COVID-19

Cultura: gremio “privilegiado” o en realidad ¿precarizado?

La diputada del Morena, María de los Ángeles Huerta, realizó desafortunadas declaraciones respecto a las personas que trabajan en el sector de arte y cultura, borrando una realidad de vulnerabilidad y falta de derechos a las que el gremio se enfrenta realmente.

Viernes 17 de abril | 22:16

La pandemia covid-19 ha desnudado el nivel de vulnerabilidad en la que vivimos amplias mayorías, realidad extendida de forma rastrera en las décadas neoliberales, y que en el terreno del mundo del trabajo se traduce en los altos niveles de precarización laboral.

Desde la declaración de la cuarentena, las desigualdades y ausencia de derechos se colocaron como contradicción central, convirtiendo su cumplimiento en una ilusión para miles de personas que viven al día, tienen ingresos inestables y no conocen la seguridad social.

Así, se mal llamo a la cuarentena un “privilegio”. Una emergencia sanitaria mundial mostró una realidad: millones de trabajadoras y trabajadores cuando se les presenta una emergencia se quedan sin comer y lo pierden todo.

Estas tragedias se viven como problemas individuales de quien se accidenta o quien tiene un familiar enfermo de gravedad, condiciones que viven sin acceso a la salud, sin ingreso para sobrevivir y por supuesto sin ahorros. Son en realidad, tragedias sociales.

Una realidad así no es extraordinaria, ni de pocos. Las condiciones de precarización se han extendido para ser la realidad de la mayoría.

Claramente es una condición de clase, sin embargo, nos han impuesto elementos ideológicos para fragmentar nuestro reconocimiento como clase y dificultar nuestra unidad. Es por ello que cuando se piensa en las personas precarizadas, a veces se borra de la lista a las y los “freelance”, a las personas con estudios profesionales obligados a firmar contratos como si fueran prestadores de servicios y no trabajadores, a los cientos de miles que trabajan en instituciones estatales bajo contratos de simulación y por supuesto, al gremio de trabajadores y trabajadoras del arte y la cultura.

Diputada Huerta: desafortunados dichos, muestra de una política real

Al respecto muy desafortunadas fueron las declaraciones del 15 de abril durante una reunión de trabajo de la Comisión de Cultura y Cinematografía de la cámara baja, de la diputada federal por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), María de los Ángeles Huerta, quien se refirió a la cultura como gremio no prioritario ante la emergencia sanitaria y económica. Explicó que no consideraba que los trabajadores del sector tuvieron dificultades durante esta crisis, refiriendo: “nadie del sector cultural, hoy, se está muriendo de hambre ni es pobre”.

Después de tal explicación, añadió: “En lugar de pedir, que la comunidad cultural nos dijera qué es lo que va a dar al pueblo de México en este contexto”.

A la par desarrolló una posición que condenaba las críticas hacia el actual gobierno.

Al día siguiente, la Diputada dio un paso atrás planteando que sus declaraciones fueron sacadas de contexto y únicamente hacían referencia a Eugenio Derbez, por el video que había sacado planteando la falta de insumos en un hospital de Tijuana.

Claramente la cultura y el arte en nuestro país no está sostenida por ese pequeño sector al que Derbez pertenece, sino recae en las y los artistas independientes, personas artesanas, promotores culturales comunitarios y trabajadoras y trabajadores con funciones de base en las instituciones estatales del ámbito.

Decir “nadie” es pobre, borra y sepulta las necesidades y realidad del sector, respecto a su condición de precarización absoluta y su ausencia de derechos laborales: acceso a la salud, licencias por maternidad y paternidad, jubilación, herramientas de trabajo, etc.

Oculta la lucha de las y los trabajadores del sector mantienen, una lucha que demandar el pago puntual hacia la Secretaría de Cultura -exigencia más que mínima - que aún en esta contingencia no se ha cumplido, manteniendo retrasos desde 2018.

Sus dichos ignoran que el propio funcionamiento de las convocatorias imposibilita a los y las trabajadores de la rama en poder desarrollar proyectos a largo plazo, provocándoles en constante estrés y una lógica de competencia.

Con emergencia o sin emergencia, arte y cultura no son prioridad

Más profundamente, los argumentos de la Diputada del Morena muestran, lo que se ha reflejado como continuidad en este año y medio de gobierno, el arte y la cultura no son prioridad.

No solo porque se mantiene un presupuesto que no supera el 0.2 % del Producto Interno Bruto (PIB) cuando la UNESCO recomienda un mínimo del 1 % del PIB de los países. Sino porque la precarización en el gremio se profundizó. Trabajadoras y trabajadores continúan sin pagos, sectores contratados irregularmente por honorarios, aún cumpliendo todos los elementos de una relación laboral, con 10 años así, que hoy en lugar de ser regularizados buscan ser pasados a la figura de beneficiarios de un programa social (becarios). Tan solo en la Ciudad de México, el proyecto “estrella” Pilares mantiene casi al 100 % de la plantilla laboral en dicha simulación contractual.

Frente a la emergencia, efectivamente, son los sectores “privilegiados” que acumulan la riqueza de este país como las fortunas de Carlos Slim o Salinas Pliego quienes deben pagar impuestos extraordinarios para que estos sean dedicados a los sectores sociales afectados.

Hoy es elemental que las y los trabajadores del arte y la cultura que están en esta condición de vulnerabilidad reciban un subsidio equivalente al costo real de la canasta básica (calculada en 16 mil pesos) y que se ajuste a los precios de la inflación.

A la par la necesidad de luchar por plenos derechos laborales y condiciones dignas de trabajo para el gremio se muestra cada vez más como una tarea imperante, aumentando el presupuesto destinado.






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