Géneros y Sexualidades

JORNADAS 8/9 M

Carta al movimiento de mujeres del IPN: nos vemos este 8M en las calles

Cientos de estudiantes y trabajadores del IPN están poniendo en pie organizaciones de mujeres en sus escuelas y se alistan a salir a marchar este #8M, pero ¿con qué demandas? ¿con qué estrategia?

Domingo 8 de marzo

Esta carta no tiene la intención de ser una receta para las nuevas generaciones de luchadoras. En este articulo intento plantear algunas propuestas, debates de estrategia y consejos para todas aquellas que empiezan a acercarse a ideas feministas.

De entrada, tendrás que saber que “el feminismo” no es un movimiento homogéneo. Hay tendencias y corrientes al interior. Hay muchos sectores con debates estratégicos (diferencias profundas) y debates tácticos (diferencias no tan profundas). Algunos debates se pueden salvar con acuerdo mínimos, pero hay otros que representan una concepción totalmente distinta del machismo y del patriarcado, y sobre todo, de cómo enfrentarlos.

Lo que es clave para el nuevo movimiento de mujeres es que esas diferencias tácticas y estratégicas se discutan en debates democráticos y fraternos, utilizando los métodos históricos del movimiento estudiantil como son las asambleas. Sin caer en métodos típicos de la derecha como son las calumnias y las acusaciones unilaterales.

De una vez te adelanto que yo estoy más allegada a lo que se le conoce como “feminismo socialista”. Pienso que el patriarcado en el marco del capitalismo decadente es un orden social más complejo de lo que nos han hecho creer. Sí, está encarnado en los hombres, pero también nos atraviesa a las mujeres. Por lo tanto, pienso que no basta con señalar a los agresores individuales, sino pasar al cuestionamiento de todo el orden social existente. Y eso se traduce necesariamente en cuestionar al histórico aliado del patriarcado: el capitalismo.

A quienes piensan que podremos llegar a alcanzar la “igualdad” o “equidad” en el marco del sistema actual, les adelanto que no se vayan haciendo muchas esperanzas. No podremos alcanzar la plena libertad entre géneros habitando un sistema que se basa y cuyo origen está en la desigualdad económica y social. Por eso soy feminista socialista. Por eso, a la par de luchar por cada demanda del movimiento de mujeres también lucho por cambiar este sistema de raíz.

Actualmente muchas estudiantes y trabajadoras del IPN se están empezando a organizar para cuestionar la violencia feminicida en México, y eso me llena de entusiasmo.

Empezamos a generar una conciencia en común de la violencia que vivimos día a día. Pero, ¿hasta dónde es correcto? además de reconocernos como víctimas, ¿hasta cuándo daremos el siguiente paso en reconocernos como sujetas políticas, transformadoras de la realidad?

Sobre los tendederos y la estrategia de la denuncia

Muchas compañeras han empezado a denunciar a agresores y violentadores a través de los tendederos. Personalmente me preocupa que si se instala el método del tendedero como la clave contra la violencia a la mujer, se seguirá responsabilizando al macho individual de la situación en lugar de avanzar en la reflexión del carácter estructural de la violencia de género. Con estructural me refiero a las condiciones culturales que posibilitan que un hombre se convierta en macho o agresor. Porque, hay que entenderlo, no se nace macho.

Con la instalación de métodos reactivos se deja de lado la posibilidad de combatir desde la prevención la violencia a la mujer. La lógica se vuelve punitivista cuando sólo se lucha por más castigos y linchamiento, dejando de lado que, si bien "el machismo educa", también se puede desaprender.

Sobre el separatismo

Como ya te adelanté anteriormente, soy feminista pero también soy socialista. Toda forma de opresión y de desigualdad me resulta repugnante. En los años que llevo siendo activista y, después, militante, he participado y apoyado muchas luchas.

Luché contra el despojo a los pueblos originarios aunque no pertenecía a ninguno de ellos, luché por el acceso irrestricto a la educación aunque ya tenía un lugar en el IPN, luché junto al movimiento “nuestros hijos de regreso a casa” aunque no viví lo que esas madres sufrieron. Luché junto a las trabajadoras aunque en ese entonces no sabía lo que era trabajar, cada año asisto a la marcha del orgullo aunque me identifico como heterosexual.

Por eso, ahora que formó parte de ese 50% de la población que es oprimida y aunque hay personas que me dicen que esta lucha sólo es de nosotras, hay algo que no me cuadra. Porque si algo he aprendido en estos años de lucha es que ninguna batalla es más fácil si nos aislamos.

Está bien, las mujeres no tenemos que ser educadoras de nadie,

pero si un compañero está dispuesto a cuestionar sus privilegios, a avanzar en sus reflexiones en común y ubicarse de manera diferente hacia sus compañeras, eso es un paso más adelante en la gran lucha contra el patriarcado.

Una lucha que este mismo compañero tendría que dar en sus propios círculos, y así se volvería un poco más fácil la lucha contra algo tan profundo y tan arraigado como es el patriarcado.

Feminismo de clase

Hablando de nuestros aliados tácticos en la lucha por nuestras reivindicaciones me ha llegado a la mente algo que ha caracterizado a la convocatoria de este año en México. Y es que a la convocatoria a paro nacional para este 9M se han sumado los principales partidos del régimen como el PRI y el PAN. Los partidos responsables de que en México los feminicidios aumentaran en un 400 por ciento durante los sexenios de Calderón y Peña. ¡El colmo del cinismo!

Las mujeres que integran dichos partidos han salido a decir que se sumarán al paro. Evidentemente la derecha pretende un "paro" totalmente desprovisto de combatividad y de lucha. Un "paro" en el que te quedes en tu casa y no salgas a protestar. En el que los patrones te den su "permiso" mientras siguen profundizando la explotación. Estos sectores, aún las mujeres de estos partidos, no tienen ningún interés en una revolución contra el sistema patriarcal y capitalista. Antes bien, están de acuerdo en que éste se siga preservando.

A la vez, desprecian a nuestros compañeros de lucha que llevan también en sus espaldas el descargo de un modelo económico y una sociedad egoísta. Tachándolos de falsos aliados, ¡las mismas mujeres que transan puertas adentro con la iglesia católica y políticos machistas en contra del aborto legal, seguro y gratuito!

El feminismo socialista de Pan y Rosas

Desde Pan y Rosas, apostamos por un movimiento que una las demandas de todes les oprimides de este sistema. La lucha de las mujeres trabajadoras, la lucha obrera unida a la juventud estudiantil, organizándonos contra capitalismo y patriarcado, en una verdadera revolución internacional con las mujeres trabajadoras al frente, contra la burocracia sindical, los políticos que no nos representan y la iglesia católica, decimos:

¡Basta de opresión en nuestros hogares y explotación en nuestros trabajos!






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