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Red Internacional

La lucha por el territorio, inestabilidad laboral, bajos salario, sin acceso a la salud y educación, pobreza y violencia de género son las condiciones que viven las mujeres rurales.

Viernes 15 de octubre | 14:00

El día de hoy 15 de octubre, a través de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se conmemora el “Día internacional de la mujer rural”, donde se reconoce “la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural” (ONU Mujeres).

A nivel mundial, las mujeres rurales representan un tercio de la población mundial y el 43% de la mano de obra agrícola, que es realizada en condiciones no óptimas; sus jornadas laborales son de más de 8 horas diarias y la realizan de forma informal; la remuneración económica es insuficiente y de manera irregular, por lo que no tienen ni protección social ni seguridad en sus ingresos.

El 80% de los hogares sin agua corriente depende de mujeres y niñas para conseguir agua (ONU, 2018). En América Latina, las mujeres rurales representan el 29% de la fuerza laboral, por lo que esta población es responsable de más del 50% de la producción de alimentos (FAO, 2015).

Situación de la Mujer Rural en México

En México de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE, 2019), viven en zonas rurales 10,697,916 (52%) mujeres, y 9,845,907 (48%) hombres, de 15 años y más. De ellas, únicamente el 34% forma parte de la Población Económicamente Activa (PEA). El 23.2% de la población nacional vive en localidades rurales y 3 de cada 10 mujeres en México habitan en zonas rurales (FAO, 2017; INEGI, 2015).

El 76% de la población que vive en extrema pobreza se encuentra en zonas rurales (INMUJERES). 56% de las mujeres rurales se encuentran en situación de pobreza, en comparación con el 42.4% de los hombres, y el 38.1% de las mujeres que viven en zonas urbanas.

La participación económica de las mujeres en México es de 43.7%, mientras que, para mujeres rurales, fue de 34.2% (INMUJERES, 2019). La carencia por acceso a la alimentación es otro de los indicadores donde las mujeres rurales tienen mayor desventaja; así 25.3% de ellas presentan carencia alimenticia, en comparación con el 18.8% de las mujeres urbanas.

Las mujeres rurales que trabajan para el mercado se dedican principalmente al comercio (26%); a la industria, artesanía y como ayudantes (24%); a los servicios personales (23%); y a la agricultura, la ganadería, a la silvicultura, caza y pesca (14%).

Las mujeres rurales destinan en promedio 37 horas semanales a las tareas del hogar no remuneradas, mientras que los hombres destinan 8 horas semanales. 6.3 horas semanales dedican las mujeres indígenas a desgranar el maíz, a cocer o moler el nixtamal o a hacer tortillas de maíz o trigo para sus hogares, mientras que los hombres contribuyen con 2.77 horas de dichas actividades.

En 2015, el promedio de años de estudio en mujeres rurales era de 6.6, frente al promedio de 9 años en mujeres a nivel nacional (INEGI, 2015). 2 de cada 3 muertes maternas que carecieron de atención médica en 2015 ocurrieron en localidades rurales (INEGI, 2015).

El 46% es la prevalencia de violencia de pareja a lo largo de la vida reportada por las mujeres que hablan lengua indígena y para las mujeres rurales es de 39%. Existen en la actualidad 32,202 núcleos agrarios en el país, con poco más de 4.31 millones de ejidatarios y comuneros, de los cuales el 71% son hombres y solo el 29% son mujeres (RAN, febrero de 2020). En términos relativos las ejidatarias y comuneras son más minifundistas, pues tienen predios más pequeños, de cinco hectáreas o menos.

La lucha de la Mujer Rural

En este Día Internacional de las Mujeres Rurales, reivindicamos la lucha que han tenido surcar para mantener su territorio, ser reconocidas dentro del núcleo comunero, y por la plena garantía de los derechos de las mujeres rurales e indígenas, pues este sistema no les ha regalado nada al contrario históricamente han sido relegadas, por ser mujeres, por ser indígenas y por ser pobres. Aunado a esto, han tenido un papel importante pues también preservan el medio ambiente manteniendo un gran pulmón en México.

Es necesario seguir organizadas para acortar la brecha de la desigualdad entre los géneros, garantizar un trabajo digno para todos, erradicar la pobreza y el hambre y adoptar medidas relacionadas con el clima. Recuperar el legado de nuestras ancestras, para fomentar una nueva sociedad donde no tengan como base la opresión y explotación.




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