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#CDMX, la nueva constituyente, los “intelectuales” y la posición de los socialistas

Este 5 de febrero Miguel Angel Mancera publicó la lista de personalidades al frente de la constituyente de la Ciudad de México. Comienza un debate público sobre límites y alcance de este proceso constituyente.

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Jueves 11 de febrero de 2016

La creación de derecho es creación de poder,
y en tal medida un acto de inmediata
manifestación de violencia.

Walter Benjamin, Para una crítica de la violencia

La reciente reforma política, que convirtió al Distrito Federal en Ciudad de México, impulsada por el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, comenzó un proceso constituyente. El 5 de febrero Mancera presentó una lista de notables para su redacción. Como señalamos en Izquierda Diario México la reforma política está lejos de de ser un proyecto democrático.

Mancera detalló que será un grupo de 28 intelectuales, personalidades de la cultura, políticos y escritores los que se pondrán al frente de la redacción de la propuesta de nueva constitución de la #CDMX.

Entre estas “personalidades” sorprende la presencia de intelectuales que se dicen de izquierda y que hoy se unen al represor Mancera. Desde Martha Lamas, considerada una importante feminista, o Juan Villoro, escritor que recientemente participó del Seminario del Pensamiento Crítico frente a la Hidra Capitalista impulsado por el EZLN o el defensor de derechos humanos Don Miguel Concha, del Centro Fray Francisco de Vittoria.

Massimo Modonesi correctamente detalló en un artículo que “ocurrirá algo inaudito, la propuesta de texto constitucional no surgirá de la Asamblea que debería ser soberana sino desde su exterior”: de un grupo de “notables”.

Una constituyente de los de arriba

Miguel Ángel Mancera ha sido un fiel aliado del gobierno autoritario de Enrique Peña Nieto. El Partido de la Revolución Democrática (PRD), su partido, participó del Pacto por México que aprobó las reformas estructurales, la reforma energética que vende Pemex, la reforma laboral que destruye los derechos de los trabajadores y la reforma educativa, que fue impuesta por sangre y fuego.

En los principales procesos de movilización desde el 2012, iniciando con el #YoSoy132, el gobierno de Mancera se destacó por aumentar la criminalización de la protesta social con la detención de cientos de jóvenes con el reaccionario artículo 362 del Código Penal, de ataques a la paz pública. En tanto que surgieron las movilizaciones por la presentación con vida de los 43 de Ayotzinapa este mismo gobierno detuvo a cientos de activistas. Tan sólo el 20 de noviembre del 2014 Mancera detuvo a 20 jóvenes enviándolos a penales de máxima seguridad por exigir la presentación con vida de los 43 normalistas.

Este constituyente será completamente antidemocrático pues será aprobado por 100 diputados de los cuales 60 serán electos en junio y 40 serán por plurinominales, impuestos 6 de ellos por Enrique Peña Nieto, 6 más por el propio Mancera, 14 por la Cámara de Diputados y 14 por la cámara de senadores, ambas de mayoría del Partido de Revolucionario Institucional (PRI).

La política de Morena

Morena detalló que impulsará un Propuesta Alternativa de Constitución de la Ciudad de México con el mismo método pero con otro elenco de intelectuales. Entre los redactores de esta “alternativa” están Héctor Díaz Polanco, Enrique Semo, Enrique Dussel, John Ackerman, Paco Taibo II y Pedro Salmerón. Esta lista de intelectuales apunta a pelear por un constituyente distinto “vamos a llevar nuestro proyecto y a plasmarlo en la Constitución de la Ciudad de México”.

Aunque Morena critica correctamente que el Constituyente se base en un mecanismo antidemocrático como el que planteamos arriba, centra su política en una propuesta hacia esta Constituyente amañada.

Esto es la consecuencia de que quiere reformar “desde arriba” al régimen político, como si éste pudiera actuar a favor de los explotados y oprimidos. Por eso su política, lejos de apostar a la movilización obrera y popular para enfrentar esta Constituyente de Peña Nieto y Mancera, busca otra propuesta de constitución, a cargo de otro grupo de notables, en lo cual no participarán los trabajadores, los jovenes, las mujeres, la comunidad sexodiversa ni el pueblo de la Ciudad de México.

Esta perspectiva de Morena lo lleva a buscar que ingresen a su partido (como dijo López Obrador) miembros del PRI “arrepentidos”. Esto puede ser así porque como señalamos en otro artículo, “no cuestiona hasta el final la subordinación al imperialismo ni los intereses de los grandes empresarios nacionales e internacionales, en cambio juega -como proyecto a largo plazo- (la pelea por la presidencia), a ser el administrador humanista del capital, como si los intereses de los trabajadores y de los grandes empresarios, terratenientes y banqueros se pudieran conciliar”.

Los socialistas y las demandas democráticas

Los socialistas consideramos que esta constituyente es una trampa de los de arriba. Esta supuesta reforma política no ha significado ningún avance democrático en la Ciudad de México. La intelectualidad “constituyente” de México confirma la hipótesis de Enzo Traverso en ¿Que fue de los intelectuales?. Los intelectuales de “izquierda” han dejado de resistir para convertirse en técnicos, en intelectuales específicos sin filo crítico.

León Trotsky en 1934 escribía un texto sobre Francia en el que detallaba la posición de los socialistas revolucionarios y una posible Asamblea Constituyente: “Una asamblea única debe combinar los poderes legislativos y ejecutivo. Sus miembros serian elegidos por dos años, mediante sufragio universal de todos los mayores de dieciocho años, sin discriminaciones de sexo o de nacionalidad. Los diputados serían electos sobre la base de las asambleas locales, constantemente revocables por sus constituyentes y recibirían el salario de un obrero especializado. Esta es la única medida capaz de llevar a las masas hacia adelante en vez de hacerlas retroceder. Una democracia más generosa facilitaría la lucha por el poder obrero.” Como lo sugería León Trotsky las demandas democráticas son el motor de la movilización de una revolución socialista.

Quienes somos parte del Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS, agrupación política nacional) consideramos que una genuina Asamblea Constituyente Libre y Soberana, sin ninguna restricción, sólo podría ser conquistada con la movilización y la participación activa de los trabajadores, el pueblo pobre y el conjunto de proletarios. Una asamblea de este tipo difiere por el vértice de la propuesta por el GDF y Morena pues exige la movilización independiente en las calles. En una asamblea de este tipo, convocada sin ninguna restricción y donde cualquier organización obrera, popular y de izquierda debería poder participar, se deben de discutir los problemas apremiantes de los trabajadores y las grandes mayorías populares de la Ciudad de México. Esto está vinculado a los problemas del conjunto de los trabajadores y el pueblo de México, como es: sacarnos de encima la dominación de las trasnacionales y el gobierno de EE.UU., y cómo logramos la renacionalización del sector energético y todas las empresas privatizadas. Donde se resuelva cómo garantizar los derechos de la juventud y las mujeres contra el feminicidio y la trata, así como el acceso a la educación y la cultura.






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