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Contrastando datos: ciencia y armamento militar

El gobierno mexicano destinó 50 veces más presupuesto a comprarle 23 helicópteros militares a Estados Unidos, que a los laboratorios científicos para un año. Los hechos son parte de los recortes al presupuesto en ciencia y a la política de militarización del país.

Jueves 13 de agosto de 2015

Pero no solo eso, según datos del Departamento de Defensa de Estados Unidos, el gobierno mexicano es su principal comprador de aeronaves y vehículos militaresen América Latina. Tan solo el año pasado, el monto destinado a las adquisiciones militares fue de casi 1.5 miles de millones de dólares (m.d.d).

Se compraron 3.335 vehiculos militares Humvee todo terreno (56 m.d.d. que hoy equivale casi 10 mil millones de pesos (m.d.p)), se renovó la flota militar aérea con 23 helicópteros (905 m.d.d es decir, casi 15 mil m.d.p) y un lote de aviones Eechcraft (480 m.d.d, es decir, más de 8 mil m.d.p).

La suma de esos gastos representa menos de la quinta parte del presupuesto público federal destinado a la Secretaría de Defensa Nacional (SEDENA) y la Secretaría de Marina (SEMAR) que fue de 100 mil m.d.p para el 2015.

¿Por qué tanto gasto en armamento militar?

El hecho en sí mismo está en contradicción con las declaraciones de Enrique Peña Nieto que se empeñan en recalcar que, México es un país pacífico para que los inversionistas vean en él un mercado competente y seguro.

Además, el discurso iniciado por los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón sobre declararle la guerra al narcotráfico ha sido reapropiado por el gobierno priísta de Enrique Peña Nieto. Y ya la SEDENA decía que las compras de vehículos y aeronaves militares están justificados y son coherentes por las “amenazas y riesgos que enfrenta el Estado”.

En los hechos, la militarización del país no ha reducido el narcotráfico sino que es una política gubernamental que utiliza al Ejercito, la Marina, la Gendarmería y demás cuerpos represivos al servicio de defender los negocios de los empresarios extranjeros y nacionales, imponer las reformas estructurales -sobre todo la energética-, reprimir la protesta social y contener a grupos disidentes como los autodefensas y el magisterio combativo.

Los recortes a la ciencia y la tecnología

En otro aspecto, tanto gasto en armamento militar también se contradice con las declaraciones de Luis Videgaray y otros funcionarios como Agustin Cartens, que justifican políticas de recortes a sectores como educación y salud porque la economía mexicana atraviesa grandes problemas a causa de la baja en los precios del petróleo, la devaluación del peso mexicano y la incertidumbre financiera internacional; mientras mantienen altos niveles de gasto en armamento militar.

De hecho, siguiendo los mandatos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Secretaría de Hacienda anunció el 30 de enero un histórico Recorte al Presupuesto Público Federal que contemplaba reducciones en el gasto público en distintos sectores como el educativo y científico.

Enrique Cabrera Mendoza, director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), ayer declaró que los recortes y la devaluación no afectarán a la ciencia en México y que en 2016 el presupuesto será ligeramente más pequeño, por lo que no hay de qué preocuparse.

Sin embargo, aún si se mantuviera el mismo presupuesto para el próximo año, éste es insuficiente y no alcanza para desarrollar proyectos de investigación avanzados, brinda pocas becas -en comparación con la demanda- para la formación académica, y se invierte poco en laboratorios e infraestructura para la ciencia.

En 2015 CONACyT recibió 36 m.d.p. que equivale a solo un tercio de lo destinado a la Defensa y Marina Nacional. El presupuesto a la ciencia representa apenas el 0.7% del Producto Interno Bruto (PIB) y se desglosa en 1,400 m.d.p. en infraestructura en ciencia, 300 m.d.p. en laboratorios nacionales, 1,070 m.d.p. en fondos mixtos, 840 m.d.p. en regulares, 744 m.d.p. en el sectorial, y 4,640 m.d.p. en vinculación con la iniciativa privada.

Fuera del optimismo de Enrique Cabrera, el rector de la Universidad Autónoma de Querétaro alertó que el recorte a CONACyT ya preanunciado por el gobierno federal, hará que las universidades de todo el país dejen de percibir hasta el 30% de los ingresos destinados a la ciencia.

La política del régimen

Resaltan de todos estos datos varios hechos. En primer lugar, hace evidente que los intereses gubernamentales no están en desarrollar la ciencia en México, pero si en militarizar el país.

En segundo lugar, la ciencia en México es raquíticamente apoyada por el Estado, lo que acentúa la dependencia tecnológica a países y empresas extranjeras (como la necesidad de comprar tecnología militar a Estados Unidos) y reafirma a México como un país subordinado a los países imperialistas.

Además, el capitalismo mexicano, y en general a nivel internacional, busca ligar la ciencia a intereses privados. Esto se refleja en el hecho de que se destine un porcentaje mucho mayor del presupuesto a motivar la vinculación con la iniciativa privada y con ello la privatización del conocimiento científico y a la apropiación de la tecnología para las empresas privadas en beneficio de intereses que nada tienen que ver con los de la mayoría pobre mexicana y que agudiza los problemas económicos y ambientales.






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