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Red Internacional

La trata de personas una realidad para mujeres y niñas que aumento durante la pandemia.

Viernes 30 de julio | 16:57

Actualmente más de 12 millones de personas son víctimas de trata a nivel mundial, un tema que ha dado la vuelta al mundo pues es uno de los negocios más lucrativos, desatando movilizaciones y cuestionamientos a los estados por la complicidad y el paradero de las víctimas que en su mayoría se reportan como desaparecidas.

Ante esta situación que causa un profundo repudio, la Organización de las Naciones Unidas se vio forzada a proclamar el 30 de julio como Día Mundial contra la Trata de Personas con la finalidad de que se retome la problemática.

La trata de personas afecta a mujeres, niñas, niños, adolescentes y hombres con numerosos propósitos como la explotación laboral y sexual, no obstante, según los datos publicados en el Informe Mundial sobre la Trata de Personas, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, señalan que las mujeres representan el 49% y las niñas el 23% de todas las víctimas de trata, mientras que la explotación sexual es el tipo más común (59%), seguida del trabajo forzado (34%).

De acuerdo con una investigación del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, en 2017 había aproximadamente 500 mil personas víctimas de trata en nuestro país, de las cuales 70 mil eran menores de18 años.

La espiral de violencia en México, producto de más de 3 lustros de militarización y narcotráfico, aunado al aumento de los niveles de precarización y pobreza, coloca al país en el principal lugar por trata de personas en América Latina. Te puede interesar México ocupa el primer lugar en América Latina por trata de personas

De acuerdo con el Diagnóstico sobre la Situación de la Trata de Personas en México, los niños, niñas y adolescentes son utilizados por la delincuencia organizada para la comisión de delitos, explotadas sexualmente y en trabajos domésticos; las personas adultas mayores y las personas con discapacidad, explotadas en situaciones de mendicidad forzosa o explotación sexual; las personas de la población LGBTTTIQ+, explotadas sexualmente, y las personas pertenecientes a comunidades indígenas y en contextos de movilidad humana, víctimas de trata con diversos fines de explotación.

Trata de personas, la otra pandemia

Hoy, la crisis de salud, económica, social generado por la COVID-19 hizo que aumentara las redes de trata. El confinamiento lleva a más personas a socializar a través de redes sociales o con interacciones en línea, lo cual las coloca en una situación donde pueden ser enganchadas con mayor facilidad; por otro lado, quienes viven ya en condición de trata de personas, se vuelven invisibles con el confinamiento.

La trata de personas es un delito aberrante que afecta a los sectores más vulnerables de la población mundial, por lo que es importante la atención integral hacia las personas que han sido objeto de explotación sexual, tráfico de órganos, mendicidad y delincuencia, así como otras actividades cada vez más frecuentes como la pornografía en línea o extracción de piel.

Pues a las víctimas de trata se les arrebata por completo su autonomía y se dispone de sus cuerpos en contra de su voluntad, lo que genera una serie de daños graves, tanto físicos, como psicológicos y sociales. “Nadie nace o se ofrece para ser esclava” es una frase que se queda corta al reflejar la violación de la dignidad y los derechos humanos que viven las personas víctimas de trata.

Hay que desmantelar las redes de trata de personas; conformar organismos de investigación independiente, en manos de las víctimas, sus familiares y organizaciones de mujeres, social y de derechos humanos que actúen con total independencia de las instituciones del Estado.

Necesitamos construir una salida que ataque de raíz las condiciones estructurales que sustentan la explotación sexual y laboral. Por ello desde la Agrupación de mujeres y de la diversidad sexual Pan y Rosas, luchamos por forjar fracciones revolucionarias al interior del movimiento de mujeres con una perspectiva anticapitalista que cuestione las bases materiales y políticas que mantienen la militarización y la precarización que propician y mantienen este negocio millonario en el que participa el gobierno y los empresarios e instituciones internacionales.

Contra esta barbarie, la masificación y la unidad más amplia organizada de mujeres, jóvenes, amas de casa, estudiantes, desocupadas, migrantes, indígenas, junto a la clase trabajadora que lleve adelante el conjunto de las demandas de los sectores oprimidos y explotados, puede poner fin a la explotación laboral y sexual, poniendo en jaque al corazón del capitalismo, paralizando los puntos estratégicos de producción y poniéndolos bajo control de sus trabajadores, que hoy tiene a millones de trabajadoras en sus filas.

En esta perspectiva es que te invitamos a organizarse y sumarte a los comités de Pan y Rosas, para construir juntes esta organización al interior del movimiento de mujeres y en los centros de trabajo y estudio, y avanzar en juntarnos como granos de arena para derrocar el binomio de barbarie del patriarcado-capitalismo.

¡Súmate a los comités de Pan y Rosas!




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