Sociedad

PANDEMIA Y MEDIO AMBIENTE

"70% de los brotes epidémicos se originaron con la pérdida de ecosistemas": OMS

María Neira, directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, explica cómo los virus del ébola, el SARS o el VIH han saltado de los animales a los humanos después de la destrucción masiva de selvas y bosques tropicales, procesos que se aceleran debido al cambio climático.

Axomalli Villanueva

@1quiahuitl

Lunes 8 de febrero | 20:05

Pandemias como la del covid-19 y el VIH son la expresión más peligrosa de la mala gestión del medio ambiente, pues estos han saltado de animales a humanos después de la destrucción de las selvas y bosques tropicales, así lo aseguró María Neira, directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud.

En una entrevista para el diario El País, la experta en salud alertó que las prácticas de deforestación intensa, que se hacen siempre en nombre de la economía a corto plazo, tienen efectos devastadores no solo para la naturaleza, sino también para la salud humana, pues al perder ecosistemas naturales, para remplazarlos por agricultura intensiva y contaminante, los animales que viven en esos lugares donde el hombre no ha entrado sufren profundas transformaciones.

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Al mismo tiempo, aparecen especies con las que no estábamos en contacto y que nos pueden transmitir enfermedades. Pasar de tener una foresta tropical a un cultivo, con abonos y pesticidas que nunca habían entrado a ese ecosistema, altera el tipo de vectores que pueden transmitir los virus. "La deforestación es una forma de tumbar esa barrera ambiental entre especies que nos protege de nuevos patógenos" advirtió.

"Un claro ejemplo es es el virus del ébola, que saltó de los murciélagos frugívoros de las selvas de África occidental a los humanos y desató el contagio. Lo mismo pasó con el VIH y las pasadas cepas del SARS, detalló que en los últimos años, el 70% de los brotes epidémicos tiene su origen en la deforestación y en esa ruptura violenta con los ecosistemas y sus especies".

Infografía de el WWF

Cada vez más consenso científico

De la misma forma, expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México han alcanzado estas conclusiones, Alejandro Córdoba Aguilar, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM expuso en la Gaceta de la UNAM, que la aparición de nuevas pandemias a través de la zoonosis -o patógenos transmitidos de animales a humanos- continuará si no protegemos la biodiversidad y regulamos el uso de fauna silvestre.

“La relación que la humanidad mantiene con los recursos naturales es todo menos mutuamente provechosa, escasamente alguna cultura ha llevado una conexión armónica donde, por ejemplo, se permita que estos recursos explotados se regeneren”, señaló.

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Carlos Ibarra Cerdeña, investigador del CINVESTAV, señaló que en 2012 surgió el MERS que infectaba a personas por medio del contacto con camellos infectados, y en 2013 apareció el caso del SARS. Sin embargo, “ninguna de las enfermedades del siglo XXI ha causado el nivel de mortandad que tiene la covid-19, causada por el SARS-CoV-2, presente en 224 países. Después de un año hay más de 95 millones de infectados confirmados y ha matado a más de dos millones de personas”.

Es por tanto altamente probable que surjan nuevas pandemias a medida que se pierdan más ecosistemas por la actividad industrial. A pesar de esto, es muy complejo porque depende de la biología de los patógenos, así como de las condiciones sociales y culturales de las ciudades donde emergen estas epidemias que más tarde se convierten en pandemias.

El cambio climático acelera estos procesos

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, otro facto que incrementa el riesgo de aparición de enfermedades infecciosas transmisibles al ser humano es el cambio climático, así lo detalla en su informe "Pérdida de Naturaleza y Pandemias. Un planeta sano por la salud de la humanidad".

En hábitats bien conservados los virus se distribuyen entre las especies y no afectan al ser humano al existir una relación equilibrada. En el momento en el que la naturaleza se altera o se destruye, se debilitan los ecosistemas y se facilita la propagación de patógenos.

El cambio climático, al contribuir a la pérdida acelerada de hábitats juega como otro factor en contra de la salud humana, pues estas circunstancias aumentan el riesgo de contacto y transmisión al hombre, con los consiguientes efectos negativos.

De la misma forma, se impacta directamente en la salud de las personas y amplifica las principales amenazas que afectan a la biodiversidad, favoreciendo la expansión de virus o bacterias.

Los autores del informe señalan que el cambio climático funciona como acelerador de algunos procesos destructivos o de amenazas para la biodiversidad. En este sentido, recuerdan que los periodos con altas temperaturas prolongan las temporadas de riesgo de incendios y aumentan las muertes causadas por intensas olas de calor.

A pesar de que no es exacto, se estima que el Sars-CoV-2 tuvo su origen en un mercado de especies exóticas en la ciudad China de Wuhan, por lo tanto todo indica que se trata de una zoonosis, una enfermedad que se transfiere de las especies animales al ser humano.

Cada vez más científicos están alertando sobre la urgencia de un cambio de sistema de aprovechamiento de la naturaleza, sin embargo difícilmente empresas y gobiernos capitalistas están dispuestos a dar una salida efectiva a la crisis ambiental, porque priorizan la generación de ganancias para los empresarios por encima del bienestar de la mayoría de la sociedad.

Es real que sólo un cambio profundo y sistémico haría posible una restauración de los ecosistemas terrestres, pero tiene que venir de la mano de una economía planificada, que busque minimizar el impacto ambiental de la actividad humana y que funcione tanto para la clase trabajadora y los sectores populares como para conservar las distintas formas de vida y los ecosistemas.

La pandemia ha expuesto en forma contundente que quienes son verdaderamente esenciales son los y las trabajadoras, mientras que las clases capitalistas buscan proteger sus ganancias a costa de nuestras vidas y nuestro planeta.

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