Política

Vacunas

Aunque los acuerdos secretos no se tocan, los laboratorios “darán explicaciones” en el Congreso

Un show de campaña electoral que se transmite por DiputadosTV. Te contamos el entramado de los negocios que los dueños de las patentes vienen haciendo con el Estado. Pruebas de la posibilidad y necesidad de declarar de utilidad pública los laboratorios argentinos donde se fabrican las vacunas.

Lunes 7 de junio | 23:12

Este martes se podrá ver a través de DiputadosTV, una reunión donde algunos diputados de la comisión de Salud, presidida por el peronista Pablo Yedlin, harán preguntas a voceros de los grandes laboratorios que patentaron vacunas contra el coronavirus, al respecto de los contratos que hicieron (o que planean hacer) con el Estado argentino.

El primer sinsentido surge de la confidencialidad de los acuerdos ya firmados, a los que no se puede acceder en su totalidad mediante un pedido de información pública, por lo que dependemos de lo que las empresas y funcionarios del Gobierno decidan difundir. Cuestión que ninguno de los diputados del régimen está dispuesto a cambiar, más bien, vienen legislando en ese marco legal. Por lo que esta reunión es prácticamente una puesta en escena de campaña electoral.

Esto, sumado al robo del desarrollo y conocimiento científico humano que implica la apropiación privada de las patentes dan el primer cuadro del absurdo en el que nos encontramos, donde una cuestión vital como lo es la inmunidad frente al covid-19, parece estar al mismo nivel que la fórmula secreta de la Coca-Cola.

AstraZeneca y mAbxiencie

Desde el punto de vista del lobby político, es conocida la relación de Pablo Yedlin del Frente de Todos y aliado del gobernador tucumano Juan Manzur, con el dueño del laboratorio argentino mAbxiencie. El diputado y médico, ya salió en defensa de su magnate amigo, cuando mintió descaradamente en varios medios -incluso contestándole directamente a la Izquierda- diciendo que en Argentina no había capacidad para envasar las 60.000.000 de dosis del principio activo de la vacuna AstraZeneca que se produjeron en el laboratorio de Hugo Sigman y que se exportaron en su totalidad. Esto fue desmentido por decenas de profesionales y especialistas, luego por la propia ministra de Salud, presionada por el escándalo. Y por último, con la confirmación de Marcelo Figueiras, dueño de laboratorios Richmond, de que en su planta se envasará la Sputnik V, y que además dijo tener capacidad para "producir vacunas de diferentes tipos de plataforma", que "usan diferente tecnología".

AstraZeneca decidió no dar la cara en la reunión del martes y responderán por escrito. Aunque podemos adelantar que de las 60 millones de dosis que produjimos en el país, hasta la fecha hemos recibido, según fuentes oficiales, solo 2.992.200 y unas 580.000 que llegaron por su producción en India -sin contar las recibidas por donación al COVAX. De las 22.400.000 dosis pactadas con la patente británica, por las que el Estado argentino ya pagó el 60%, hemos recibido poco menos del 16%. Mientras, AstraZeneca, hizo negocios por 26.617.000 de dólares sólo en 2020.

Aún así, con la evidencia de esta estafa, el Gobierno nacional, sigue negándose a tratar el proyecto del Frente de Izquierda Unidad, de declaración de utilidad pública del laboratorio argentino donde se han producido y de esta manera, continúa sin dar respuesta al reclamo de vacunas para todos, que impulsan cada vez más sectores de trabajadores esenciales.

La derecha y la yanqui Pfizer

Por el lado de Juntos por el Cambio, ya es obscena la desesperada campaña pro-Pfizer que llevan adelante junto a medios de comunicación afines, que llevó a Patricia Bullrich a decir con soltura que podíamos entregarles las Islas Malvinas a los yanquis, a cambio de que nos vendieran sus vacunas. Pfizer ya recogió ganancias por 3.5 mil millones de dólares en el primer trimestre del año.

Antes de que el exministro Gonzales Ginés García dejara su cargo por el escándalo del vacunatorio vip, el Frente de Todos ya había hecho aprobar en el Congreso de la Nación, una ley escrita por el Pablo Yedlin, hecha a medida de las exigencias de Pfizer, donde le otorgaba inmunidad en caso de efectos negativos de la vacuna. Pero no se llegó a firmar un acuerdo porque el laboratorio estadounidense aún tenía problemas con la excepción frente a su posible "negligencia"; cuestión que la bancada de Juntos por el Cambio en el Congreso con Carmen Polledo, la vicepresidenta de la comisión de Salud, intenta remediar, anulando cualquier eventual reclamo indemnizatorio. En la legislatura porteña ya se adelantaron con una ley para la compra local.

Sputnik V y Richmond

La derecha, que fue antivacunas cuando le convino, se encargó en sus facetas más ridículas de cuestionar la vacuna de patente rusa, hasta con argumentos anticomunistas, un poco perdida en la historia mundial. Para el Gobierno nacional, la Sputnik V del instituto Galameya, fue su caballito de ajedrez, ya que es la que más cantidad hemos recibido. En total 8.115.745, 6.975.585 del componente 1 y 1.140.160 del componente 2. Aún así, el Estado argentino había firmado un contrato por 20.000.000 de dosis, en US$ 223.9000 millones de dólares y otras 10.000.000 se pactaron recientemente.

Para esta semana se espera que en el partido bonaerense de Pilar, comience la producción del envasado del principio activo que enviarían desde Moscú. El Gobierno de Alberto Fernández ofició de gestor en este acuerdo e invirtió $30 millones para su equipamiento: lo que demuestra que en el país no faltaba capacidad técnica y científica, si no voluntad para impulsar la reconversión. Marcelo Figueiras dijo que su laboratorio puede producir 2 millones de dosis al mes, pero que esto depende de la cantidad que vayan enviando las autoridades rusas. Y todavía no está confirmado cuántas vacunas quedarían en Argentina para su distribución local. Nuevamente, dependemos del negocio de las patentes, aunque la tecnología se haya garantizado con dinero de las arcas públicas.

La trampa de los contratos

Según datos del Ministerio de Salud, Argentina recibió 18.450.150 vacunas de distintas patentes, que representan el 31%, de las al menos 58.924.000 dosis que pactó el Gobierno hasta el mes de abril -un poco menos si sumamos las últimas 10 millones pactadas recientemente con el centro Galameya. Casi la mitad llegó en los últimos 40 días, dándole aire al Frente de Todos, que busca centrar su campaña electoral en la vacunación, intentado con esto dejar en segundo plano el antipopular y duro ajuste que está aplicando en el marco de las negociaciones pendientes con el FMI.

Aún así, hasta el momento, solo 11.478.188 de personas fueron vacunados con la primera dosis y 3.069.845, con las segunda. Y en las últimas 24hs, el coronavirus se cobró la vida de 733 personas, la segunda cifra más alta desde que comenzó la pandemia.

La reunión tendrá lugar a las 10 am en el Congreso, no es más que otra puesta en escena para disfrazar con algún barniz democrático la connivencia que existe entre las distintas coaliciones políticas del régimen y los grandes laboratorios que están haciendo uno de los más fenomenales negocios con la pandemia que azota a toda la humanidad.

Veremos qué preguntas han guionado las fuerzas políticas para este encuentro, desde esta editorial podemos preguntarle a esos diputados y al presidente de la cámara: ¿qué esperan para tratar el proyecto de declaración de utilidad pública de los laboratorios? ¿hasta cuándo piensan sostener el doble discurso de liberar las patentes, mientras siguen sin querer tocar estos negocios?






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