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Red Internacional

RELACIONES INTERNACIONALES. Cinismo de Peña Nieto en la ONU

Peña Nieto, el presidente del feminicidio, la tortura sexual, el aumento de la explotación, la pobreza y el despojo fue parte del presidium en la Cumbre de Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres y participó en el conjunto de la asamblea General de la Organización Naciones Unidas.

Lucía RodríguezMéxico D.F.

Miércoles 30 de septiembre de 2015 | 02:25

El 26 de septiembre, día en que se cumplió un año de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Enrique Peña Nieto viajó a Nueva York, Estados Unidos, para participar en la sesión número 70 de la Asamblea General de la Organización Naciones Unidas (ONU).

En el primer día de esta asamblea, Peña Nieto participó en la Cumbre de Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres como parte de la conformación para la agenda 2030 del desarrollo sostenible, donde se incorporó como “eje rector” la perspectiva de género.

Peña Nieto anunció tres medidas como parte de la agenda a instaurar en México: elevar a nivel ministerial la coordinación del Sistema Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres, promover la distribución de la carga de trabajo en el hogar entre hombres y mujeres e intensificar las acciones para prevenir el embarazo en adolescentes y reducir la mortalidad materna.

Compartiendo presídium con el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon y el presidente de China, Xi Jinping, Peña Nieto, el presidente conocido por colocar al Estado de México en el número uno en feminicidios en el país, recalcó los avances en materia de género durante su mandato a través de la reforma política que obliga a los partidos a que el 50% de las candidaturas a legisladores sea para las mujeres. Sin embargo, las mujeres que ocupan los puestos en el congreso, gobernaturas y presidencias continúan respondiendo a los intereses de los grandes empresarios y las trasnacionales imperialistas.

Los avances de los que Peña presume se dan en un país donde a la par de las desapariciones forzadas, la represión y el asesinato a luchadores sociales, el fenómeno del feminicidio tiene como saldo seis mujeres asesinadas al día.

Además, el titular de la presidencia ha sido denunciado por ordenar el uso de la tortura sexual como parte del disciplinamiento hacia las mujeres que luchan, es el caso de la violación multitudinaria en la represión de Atenco en el año 2006 o el caso de la violación a las maestras de Guerrero el año pasado, que se enfrentaban a la reforma educativa y denunciaban la masacre de Iguala y la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

El régimen político mexicano se ha dedicado a instalar un clima de represión hacia las mujeres, como muestra el reciente feminicidio de Nadia Vera activista amenazada y perseguida por gobierno priista de Javier Duarte, que fue asesinada junto con el fotoperiodista Rubén Espinosa y otras tres mujeres en el Distrito Federal. Este crimen ha querido ser presentado como un simple robo por las autoridades federales y del Distrito Federal pero es expresión de esta violencia sistemática.

En medio de la Asamblea General el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, celebró que Peña Nieto efectuara una segunda reunión con los familiares de los 43 normalistas desaparecidos, que se realizó el pasado 24 de septiembre, en la que estuvieron presentes los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), felicitándolo por reiterar que la línea de investigación está abierta.

Estas declaraciones se hacen a un año de la desaparición de los estudiantes y el asesinato de seis personas, crímenes ejecutados por la policía municipal, estatal, federal y el ejército, como consecuencia de la asociación de los grupos criminales y los diferentes niveles de gobierno. Crimen que abrió una enorme crisis política al gobierno de Peña Nieto por desnudar el carácter asesino de los partidos políticos del PRI, PAN y PRD.

Entre este cinismo Peña Nieto, en cuyo gobierno se ha multiplicado el despojo a los recursos naturales y a los pueblos originarios, aumentando la pobreza y la explotación con las reformas estructurales, se hizo parte de la Asamblea de la ONU, el organismo internacional surgido a la salida de la Segunda Guerra Mundial, creado a la medida para legitimar la injerencia imperialista en todos los rincones del globo.




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