Géneros y Sexualidades

Fallo histórico sobre legítima defensa

YAKI LIBRE, un triunfo de todas las mujeres

Declara el Tribunal de Justicia capitalino inocente a Yakiri Rubí Rubio Aupart, sobreviviente de feminicidio, del delito de homicidio contra su violador.

Sábado 23 de mayo de 2015

La tarde del 21 de mayo, el Juez 13 Penal de Delitos No Graves del Tribunal Superior de Justicia Capitalino (TSJDF), Fausto Agustín Favela Ayala, emitió un fallo declarando inocente a Yakiri Rubí Rubio Aupart, sobreviviente de feminicidio, del delito de homicidio cometido con exceso de legítima contra Miguel Ángel Ramírez Anaya.

El ministerio publico que defendió al agresor aún podría en los próximos 5 días apelar esta resolución, a pesar de ello Ana Katiria Suárez, abogada de Yakiri, declaró que duda que lo haga.

Yakiri Rubí recibió esta resolución al lado de su abogada, además de su familia, activistas y la batucada feminista, quienes siempre estuvieron al pie del cañón para exigir su libertad incondicional.

Después de 18 meses de proceso, se logró arrancar, a la justicia misógina, la libertad absoluta para Yakiri. La resolución del día jueves no es una concesión de las autoridades, fue resultado de la lucha de Yakiri y de la movilización y la indignación de miles. Y es sin duda, resultado de la implacable lucha de sus padres, que no dudaron ni un minuto en levantar la voz y denunciar la injusticia que estaban viviendo.

Justicia misógina
Ciudad de México 19 de diciembre: una joven camina por la colonia Doctores. Es secuestrada por un par de sujetos, la llevan a un hotel donde sufre los más terribles atropellos contra su persona. Del hotel escapa después de herir a uno de sus agresores. La “auxilian” policías del gobierno capitalino y la llevan al Ministerio Público 50 para levantar la denuncia. Ahí comienza otra historia llena de misoginia y violaciones a sus derechos, en un país donde asesinan a más de 43 mujeres en una semana, afortunadamente la joven no perdió la vida, uno de sus agresores sí.

En el Ministerio Publico no recibió protección sino todo lo contrario, llegó como víctima y le dieron trato de delincuente, fue detenida. Desde el inicio, el proceso estuvo plagado de irregularidades, como todos los casos de violencia de género. Se la incomunicó, no le brindaron atención médica ni le suministraron medicamentos retrovirales como dictan los protocolos y fue trasladada al Penal de Santa Martha.

Los primeros informes de la prensa fueron amarillistas y discriminatorios por ser Yakiri oriunda del barrio de Tepito y en ellos, se inventaron una historia donde la incriminaban como responsable de un crimen pasional.

Por si no hubiera sido suficiente con este peregrinar, fue amenazada de muerte en este último centro femenil; así, por la presión de sus abogados y activistas, la trasladaron al centro femenil de Tepepan.

La presión social llevó a que después de 86 días de estar presa, se emitiera una resolución para reclasificar el delito de homicidio doloso por homicidio simple, argumentando "exceso de legítima defensa". Así, el juez que emitió el fallo de libertad absoluta, fijó una caución indignante de 423 mil pesos, de los cuales, 100 mil pesos correspondieron a obligaciones procesales y 323 mil 800 pesos por reparación del daño. ¿Arrepentimiento del Juez?

Mujeres libres contra la violencia
La libertad de Yakiri es un triunfo de todas, que nos deja en mejores condiciones para pelear contra la violencia a las mujeres y por la libertad de las presas políticas. La justicia mexicana quería darnos una lección al conjunto de las mujeres para que no nos defendamos, no cuestionemos, no nos organicemos.

La lucha por justicia para Yakiri aún no termina: falta que se castigue a los funcionarios misóginos que defendieron a sus agresores, a los dueños del hotel que fueron cómplices del secuestro de Yaki. Que se detenga a Luis Omar Ramírez Anaya, el segundo agresor, hermano de Miguel Ángel. La lucha por justicia para Yaki es una lucha por justicia para todas las mujeres.

La violencia de género es una de las causas que más vidas cobra a nivel mundial, cómo plantea la dirigente de Pan y Rosas, Andrea D´Atri: “La violencia contra las mujeres, no irrumpe en la sociedad como algo pasajero, insólito, desestabilizador. Por el contrario, es la reiteración cotidiana de una norma social que establece qué deberían ser y cómo deberían comportarse las mujeres, qué se espera de ellas. La violencia de género contribuye a mantener y perpetuar un determinado orden en el que las mujeres permanecen subordinadas.”

La libertad absoluta de Yaki debe ser el motor para seguir luchando no sólo por nuestro derecho a una vida libre de violencia y por el derecho al aborto libre y gratuito.

Debe ser una lucha encaminada al cuestionamiento de este gobierno y este sistema misógino y machista, de explotación y miseria, que legitima la violencia y opresión para el conjunto de las mujeres.

Con la alegría y fuerza que causa la libertad absoluta de Yakiri, gritamos: ¡libertad para Nestora Salgado y Jacquelin Santana, presas por luchar. Nunca más una mujer presa por defenderse. ¡Si tocan a una nos tocan a todas!






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