MANO DE OBRA MIGRANTE

Zonas Económicas Especiales: despojo de tierras y precarización para "detener" oleada migrante

El gobierno mexicano ha comenzado negociaciones con Guatemala, con miras al desarrollo de una Zona Económica Especial (ZEE) entre sus fronteras, como mecanismo para frenar la migración hacia el norte del continente.

Jueves 15 de agosto de 2019 | 15:20

Mariel Ochoa

Como viene haciendo el gobierno de AMLO desde que comenzó su administración, las medidas para detener la migración hacia Estados Unidos desde el Suchiate continúan. Ahora en convenio con los gobiernos de Estados Unidos y algunos mandatarios de América Latina.

Esta vez el diálogo se dio con Alejandro Giammattei presidente electo hace apenas unos días en Guatemala, quien obtuvo el 58% de los votos, en unas elecciones poco afortunadas, donde participó apenas el 42% del padrón electoral producto de las pocas expectativas de la población en el sistema político y el cambio de gobierno.

México y Guatemala: Mano de obra barata como una misma estrategia

Ante el diálogo con el canciller mexicano Marcelo Ebrad, Giammattei declaró que este primer convenio con México se da como parte de la política hacia cuatro países “amigos de Guatemala”:, México, el Salvador, Israel y Colombia. Estos últimos, principales operadores de EE UU en Medio Oriente y América del Sur respectivamente.

El plan sugiere el desarrollo económico de la frontera sur con inversión privada, en particular de Estados Unidos, principal interesado en frenar el tránsito de migrantes hacia su país mediante la consolidación de una Zona Económica Especial (ZEE) en el estado de Chiapas.

Las Zonas Económicas Especiales (ZEE) han sido una política impulsada desde el sexenio de Enrique Peña Nieto, que bajo la promesa de creación de empleos y con ello “una mejor calidad de vida” para los habitantes de estas zonas, legitima el despojo de tierras indígenas, consideradas zonas rezagadas, para beneficiar a los patrones capitalistas quienes, además de tener a su disposición mano de obra barata reciben total apoyo del Estado a través de la construcción de infraestructura en comunicación, tecnología y transporte.

Así, la estrategia del próximo mandatario del país vecino, respaldada por el gobierno de AMLO, radica básicamente en la generación de empleos precarios en nuestro país, que se ofertan como una alternativa para los cientos de miles de migrantes de América Central, que viajan al norte en búsqueda del sueño americano. Las letras pequeñas de este nuevo convenio omiten mencionar que estos empleos serán seguramente temporales, con bajos salarios y sin prestaciones laborales.

A pesar de esto, Giammattei sostiene la versión de que su estrategia será “hacer frente a las causas y no a las consecuencias” del fenómeno de migración, sin precedentes, que se ha vivido este año, en el cual, precisamente Guatemala arroja las cifras más alarmantes pues según datos oficiales de la policía fronteriza, tan sólo en lo que va del sexenio de AMLO se contabiliza que han sido detenidos alrededor de 250, 000 guatemaltecos, es decir, que ha migrado el 1.5% de la población de este país, recalcando que la situación del mismo es turbulenta y hambrienta.

El recién electo presidente de Guatemala declaró para CNN en español lo siguiente “propongo a Estados Unidos que juzgue a los coyotes que se llevan a la gente y la dejan tirada en el desierto o la convierten en esclavos de los Zetas. Que sean perseguidos, extraditados, y juzgados en Estados Unidos por delitos federales. No podemos hacer criminales a los que se tienen que ir porque su clase política ha sido incapaz de darle oportunidades”

La cereza del pastel de este ambicioso plan del futuro mandatario, es el anunció de que el próximo fin de semana se dará cita con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington, con la perspectiva de generar empleos en su país mediante un plan de inversión por parte de Estados Unidos.

Al parecer Giammattei ve la falta de oportunidades para los trabajadores, campesinos y sectores más precarizados, como el germen del problema. Sin embargo, su plan de construir “un muro de la prosperidad” para frenar la migración, termina significando prosperidad únicamente para los que siempre se han beneficiado de la mano de obra de América Latina y Centroamérica, con la enorme ventaja de que ahora Estados Unidos podrá enriquecerse con inversión directa en nuestro país, con infraestructura garantizada por los gobiernos latinoamericanos a su servicio.






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