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SUPLEMENTO

¿Cómo funciona el capitalismo y por qué tenemos que luchar para derribarlo?

Jorge Remacha

¿Cómo funciona el capitalismo y por qué tenemos que luchar para derribarlo?

Jorge Remacha

Este artículo está basado en el primero de los vídeos del curso Marxismo, revolución y comunismo del Campus Virtual de Izquierda Diario y en este trataremos de darte algunas respuestas, pero especialmente, más ganas de seguir conociendo.

En esta crisis que abrió la pandemia muchas personas se cuestionan el capitalismo y sus contradicciones. Pero ¿cómo funciona el sistema capitalista? ¿por qué decimos que es un sistema que genera explotación, miseria, opresión y barbarie para la mayoría, o que destruye el planeta?

El sistema capitalista se basa en la propiedad privada de los medios de producción y en la búsqueda de las ganancias, pero ¿para quién son las ganancias? Lo sucedido en el año 2020 puede darnos una pista. En esta crisis, las 23 mayores fortunas españolas aumentaron casi 20.000 millones de euros su patrimonio en los primeros 80 días de pandemia, mientras cientos de miles de personas eran despedidas y millones eran enviadas a ERTEs pagados con dinero público, algunos de los cuales tardaron meses en recibirse.

Se calcula que sólo con lo que ganaron en 2020 las 10 personas más ricas del mundo se podría financiar todo lo necesario para combatir la pandemia y revertir la desigualdad social que se agravó. De hecho, actualmente las 26 personas más ricas del mundo tienen una riqueza superior al resto de 3800 millones de personas que constituyen la mitad más pobre de la humanidad. Esta desigualdad es aún mayor que la que había antiguamente entre los campesinos y los reyes.

En el siglo XVIII, una clase social, la burguesía, fue acumulando poder económico y se lanzó a conquistar el poder político, dirigiendo revoluciones en Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y cada vez más lugares. Su poder se basaba en grandes imperios que explotaban la mano de obra esclava, los recursos y los mercados del mundo.

A pesar de que el discurso capitalista del “gran hombre hecho a sí mismo” viene de aquella época, ya entonces las riquezas con las que empezaban sus negocios eran el fruto de un robo. Desde el marxismo se llamó a este proceso acumulación originaria. Las revoluciones burguesas triunfaron y los capitalistas, sus propiedades y sus negocios pasaron a ser defendidos mediante las armas del estado y sus instituciones.

Respecto a los sistemas anteriores, el capitalismo se instaló con un discurso de libertad económica y progreso. Este discurso trata de tapar las diferencias de clase y presentar la sociedad capitalista como un conjunto de personas libres. En el capitalismo los trabajadores son “libres”, a diferencia de los modos de producción anteriores. Pero, entonces, ¿qué es lo que hace sostiene el trabajo asalariado? Efectivamente, si perteneces a la clase obrera eres libre de someterte libremente a la explotación del capital y tienes la ‘libertad’ de pasar hambre si no estás conforme con el salario o con las condiciones de trabajo. En este sentido, desde la clase trabajadora no tenemos nada, excepto nuestras propias cadenas de las que liberarnos.

La clave está en la propiedad privada de los medios de producción y distribución, es decir, todo aquel recurso económico que permite que una mercancía pueda producirse y venderse, como una fábrica, un campo o una cadena de distribución. Estos medios son propiedad de los capitalistas y están pensados y dirigidos a aumentar sus ganancias. ¿Cómo? Mientras la clase obrera vende su fuerza de trabajo a cambio de un salario, el valor de ese trabajo es mucho mayor que ese salario. Esa diferencia entre el valor total apropiado por el capitalista y el salario que paga a cambio de la fuerza laboral se llama plusvalía.

El proceso para obtener plusvalía se llama explotación y es esencialmente un robo de los frutos del trabajo ajeno. En torno a este proceso se estructuran las relaciones de producción y la sociedad capitalista en su conjunto. Es aquí donde se encuentra el secreto de la ganancia de los capitalistas.

Por ejemplo, pensemos en empresas como Amazon. Lo que la propaganda capitalista nos cuenta es que el dueño de la empresa logra su fortuna a través de su habilidad como emprendedor y su inteligencia en los negocios. Pero la clave es que explota y precariza hasta a 800.000 personas en todo el mundo, aprovechándose de una mano de obra precarizada, migrante o de países donde se pagan salarios más bajos para ganar casi 9 millones de euros cada hora.

Marx decía que la burguesía necesita y emplea el poder del estado para regular los salarios, es decir, para sujetarlos dentro de los límites que benefician la extracción de plusvalía y para mantener al obrero en el grado esperado de dependencia. Por ejemplo, cuando el estado aprueba reformas laborales, como las del PP o el PSOE, protege a las empresas que despiden masivamente. Cuando les otorgan ayudas multimillonarias, como es el caso de los fondos de la Unión Europea, están actuando en favor de los capitalistas, mostrando su carácter de clase.

Por ejemplo, Endesa aspira a llevarse hasta 19.000 millones de Euros de las ayudas europeas para el periodo post-covid, a través de 110 proyectos “ecológicos”. Sin embargo, este ecologismo pasa por alto que solamente Endesa genere el 10% de las emisiones contaminantes de todo el Estado español.

Los defensores del capitalismo lo definen como una economía de libre mercado, que surge de forma natural y se regula a sí mismo, que opera para el bien de toda la humanidad. Sin embargo, los estados capitalistas actúan como un consejo de administración de las grandes empresas y al mismo tiempo, se basan en el monopolio de la violencia.

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La historia nos demuestra que los capitalistas son capaces de hacer lo que sea para hacerse más ricos y defender sus propiedades y su orden social. De esta forma han construido todo un sistema de explotación, de opresiones patriarcales y racistas, que destruye el planeta y ofrece para millones hambre, guerras y crisis mientras unos pocos se enriquecen.

Hay quienes hoy en día afirman que es posible humanizar el capitalismo a base de reformas y que habría que moderar el discurso y adaptarse y operar desde sus instituciones, como por ejemplo hace Unidas Podemos en el Estado español gobernando con el PSOE que lleva adelante una política neoliberal.

Mientras, los capitalistas siguen intentando imponer derrotas a la clase trabajadora, así como hacernos pagar el coste de sus crisis. Sin embargo, nuestra clase ha peleado a lo largo de la historia frente a los intereses de los capitalistas a base de huelgas, rebeliones y revoluciones. El capital ha creado a una clase trabajadora en todo el mundo, más amplia que nunca, y que tiene el papel histórico de derribar este sistema que trata de convertir nuestro planeta en una sucia prisión para el beneficio de unos pocos.

Esta es una definición inicial de qué es el capitalismo y por qué merece ser destruido, superado y reemplazado por otro tipo de sociedad. Además, ¿te imaginas una sociedad sin clases, sin opresión ni explotación? En los siguientes artículos te lo contaremos, hablando del comunismo y las revoluciones, entre otros temas. También tienes la serie artículos que aquí comienza en formato de vídeo en los cursos del Campus Virtual de Izquierda Diario.

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Jorge Remacha

Nació en Zaragoza en 1996. Graduado en Historia en la Universidad de Zaragoza. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español y en la agrupación juvenil Contracorriente.
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