Historia

1967: La devolución del Parque Nacional “El Chamizal” en contexto

Si algo tiene la oligarquía, nacional y extranjera en Chihuahua es precisamente tierras en abundancia que defienden si es preciso, y como lo demuestra la historia, con la fuerza militar.

Miércoles 21 de abril | 09:49

La devolución a México, en 1967, de las 333 hectáreas del Chamizal, representó para el gobierno de nuestro país, a decir de algunos investigadores universitarios, “el último gran festín del nacionalismo mexicano en el Siglo XX"; estamos hablando de la entrega de 1.8 km2 que se restan de los más de 2,000,000 de km2 (0.00007% del total) arrebatados por los norteamericanos en las guerras de 1836 y 1846-48 contra su vecino del sur. El gobierno de Gustavo Díaz Ordaz presentó esta devolución como el "mayor logro de la diplomacia mexicana" y, efectivamente, el acontecimiento fue aprovechado para lavarle la cara a un régimen que desde Miguel Alemán desmantelaba las concesiones del cardenismo a los sectores populares.

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Díaz Ordaz venía de reprimir un impresionante Movimiento de los Médicos que luchaban por mejoras salariales y de sus condiciones de trabajo (1964-65) que a su vez fue precedido por más de 700 huelgas de los sectores laborales del país, sobre todo de trabajadores al servicio del Estado mexicano (telegrafistas, maestros y estudiantes, petroleros y de los aguerridos ferrocarrileros), que se desarrollaron con fuerza sobre todo entre 1958 y 1959, y, con luchas de resistencia (por los presos políticos, etc.) durante el resto de la década hasta llegar al emblemático 1968.

Para Estados Unidos con esta concesión de un reclamo centenario, intentaba aparecer con una política aparentemente benigna ante lo que siempre ha considerado su patio trasero, en momentos álgidos de la Guerra Fría con el bloque soviético, con el descalabro en la guerra de Vietnam y ante el ascenso de la lucha de clases revolucionaria en Latinoamérica tras el triunfo de la Revolución Cubana, configurando un escenario que realmente ponía nervioso al imperialismo norteamericano.

La devolución de El Chamizal corrió a cargo del presidente norteamericano Lyndon Jhonson, un personaje ya conocido por los campesinos y rancheros chihuahuenses al que desde años atrás, con movilizaciones y acciones legales en tribunales agrarios, se denunciaba con fuerza como copropietario latifundista de 77,000 hectáreas del impresionante rancho ganadero Las Pampas (ubicado a 30 km de la carretera Jiménez- Chihuahua). El lujoso y moderno rancho (pista de aterrizaje y hangar incluido) había sido un regalo de un par de terratenientes chihuahuenses al expresidente Miguel Alemán, el otro propietario.

Debemos recordar que previo a la Revolución de 1910, el 86 por ciento de las tierras agrícolas de México estaban acaparadas en manos de 800 familias, muchas de ellas extranjeras. En el caso del noroeste del Estado de Chihuahua, el 96% del territorio, 4,069,906 hectáreas, del enorme distrito Galeana, por ejemplo, estaba acaparado por unos cuantos terratenientes locales (40%) y extranjeros (56%).

En 1906 los norteamericanos controlaban directamente y sin prestanombres el 20% de la superficie de Chihuahua. Como sabemos tras la Revolución Mexicana, el reparto agrario avanzó lento y solo como un mecanismo de contención de las masas campesinas insurrectas, pero el grueso de la gran propiedad de la oligarquía nacional y extranjera prácticamente no fue tocada.

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Así para los años 60´s, los campesinos y rancheros de Chihuahua seguían movilizándose contra el latifundismo con consignas en sus mantas tan emblemáticas como la siguiente: “Sr. Gobernador, a las vacas les dan 30 hectáreas, ¿a nosotros cuántas y cuándo?”

Para 1965, inspirados tal vez por la Revolución Cubana, un puñado de hombres y mujeres se levantaban voluntariosamente en armas contra los abusos de los terratenientes. Este fue el fallido asalto al cuartel militar de Madera que costó la vida a los insurrectos. El reaccionario gobernador de Chihuahua, un General de nombre Práxedes Giner Durán (1962-68) dio la orden de que los guerrilleros fueran enterrados en una fosa común y espetó: "¿Querían tierra?, ¡échenles hasta que se harten!" El foquismo, como estrategia de lucha contra el Estado, fracasaba; y a la par la oligarquía se mostraba en toda su voracidad y desprecio por las clases subalternas.

Así pues, si algo tiene la oligarquía, nacional y extranjera en Chihuahua es precisamente tierras en abundancia que defienden si es preciso, y como lo demuestra la historia, con la fuerza militar.

Tal vez es por lo anterior es que los empresarios de Ciudad Juárez que están detrás del Fideicomiso del Centro de Convenciones Paso del Norte, le apuestan más a despojar a los juarenses de una parte del espacio público de “El Chamizal” para construir ahí su centro que tocar la propiedad de los grandes terratenientes chihuahuenses, tal vez creen, desde su soberbia, que es más fácil despojar poco a poco de un pequeño Parque Nacional, que en su infinita miseria nos devolvió la burguesía de ambos lados de la frontera, que construir en alguno de sus terrenos ese espacio tan añorado para el mercadeo de la mano de obra de los y las trabajadores, mal baratada por nuestros modernos capataces, que dicho sea de paso, dicho Centro se construye en gran medida con recursos públicos para beneficios de empresarios privados, esto con aval de los 3 niveles de gobierno.

Para entender el origen del conflicto, te invitamos a leer: La privatización del Parque Nacional El Chamizal no es una “fake new.






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