Géneros y Sexualidades

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Alerta de Violencia de Género, operación política de un Estado feminicida

Tuvieron que ser asesinadas miles de mujeres en las últimas décadas, para que el Estado mexicano declarara la alerta de género en municipios conocidos por su alto índice de feminicidios. Pero ¿cuáles son las intenciones políticas detrás de esta acción y por qué se dejó pasar tanto tiempo para atender el problema?

Miércoles 26 de agosto de 2015

El fenómeno del feminicidio tiene al menos tres décadas penetrándose cada vez más en México. Desde 1993 en la ciudad fronteriza de Juárez se registran casos de mujeres y niñas desaparecidas, torturadas, mutiladas, asesinadas y desechados sus cuerpos en espacios públicos. Desde entonces la descomposición social y del Estado aunado a la militarización del país, se han agravado hasta niveles aterradores, que algunos intelectuales califican de "crisis humanitaria".

Según un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre 1985 y 2013 fueron asesinadas al menos, 44 mil 646 mujeres en todo el país y en promedio se registran siete feminicidios al día. Este fenómeno es un peligro latente para todas las mujeres en México y que sin embargo, se expresa con mayor brutalidad contra las que provienen de sectores populares, migrantes, campesinas y trabajadoras.

La Alerta de Violencia de Género (AVG), emitida por gobiernos que a la fecha toleran y son cómplices de la violencia machista en sus estados, apenas alcanza a dar cuenta del nivel de descomposición social que prevalece en el país. De 2006 a 2012 la frecuencia de feminicidios aumentó 40% a nivel nacional y de estos casos, el 95% permanece en total impunidad.

Feminicidio, también #FueElEstado

A pesar de las alarmantes cifras así como de la profundización y expansión territorial del fenómeno, la política del gobierno mexicano sigue siendo la de negar la existencia del feminicidio y sus causas provenientes del propio Estado. De igual manera la violencia machista proveniente de las instituciones, se ha abocado a difamar a las víctimas y relacionarlas con el crimen organizado, e ignorar los reclamos de justicia por parte de familiares y organizaciones de derechos humanos.

En diferentes ocasiones, representantes del Estado han expresado su misoginia y menosprecio hacia la vida de las mujeres pobres y trabajadoras. Tal es el caso del gobernador del Estado de México Eruviel Ávila, que declaró sobre el feminicidio, que había “cosas más graves que atender”. A pesar que su estado es la primera entidad donde se declaró la AVG, organizaciones de familiares han alertado que podría tratarse de una estrategia política para hacerse de recursos públicos con fines electorales.

A esto se suman múltiples investigaciones periodísticas, que evidencian la protección gubernamental para con feminicidas y proxenetas -como el caso de la basura Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre-; la participación de funcionarios públicos en la desaparición de evidencias así como en la alteración de las escenas de crímenes; el hostigamiento y acoso hacia familiares de víctimas y activistas contra el feminicidio, y una larga lista de atropellos contra los derechos de las mujeres.

Esta situación persiste, por la naturaleza misma del Estado capitalista, al que le es inherente y estructural la violencia contra las mujeres. Es mediante los cánones patriarcales y la opresión de género, como las clases gobernantes y empresariales garantizan la reproducción de la sociedad de clases y por esa vía, la dominación y explotación del conjunto de la población.

Alerta de género, excusa para la militarización

En un hecho histórico en su tipo, hace algunas semanas la Secretaría de Gobernación emitió la Alerta de Género para once municipios del EdoMex y ocho de Morelos. Para ello se contempla, el aumento de los recursos económicos asignados a los presupuestos de seguridad estatales con el fin de erradicar la violencia feminicida, pero que en los hechos se han traducido en la militarización del país.

Dicha acción supone un cambio importante en la política del Estado sobre el tema del feminicidio: de negar e invisibilizar el problema, ahora la línea oficial es hacer del reconocimiento de los derechos de las mujeres un discurso “políticamente correcto”, subordinado a los recursos y disposiciones oficiales. Con la AVG la apuesta del gobierno es canalizar el descontento generado a partir del aumento del feminicidio, y por esa vía también sumar apoyos a la cuestionada administración del feminicida Enrique Peña Nieto, tras la desaparición de los 43 normalistas en Guerrero.

Un claro ejemplo este oportunismo político, es la administración de Eruviel Ávila en el Estado de México y el programa “Mexiquenses por una vida sin violencia”. El presupuesto destinado para dicho programa aumentó de 2008 a 2013 un 875%, sin que esto refleje una reducción en las cifras de feminicidio. Al mismo tiempo se ha avanzado en los planes de militarización mediante las “bases de operación mixtas” conformadas

por elementos de la Marina, el Ejército y la Policía Federal, mismos que han sido señaladas por su participación en actos de tortura sexual y la operación de redes de trata y prostitución en la entidad mexiquense.

La repentina “voluntad” expresada para declarar la AVG en Morelos y el Estado de México, es una muestra más de la falta de escrúpulos de los políticos gobernantes que apoyándose en la digna demanda de justicia para las víctimas de feminicidio, buscan legitimar la imposición de sus planes de pobreza y violencia entreguistas en todo el país. No podemos confiar en las instituciones que durante años, han sido garantes de la legitimación de la violencia machista.

Para luchar contra el feminicidio y la desaparición de mujeres es necesario conformar Comisiones Investigadoras Independientes, integradas por familiares de las víctimas, activistas contra el feminicidio y defensores de derechos humanos que den seguimiento a los casos. Estas comisiones deben actuar por fuera del Estado y en alianza con otros sectores en lucha, como los padres de Ayotzinapa y el magisterio combativo. Que el dolor y la rabia por las miles de mujeres asesinadas y desaparecidas en los últimos años, se convierta en la fuerza motriz que cuestione hasta el final este régimen machista y asesino.






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