FACULTAD DE CIENCIAS DE LA UNAM

A un año del cierre del herpetario en la Facultad de Ciencias

En marzo del 2014 Rosaura Ruíz, directora de la Facultad de Ciencias de la UNAM, de manera antidemocrática intentaba quitar el herpetario ubicado en esa facultad, y consigo, quitaba un espacio de aprendizaje y formación para estudiantes de diferentes carreras de la universidad.

Leah Muñoz

@DanmunozDan

Jueves 14 de mayo de 2015

Esta medida –avalada en el antidemocrático consejo técnico de la facultad, y apoyada por los coordinadores de los diferentes departamentos del área de biología de la facultad– despertó un proceso de organización entre los estudiantes junto con los académicos que trabajaban en el herpetario para impedir su cierre.

Sin embargo, las autoridades se valieron de amenazas y acoso a los académicos participantes, mentiras, falsas promesas e hipócritas discursos sobre la bioética y lo que debería ser la educación de “calidad”, para detener el descontento entre los estudiantes y académicos, que más bien mostraba el interés de las autoridades a cerrar los laboratorios y espacios que no son “productivos” pese a que se demostró lo contrario.

A un año del intento de cerrar el herpetario La Izquierda Diario México entrevistó a Mónica Salmerón, técnico-académico de la Facultad, profesora de la materia “Manejo de anfibios y reptiles” y encargada del herpetario, sobre esta situación.

LID: Según las autoridades ¿cuáles eran las razones para cerrar el herpetario?

M.S.: Inicialmente me dijeron que el área no servía para nada, que nadie lo apoyaba y que yo no apoyaba, académicamente, a nadie pero como pudimos argumentar académicamente que esto no es así, empezaron a buscar otras razones: que el lugar era peligroso, que las instalaciones tenían 20 años y por ser provisionales se iban a caer. Finalmente manejaron cuestiones de bioética pero nosotros preguntábamos entonces porque el acuario o bioterio (donde sí se hacen experimentos con animales) siguen abiertos.

LID: ¿Por qué consideras que el herpetario no se debía cerrar?

M.S.: La colección del herpetario es importante, muchos organismos han sido donados por la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y varios nacieron aquí. Se formó desde 1974 y en 1993 se anexó al departamento de biología como un área de servicio apoyando la difusión, docencia e investigación (que son los pilares de la universidad).

El herpetario es un área que apoya el desarrollo académico de los estudiantes interesados, apoya a profesores de asignatura y a investigadores; además es un lugar que ha desarrollado tesis de licenciatura, servicios sociales y visitas de grupos escolares. Apoya con material biológico (venenos, sangre, excretas) el desarrollo de estudios y prácticas. También hace préstamo material para prácticas de campo (como sueros). Se da apoyo a la Facultad de Ciencias principalmente, pero también a otras facultades, a Universum y al Jardín Botánico.

LID: ¿Cuál fue la manera de actuar de la dirección frente al rechazo al cierre del herpetario?

M.S.: Su manera fue muy autoritaria y amenazante acusando y presionándonos. De alguna manera amedrentando para que accediéramos a mover la colección de donde estábamos. Todo esto fue hecho directamente por Rosaura. Otra cosa que hicieron fue mandar una carta a la comunidad de la facultad donde hasta decían que el herpetario era un mero zoológico. Otra carta fue enviada a todos los laboratorios de la facultad pidiendo firmar a favor del cierre aunque muchos no firmaron.

LID: Después de haber sido reubicado, ¿Cuál es el estado actual del herpetario?

M.S.: Pues en general los animales están en condiciones de buena salud aunque el lugar actual es más pequeño, razón por la cual se quedaron fuera los terrarios, y el lugar no tiene sol por lo que debemos sacar a los animales en turnos. El lugar actual es provisional, temporal.

Además desde que se formó el herpetario, el apoyo económico ha sido muy reducido ($6,000 anuales) y desde enero de 2015, que se reubicó, no ha recibido ningún financiamiento económico.

Ante la presión que se ejerció, mayoritariamente estudiantil, se creó una comisión formada por los coordinadores del departamento, técnicos del herpetario, estudiantes y consejeros estudiantiles que decidiría si se quedaba el herpetario. Estuvo sesionando semanalmente pero en julio (cuando Rosaura empezó campaña para reelegirse como directora) dejó de hacerlo y a la fecha no se ha reanudado.

LID: Ante el cierre de laboratorios y toma de decisiones de manera antidemocrática en la facultad, ¿cuál consideras que debe ser la respuesta de la comunidad?

M.S.: Si bien la decisión fue totalmente antidemocrática, no se preguntó a nadie; excepto a pocos herpetólogos quienes manifestaron nulo interés en que permaneciera abierto, no se tomó en cuenta la opinión de la comunidad: ni estudiantil, ni académica y mucho menos a los usuarios directos. Yo pienso que una decisión así debe ser definitivamente de toda la comunidad informada; por ser un espacio de toda la facultad y con su presupuesto; principalmente los estudiantes porque todos tendríamos que poder decidir y exigir la educación que requiramos. Entonces ¿por qué no deberíamos ser parte de la toma de decisiones?

La respuesta, por un lado yo considero que lo primero tendría que ser informarse qué está pasando, que la gente pueda tener acceso a la información. Luego, que pudieran organizarse los estudiantes sin temor de represalias e incluso los académicos ante futuros cierres de espacios, o incluso ante el hecho de los despidos injustificados de trabajadores de la facultad. Que se retomen las asambleas donde la comunidad decida.

LID: ¿Cuáles son las condiciones de trabajo para los académicos en la facultad? ¿Y cuál es su participación en la toma de decisiones dentro de la facultad?

M.S.: Bajo este régimen desafortunadamente se ha favorecido a académicos y profesores que están de acuerdo con la política de Rosaura. A los que no son de su grupo de trabajo los están acosando e intimidando, presionando a algunos investigadores para que ya se jubilen aunque esa presión no es pareja, no es para todos. Se ha favorecido a un grupo de personas que son quienes la están apoyando.

En cuanto a las condiciones de trabajo en la facultad, los técnicos académicos tienen muy limitado su campo de trabajo pues como tienen que estar asociados a un investigador, están atenidos a los intereses de ese profesor y algunos limitan tener tesistas, trabajo social. Sumado a que casi no tienen voz ni voto, por ello participan poco y muchos lo hacen de manera no abierta por temor a represalias; entonces desgraciadamente estamos viendo muy poca participación, hasta de los estudiantes.






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