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Red Internacional

Miles de jóvenes tuvieron que regresar a sus hogares tras la pandemia, en gran medida por el desempleo y los recortes laborales.

Sábado 7 de noviembre de 2020 | 00:32

Previo a la pandemia y la crisis económica, el proyecto de Miguel Ángel Mancera para hacer de la capital una lujosa ciudad de negocios empresariales y un campo abierto para la inversión de grandes corporaciones inmobiliarias, disparo la renta incluso en zonas periféricas de la Ciudad de México.

El negocio inmobiliario y el aumento de rentas se suma a la enorme precariedad laboral: el 65% de los jóvenes económicamente activos ganan apenas dos salarios mínimos, lo que ha orillado a la juventud a no abandonar sus hogares, rentar entre dos o tres pequeños departamentos o un solo cuarto con espacios compartidos y vivir al día.

Según datos de la plataforma Dada Room en medio de la pandemia el 43% de los jóvenes que rentaba en la ciudad tuvo que regresar a sus hogares.

Así mismo la plataforma asegura que el 26% de los jóvenes que rentan lo hacen de manera compartida y pagan entre 6mil y 8mil pesos mensuales y de este porcentaje el 4% tuvo que conseguir un nuevo compañero para compartir gastos y el 19% regreso a casa de sus padres.

Esta situación obliga a quienes se quieren mantener rentando a vivir en lugares hacinados, cerca del 44% de los jóvenes que rentan asegura no tener una relación profunda con sus compañeros de departamento.

Bajo la pandemia fueron despedidas 15.7 millones de personas en todo el país y otros 15.2 millones sufrieron recortes salariales.

La pandemia desnudo la crudeza del futuro para millones de jóvenes que no tenemos estabilidad laboral y sufrimos de los bajos salarios. Ya desde la crisis del 2008 diversos analistas planteaban la imposibilidad de poder mejorar el panorama para la vejez de una juventud sin jubilaciones ni hogares propios.

En la Ciudad de México solo el 1% de los jóvenes tiene acceso a crédito hipotecario en relación con sus ingresos ocasionando que quien pueda adquirir una vivienda propia la consiga en los municipios periféricos a la ciudad, ocasionando traslados de casi 3 horas de su trabajo al hogar.

Esta situación no mejorará, según el Colegio de México, solo el 2% de la población que se encuentra en pobreza podrá salir de esta situación.

En este marco, los grandes empresarios y la derecha del régimen quieren que seamos directamente nosotros quienes sigamos pagando la crisis, planteando una política de recortes y endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional.

El gobierno de Morena se ha limitado a denunciar algunos despidos y negarse a endeudarse de la manera en la que exigen organismos empresariales como la Coparmex, aunque la deuda externa ha crecido considerablemente en estos dos años del gobierno de Obrador y ha optado por un redoble de la austeridad republicana que se descarga en la estabilidad laboral, los salarios y prestaciones de miles de trabajadores al servicio del Estado, dejando intactas las partidas presupuestales de la cámara de diputados, senadores, el poder ejecutivo y las fuerzas armadas.

Es necesario que los jóvenes nos organicemos para arrancar un futuro mejor para toda la juventud, miles de jóvenes en todo el mundo alzan su voz contra la precariedad laboral y los despidos.

Por ello proponemos a nuestros lectores que se sumen al Movimiento Nacional Contra la Precarización y los Despidos, para pelear contra la precariedad laboral que nos deja con salarios que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas, que nos dejan en empleos temporales, sin posibilidad de jubilación y una vivienda para todos.

Conoce las propuestas del movimiento y súmate.




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