REFORMA EDUCATIVA

¿Cuál es el futuro de los programas de educación básica con la reforma educativa?

De nuevo Aurelio Nuño anunció que se viene una nueva estructura curricular, con énfasis en español y matemáticas. Lo demás: se reducirá a su mínima expresión.

Sulem Estrada, maestra de secundaria

Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Martes 5 de julio de 2016 | 23:46

El titular de la Secretaría de Educación Pública declaró esta vez que los contenidos de los programas de estudio serán “menos enciclopédicos”, con claro contenido despectivo.

¿Sabrá este tecnócrata a qué se refiere, qué fue la Enciclopedia de Diderot? Se trató de uno de los más ambiciosos proyectos editoriales que emprendió la humanidad. Una obra que reuniera todo el conocimiento humano hasta ese momento.

La Enciclopedia, publicada por vez primera en 1751, fue una de las grandes obras de la Ilustración francesa. Fue la espada para combatir el fanatismo religioso y la defensa de la razón y de la libertad de pensamiento.

Lo más probable es que el tecnócrata Nuño no lo sepa. No enseñan mucho sobre el movimiento de la Ilustración a estos funcionarios al servicio de los empresarios. Pero, aunque no lo sepa, debe intuirlo.

Cada vez menos acceso al conocimiento

La intención es, a todas luces, recortar los ya acotados contenidos de los programas de estudio de la educación básica.

Veamos: la enseñanza de las ciencias naturales y sociales ya se redujo, en 2011. Por dar un ejemplo, en secundaria, sólo se ve biología en primer año. En segundo se ve física y en tercero química. En el caso de geografía mundial, se imparte en 6to. de primaria y 1ro. de secundaria.

Respecto a historia, el panorama es desolador. En cuarto grado de primaria, de alguna manera las maestras y los maestros debemos explicar el desarrollo histórico desde el poblamiento de América hasta la declaración de la Independencia en 1821. En quinto de primaria, deben recorrer la historia nacional, desde el México independiente hasta la actualidad. Y claro está que se trata de la historia oficial, la de los vencedores. En sexto de primaria los niños sólo reciben clases de historia mundial desde la prehistoria hasta el siglo XVI, ¡sólo en un año escolar! Y en secundaria, sólo se ve historia en segundo y tercero. En primero no.

Si analizamos los programas de español, en gran parte se reducen a trabajos por proyecto que consisten en escribir anuncios publicitarios, cartas formales, llenado de formularios, registrar datos a partir de tablas.

Como vemos, los actuales programas de estudio tienen muy poco de “enciclopédicos”.

El objetivo es la formación de mano de obra obediente y apunta a bloquear el desarrollo del pensamiento crítico, del cuestionamiento al actual estado de cosas. Apunta a ahogar la creatividad y la iniciativa. Según las directivas impartidas por los organismos internacionales, como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Mundial, la función de la educación básica debe apuntar a crear un gigantesco ejército de trabajadoras y trabajadores aptos para labores repetitivas, de poca complejidad. Lo que piden las trasnacionales y los empresarios como Carlos Slim.

Educación al servicio del progreso de la humanidad

La intención, desde tiempos de Emilio Chuayfett, el anterior titular de Educación, es reformar los programas de estudio y enfocarlos en español y matemáticas centralmente. Esto lo ha repetido en distintas ocasiones Aurelio Nuño. Pero hasta ahora no se han animado a presentar su proyecto de reforma curricular. Porque temen que se profundice el descontento en el magisterio y también entre madres y padres de familia.

¿Es necesario reformar los programas de estudio? No. Hay que cambiarlos de raíz. La formación de las futuras generaciones no puede quedar a merced de los intereses de los poderosos. Pero somos las maestras y los maestros, las familias que en su mayoría pertenecen al pueblo trabajador, los profesionistas que están de nuestro lado –no los que se venden al poder por un mejor nivel de vida–, los estudiantes, los académicos que cuestionan el actual modelo educativo, quienes tenemos que debatir, proponer e implementar programas de estudio que respondan a las necesidades del pueblo trabajador, que apunten a la superación de los seres humanos en todos los terrenos: el arte, la ciencia, el deporte, la tecnología.

Pasaron tres años de la aprobación y reglamentación de la reforma educativa que hoy maestras y maestros enfrentamos en las calles a lo largo y a lo ancho del país. El movimiento, a pesar de la represión, se extiende. Una chispa ha encendido la llama.






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