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Red Internacional

La prestigiosa revista The Lancet publicó un estudio que destaca la efectividad de la vacuna rusa. Mientras, sigue la crisis de distribución de vacunas que afecta a Argentina y todo el mundo.

Martes 2 de febrero | Edición del día

“La eficacia de la vacuna, basada en el número de casos confirmados de COVID-19 a partir de 21 días después de la primera dosis de vacuna, se informa como 91,6% y la disminución sugerida de la gravedad de la enfermedad, después de una dosis, es particularmente alentador para las estrategias actuales de ahorro de dosis”. Así concluye el trabajo con revisión de pares publicado este martes en la prestigiosa revista científica The Lancet. El mismo está firmado por Denis Logunov y un equipo médico, quienes informan sus resultados provisionales de un ensayo de fase 3 de la vacuna Sputnik V COVID-19.

El informe agrega que “los resultados del ensayo muestran un fuerte efecto protector consistente en todos los grupos de edad de los participantes”. La eficacia en el grupo de mayores de 60 años, una de las preocupaciones que habían surgido tras declaraciones de Vladimir Putin, fue del 91,8%, similar al conjunto de 18 a 60 años.

Según aclara el artículo publicado hoy en el sitio de la revista, “el informe provisional de los datos de la fase 3 ahora presentado incluye los resultados de más de 20.000 participantes, el 75% de los cuales fueron asignados para recibir la vacuna, y el seguimiento de eventos adversos e infecciones”.

Según comentó a Clarín el presidente de la Sociedad de Infectólogos de Argentina, Omar Sued, "el artículo, publicado en The Lancet, confirma los resultados exitosos y proporciona información adicional sobre la eficacia y seguridad de esta vacuna en diferentes subgrupos. Desde el punto de vista de la salud pública, la eficacia de la vacuna fue muy alta. El perfil de seguridad fue muy bueno".

La Sputnik V es una vacuna de "vector viral" que utiliza dos adenovirus humanos diferentes (Ad5 y Ad26) para cada dosis, alterados para transportar la proteína Spike (corona), del sars-cov-2, administrados con 21 días de diferencia. Se trata de un mecanismo similar al de las vacunas de AstraZeneca y Johnson&Johnson, aunque al tratarse de dos adenovirus parece crear una respuesta inmune superior.
Como ventaja logística, este tipo de vacunas no necesitan mantener las bajas temperaturas que necesitan las Pfizer o Moderna, por ejemplo.

Se despejan dudas, pero persiste la escasez en medio de una guerra global

Así se despeja uno de los debates surgidos en las últimas semanas, tanto en medios internacional como en la Argentina. Un debate que tuvo mucho más presencia en los medios y círculos opositores que en el mundo científico.

Sin embargo, sigue preocupando el retraso en la llegada de las vacunas a la Argentina y otros países. Aunque el Ministerio de Salud había prometido cerca de 5 millones de dosis para enero, finalmente llegó un 10 % de esa cantidad, lo que retrasa los planes de vacunación. La secretaria de acceso a la Salud, Carla Vizzotti, dijo a distintos medios que a partir del 15 de febrero llegarían al país la mayoría de las dosis de la vacuna rusa Sputnik V adquiridas por el Gobierno.

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La noticia se conoce en medio de una verdadera “guerra por las vacunas” de los Estados imperialistas entre sí, y de estos con las empresas multinacionales farmacéuticas. Los rebrotes en distintos países, el aumento de las muertes, las negociaciones secretas entre los Estados y las empresas, los gastos siderales que van a manos privadas, así como la especulación en su distribución, han puesto en evidencia la irracionalidad con que el capitalismo enfrenta una de sus mayores crisis sanitarias y económicas.




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