierno decretó la conciliación obligatoria, que estaría a punto de finalizar. Todos estos combates parciales merecen ser coordinados con un pliego común de reclamos para fortalecerlos y poder triunfar.

Frente a la discusión del presupuesto en el Senado y el posterior tratamiento del presupuesto provincial tenemos que arrancar a los dirigentes sindicales de sus sillones y ponerlos al frente de una lucha que convoque a cientos de miles, que retomen y profundicen las jornadas de diciembre contra la mal llamada reforma previsional. Los dirigentes provinciales de ATE convocan un paro para el lunes 7 y a la instalación de carpas frente a la gobernación, pero sin hablar de ningún plan de lucha; una medida que está por detrás del ataque en ciernes. Para derrotar los presupuestos de Madame Lagarde hace falta un fuerte paro nacional activo el día del tratamiento en el Senado, el 14 de noviembre o el 21, para ser miles en la calle. En el mismo sentido hay que prepararse frente al presupuesto provincial. Ese es el camino.






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