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Bolsonaro arengó a manifestantes que pedían romper la cuarentena, golpe militar y cierre del Congreso

El presidente derechista de Brasil, Jair Bolsonaro, arengó este domingo a un grupo de manifestantes que pedían romper la cuarentena, el cierre del Congreso y el Tribunal Supremo y una intervención militar directa.

Lunes 20 de abril | 11:54

Aunque se trataba de un pequeño grupo de personas la acción fue significativa de la situación que vive el país y de la política de Bolsonaro, junto a los grandes empresarios, de romper la cuarentena a como dé lugar.

Los manifestantes se concentraron frente al cuartel Cuartel General del Ejército, donde se hizo presente Bolsonaro que lanzó un discurso de apoyo a sus demandas que incluían además de la salida de la cuarentena, la de una intervención militar para cerrar el Congreso y el Tribunal Supremo. Un fragmento de video fue subido por el propio Bolsonaro a su cuenta de Twitter.

En su discurso, Bolsonaro dijo que "lo viejo ya quedó atrás (...) Tenemos un nuevo Brasil por delante. Los patriotas tienen que demostrarlo y hacer su parte para poner a Brasil en el lugar que se merece (...) para garantizar nuestra democracia y lo más sagrado que hay en nosotros, que es nuestra libertad. Estos políticos tienen que entender que están sometidos a la voluntad del pueblo brasileño".

Apenas el presidente llegó a la escena, unos 200 soldados del Ejército hicieron un cordón. Bolsonaro se subió a una camioneta y habló con un grupo de unas 300 personas:

"Estoy aquí porque creo en ti, estás aquí porque crees en Brasil. No negociaremos nada", dijo, mientras la multitud pedía el cierre del Congreso Nacional, el regreso de la AI-5 (el decreto aplicado por los militares durante el golpe de Estado que suspendía las garantías constitucionales y cerraba el Congreso) y que las Fuerzas Armadas salgan a las calles.

AI-5 fue la Ley Institucional más dura aplicada por los militares el 13 de diciembre de 1968, cuando revocó los derechos fundamentales y delegó al Presidente de la República el derecho de revocar los mandatos de los parlamentarios, para intervenir en municipios y estados. También suspendió cualquier garantía constitucional, como el derecho de hábeas corpus, e instaló la censura en los medios. No es necesario aclarar que después de esta medida, la represión del régimen militar se intensificó.

En medio del acto se dieron situaciones entre bizarras y peligrosas. Bolsonaro tuvo que interrumpir sus discursos tres veces porque tosía mucho. El presidente permaneció cerca de los manifestantes durante unos 15 minutos y saludó a algunos partidarios, en contra de las pautas defendidas por el Ministerio de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS). La mayoría de los partidarios no usaban máscaras protectoras.

Antes de hablar a la manifestación reaccionaria y golpista, el presidente nuevamente defendió la relajación de la distancia social. "Si continúa el cierre general no es difícil saber lo que nos espera", escribió el presidente en su cuenta personal de Twitter junto a una imagen de la portada del diario O Estado de Sao Paulo, que decía que 91 millones de personas dejaron de pagar alguna cuenta en abril.

Bolsonaro también almorzó este domingo en la casa de su hijo y diputado federal, Eduardo Bolsonaro.

La brutalidad de Bolsonaro y sus seguidores no quita la responsabilidad de los que se ubican como oposición o contención al mismo. Tanto Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados, como la Corte Suprema contra las que apunta Bolsonaro, como los militares que lo rodean y contienen en el Gobierno, y los Gobernadores que aparecen como la "oposición racional", son garantía para los trabajadores y el pueblo brasileño. Tenemos el caso de Wilson Witzel, gobernador de Río de Janeiro que ordena a los helicópteros de las fuerzas militares disparar a la población periférica de pobres y negros de las favelas de Río.

Por su parte el gobernador de San Pablo, João Doria, a pesar de dirigir el Estado más rico del país no puede garantizar test masivos, más camas de terapia intensiva, ni respiradores. A pesar de que se enfrentan con Bolsonaro sobre la necesidad de mantener la cuarentena no están tomando medidas suficientes para evitar el colapso de los sistemas de salud, que ya se encontraban desfinanciados por la acción de estos mismos políticos y sus partidos.

Desde Esquerda Diário sitio en portugués de la Red Internacional La Izquierda Diairo, vienen realizando estas denuncias y poniendo en primer lugar un programa para defender los intereses de las y los trabajadores y el pueblo de Brasil ante los intereses y las ganancias de los capitalistas, y para enfrentar la política de Bolsonaro sin caer en el apoyo a otras variantes burguesas y reaccionarias como las del frente de los Gobernadores y la cúpula militar con el apoyo del Congreso y el Tribunal Supremo.

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