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Red Internacional

Elecciones 2021.3 propuestas de Kast que precarizarán más tu trabajo y condiciones de vida

Desde las viejas recetas demagógicas de la derecha de “crear nuevos empleos” hasta mayor flexibilidad laboral, traducido en mayor precarización e inestabilidad, Kast presenta una renovación de algunas de sus propuestas económicas que, lejos de asegurar una mejor situación económica y social, aumentan los ataques contra las y los trabajadores a lo largo y ancho de todo Chile.

Martes 7 de diciembre de 2021 | Edición del día

1. La vieja receta de “más y mejores empleos”
Bajo la consigna de más y mejores empleos, la derecha ha levantado históricamente campañas en las que prometen crear más puestos de trabajo por mejores salarios. Una cosa es la promesa, pero el plan económico de Kast “para crear más empleos” está basado en bajar impuestos, sobre todo a las empresas, para aumentar el flujo de capitales de inversión extranjera, sin que ninguna de esas empresas esté obligada a generar más empleos.Por el contrario, como ya hemos visto, se llevan el dinero dejando a su paso la devastación del medio ambiente y las cientos de zonas de sacrificio en el país. Esto, sumado a una mayor flexibilidad laboral y su inestabilidad asociada.

Al igual que históricamente lo ha hecho la derecha, su receta es más empleos precarizados (que incluso ya vimos que tampoco hubo aumento de empleo durante el gobierno de Piñera y de privilegiaron las ganancias y saqueo de las empresas), sin asegurar salarios acordes a las necesidades de las y los trabajadores y sus familias, ni asegurar sus puestos de trabajo. Muy por el contrario, la flexibilidad da mayor margen al empresariado para despedir y desentenderse de derechos laborales para contratos tradicionales.

2. Baja disminución de impuestos al pueblo trabajador y regalías para las empresas
Si bien el programa de Kast dice bajar el impuesto negativo a la renta del 19% actual a un 17% para personas que tengan ingresos entre el sueldo mínimo y los $680.000, la disminución para las empresas sería del 27% al 17%. En términos prácticos, el gasto público se financiaría en un 17% para personas y empresas, entregando mayor margen de utilidades a estas últimas, que en los últimos años, y sobre todo durante la pandemia, han fugado miles de millones al extranjero.

Del sueldo mínimo no se hace mención, por lo que nuevamente, la mejora de salarios sería algo “ideal” sin fórmulas concretas para ser llevadas a cabo para la totalidad de la población. Además, si consideramos el alza en el costo de la vida, la rebaja de dos puntos porcentuales no alcanzaría a atenuar el aumento de la inflación, pero a las empresas les significaría un margen aún mayor para llevarse las riquezas al exterior, como a los paraísos fiscales a los cuales Kast fugó sus arcas.

Como si fuera poco, la baja de impuestos sería “sólo si el crecimiento lo permite”. Su propio equipo de economistas ve que no va a existir un crecimiento considerable. Más demagogia y promesas que no quieren cumplir.

3. Reducción de la deuda pública bajo el 50% del PIB. ¿Pero cómo?
Con un programa de reducción de impuestos a la renta cabe preguntarse cómo Kast desea reducir la deuda pública. Al respecto cabe preguntarse también ¿quiénes son los dueños de la deuda pública de Chile?

Para agosto de 2020, el 24% de la deuda pública de Chile estaba en manos de los fondos de pensiones y los bancos. No está demás decir que la banca está en manos de privados. La reducción que se busca hacer de la deuda -contraída unilateralmente por gobiernos desde hace décadas- implica inyectarle aún más recursos a esos sectores que ya se han hecho fortunas a costa del trabajo diario de millones.

Y nuevamente, ¿cómo piensa pagar eso con reducción de impuestos a las grandes empresas? Por una parte alardea de querer despedir a 30.000 funcionarias y funcionarios públicos, precarizando aún más los servicios públicos, significando despidos a profesores, personal de la salud, programas municipales, etc.

La carta tal vez más probable sea esa, la reducción del gasto público, como es el caso de los despidos en el sector público. La reducción del gasto público podría significar también mayor ajuste fiscal.

Es cosa de ver el estado de la salud y la educación actualmente, luego de las décadas de su desmantelamiento desde la dictadura hasta los gobiernos de los 30 años, para hacerse una idea de lo que implicaría un nivel de ajuste para costear gran parte de la deuda pública.

Entregarle esos miles de millones de las arcas fiscales a los poseedores de la deuda pública es indignante, no sólo porque ese dinero pudiera ser puesto en mejorar las condiciones de vida del pueblo trabajador a través del sector público en educación, salud y vivienda, por ejemplo, sino que también porque favorecería la fuga de dinero al exterior -aunque parece que el candidato de la derecha no tiene problemas con ello- la devaluación de la moneda local y, por tanto, un encarecimiento aún mayor de la vida.

El primer programa de Kast tenía la palabra PYME 39 veces, y aunque diga que las empresas grandes pueden “verlas por ellas mismas” sin ayuda, su compromiso mayor es con ese sector de los capitalistas que expolian los recursos naturales, nos dejan la polución y se roban a saco las riquezas, quienes se lucran hasta con nuestras vidas y quieren hacernos trabajar hasta la muerte. Ese es el compromiso con el pueblo trabajador: precarizarlo para asegurar jugosas ganancias a los grandes empresarios.




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