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Red Internacional

Ecuador.Con cortes de ruta y manifestaciones miles protestaron contra el Gobierno ecuatoriano

La protesta convocada por sindicatos y organizaciones sociales reclamó contra el aumento de combustible y otras medidas de ajuste que buscan cumplir con los pedidos del FMI.

Diego Sacchi@sac_diego

Martes 26 de octubre | Edición del día

El presidente ecuatoriano había anunciado el incremento de los precios del combustible y luego, buscando desactivar las protestas, un congelamiento, un punto reclamado casi por unanimidad desde todos los sectores sociales que protestaron este martes.

El anunció no alcanzó para impedir que indígenas, trabajadores y estudiantes se movilizaran este martes contra el gobierno de Guilermo Lasso. Durante la jornada se dieron cortes, bloqueos de rutas y movilizaciones, centralmente para reclamar la baja del precio de los combustibles, pero también contra los planes de ajuste del presidente ecuatoriano.

Las manifestaciones se dieron en el marco del estado de excepción impuesto por el Ejecutivo, una medida presentada para resolver la crisis de inseguridad en el país, que en los hechos sirvió para militarizar las calles.

Las protestas fueron convocadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) y el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), que aportaron los grupos más numerosos que marcharon en todo el país, y por la Unión Nacional de Educadores (UNE) junto a la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE), y decenas de otras organizaciones.

Durante el día los cortes de rutas y bloqueos se dieron en varios puntos del país, junto a manifestaciones en varias ciudades. Los organizadores de la protesta denunciaron la “represión policial y militar” en varias zonas, entre ellos Cotopaxi e Imbabura.

La marcha central tuvo lugar en Quito. Una ciudad con fuerte presencia de la Policía, que acordonó todos los accesos al Palacio de Carondelet, sede gubernamental, en un radio de cientos de metros alrededor, y con las Fuerzas Armadas más cerca del Palacio de Gobierno, a menos de 100 metros, con grupos especiales.

Esto no impidió que miles de personas se manifestaron con consignas como "Sapo Lasso, no al gasolinazo" o "Gobierno del encuentro no da la cara", con cientos de banderas de los principales sindicatos, contra las reformas que pretende realizar el mandatario.

La fuerte presencia policial y militar hostigó permanentemente a los manifestantes, impidiendo el paso de la movilización, lanzando gases lacrimógenos y deteniendo a varias personas, que según la información oficial asciende 37 detenidos.

Durante la jornada el presidente Lasso se pronunció contra las movilizaciones. En su cuenta de la red Twitter se dedicó a atacar a las protestas con la etiqueta #DileNoalParo, en los que cuestionó básicamente el corte de rutas y calles.

Pero el Gobierno no logró algo que había anunciado en los días previos, impedir que se realicen las manifestaciones. Tratando de maquillar esto el vocero oficial del Gobierno, Carlos Jijón, remarcó que “las actividades laborales del país” se desarrollaron “con relativa tranquilidad” por el accionar de las fuerzas represivas.

Las protestas mostraron el descontento con las políticas del gobierno, además de volver a mostrar la capacidad de movilización de los pueblos originarios, como ya había sucedido en 2019 cuando encabezaron la pelea contra la eliminación de subsidios a combustibles, poniendo al borde de la caída al gobierno de Lenin Moreno, que finalmente logró cumplir su mandato luego de que las direcciones de los movimiento sociales desmovilizaran la protestas.

El anunció del actual presidente que aumentando el galón (la medida usada en el país, equivalente a 3,8 litros) de diésel que pasó a 1,90 dólares frente a un dólar que costaba hace más de un año, y la nafta común trepó a 2,55 dólares, sirvió como chispa para encender las protestas.

Pero esta medida es parte de una serie de reformas que propone Lasso, para aplicar su plan de ajuste y cumplir con los mandatos del FMI. Ecuador tiene una deuda externa de 52.000 millones de dólares, necesitará más de 7.000 millones de dólares en un nuevo financiamiento en 2021, según un informe del FMI. La condición a cambio sería que el país acepte recortar su déficit presupuestario a un objetivo de $ 2.800 millones este año desde $ 7.200 millones en 2020. Es decir, un gigantesco recorte y ajuste en el gasto público.

La manifestación mostró la fuerza capaz de enfrentar y derrotar las medidas de ajuste de Lasso. Sin embargo las direcciones sindicales y de los movimientos sociales hasta el momento no se muestran dispuestas a esto.

El dirigente de la CONAIE, Leonidas Iza, aseguró que su mensaje para Lasso es que “no somos enemigos internos para que nos declare la guerra. Escuche, Presidente. Todos estamos viviendo esta pobreza incluido las arcas fiscales, pero no podemos sacar el dinero de la gente más pobre sino congelar (los combustibles) a los precios planteados e ir a una discusión más integral sobre la política de focalización. Los sectores pudientes deberían ser quienes paguen combustibles sin subsidios y no salir a insultar a los manifestantes”.

Lo cierto es que un ajuste similar fue lo que terminó motorizando el levantamiento de octubre de 2019, que no terminó con la caída del expresidente Lenin Moreno por la acción de las direcciones sindicales y de las organizaciones indígenas que las terminaron desactivando.




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