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Cuotas del SNTE a salud y un programa para que la crisis la paguen los capitalistas

Si bien la exigencia al SNTE para que las cuotas sindicales vayan a salud expresa la solidaridad del magisterio, es el Estado quien debe garantizar lo necesario frente a la pandemia.

Maestro Arturo Méndez

Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Lunes 20 de abril | 20:28

Durante las últimas semanas y ante el avance de la pandemia de Covid-19 en México, en redes sociales ha circulado la exigencia de maestros, dirigida al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), para que las cuotas sindicales se destinen al sistema de salud público.

En su petición de change, por ejemplo, el colectivo Observatorio Docente exige concretamente la donación de un monto correspondiente a un trimestre de cuotas sindicales y su transferencia al ISSSTE y al IMSS, “en parte proporcional a la cantidad de servidores púbicos agremiados que reciben servicios de salud en cada uno de los sistemas”.

En el mismo sentido, el 6 de abril la Sección 22 del SNTE (Oaxaca), adherida a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), publicó un escrito en el que plantea que las cuotas de los maestros y el personal de apoyo a la educación se destinen a la compra de insumos médicos en todo el país.

Lo anterior, “ante el colapso del sistema de salud pública que enfrentan los trabajadores de salud en el país a causa de los malos manejos del erario público en los estados y de funcionarios corruptos que se han enriquecido a costa de la pobreza y salud del pueblo.”

Wilbert Santiago Valdivieso, secretario de Prensa y Propaganda de la seccional oaxaqueña, explicó en entrevista que el SNTE retiene -quincenalmente- el 1% del salario de los trabajadores de la educación por concepto de cuota sindical, y que en el caso de la Sección 22, que agrupa a más de 83mil agremiados, de la cantidad total de cuotas el Sindicato Nacional se queda con el 90% y devuelve el 10% al Comité Ejecutivo Seccional (toda una prueba de la necesidad de democratizar el SNTE).

Concretamente, la exigencia es que ese 90%, que equivale a 9 millones 720 mil pesos, se devuelva a la Sección 22 para apoyar a los médicos, principalmente en el estado de Oaxaca, y que a nivel país el Sindicato Nacional pueda generar esa contribución a partir de la definición de los trabajadores de la educación.

El reclamo hacia el SNTE que reproducen los maestros y que retoma la Sección 22 es una muestra de la solidaridad del magisterio ante la emergencia sanitaria. Sin embargo, consideramos que corresponde al Estado garantizar todo lo necesario para enfrentar eficientemente la crisis. En ese sentido apuntan otras exigencias levantadas por la CNTE, tanto desde Oaxaca como a nivel nacional, junto a otras organizaciones.

Para que la crisis la paguen los capitalistas

En un comunicado del Frente Unificador de Sindicatos Independientes Oaxaqueños y Nacionales, del que forma parte la Sección 22, se reclama la provisión inmediata de insumos, medicamentos, ventiladores mecánicos, equipo de protección personal para los trabajadores, alto a la improvisación de espacios en los hospitales para atender Covid-19, recontratación inmediata de personal médico y paramédico, cese a los despidos masivos, salario pleno para los trabajadores que por cuestiones de salud falten a sus trabajos y ninguna penalización de la patronal.

Por otra parte, la CNTE de conjunto, en la declaración ¡SALUD, PAN y TRABAJO! que firma junto a la Nueva Central de Trabajadores (NCT) y la Coordinadora Nacional de Sindicatos Universitarios, la Educación Superior, Investigación y Cultura (CNSUESIC), plantea para la contingencia medidas como el no a los despidos por motivo de la emergencia, salario íntegro de los trabajadores del sector público y de las empresas con capacidad suficiente, salario mínimo universal con apoyo para los trabajadores y trabajadoras formales e informales, cuentapropistas, etc., con salarios precarios, nacionalización de las empresas que cierren, entre otras.

Asimismo, para la obtención de recursos plantean que el gobierno debe considerar la reasignación de presupuesto hacia la salud, contemplar el congelamiento de los megaproyectos, gravar de forma especial las ganancias del gran capital e incluso la suspensión temporal del pago de la deuda externa, además de suspender el pago del FOBAPROA.

Desde la agrupación magisterial Nuestra Clase coincidimos en lo fundamental con todas estas -y otras- medidas levantadas por la CNTE en unidad con otras organizaciones, considerando al mismo tiempo que es necesario, en algunos casos, hacerlas más concretas, y en otros exigirlas más decididamente, además de la incorporación de otras demandas importantes.

Aunque el gobierno ha comenzado a cuestionar y a exhibir a las empresas que están despidiendo o reduciendo salarios, en los hechos no ha tomado medidas efectivas para impedirlo. Para que sea efectivo, es necesario exigir que se decrete o se legisle la prohibición de los despidos y de las reducciones salariales, y que las empresas que violen estas disposiciones sean expropiadas y nacionalizadas bajo control de sus trabajadores; además de la suspensión obligatoria de actividades, con goce de sueldo al 100%, de todos los sectores no esenciales durante la contingencia.

En relación con lo último, en muchos casos existen las condiciones para realizar una reconversión industrial, por ejemplo en plantas automotrices o maquilas, lo que permitiría producir masivamente respiradores, camas, cubrebocas, guantes, alcohol en gel, etc.

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Sobre la reasignación de recursos hacia la salud, opinamos que deben provenir del presupuesto que hoy se destina a la Guardia Nacional y al pago de la deuda pública, lo cual debe plantearse claramente como una exigencia al gobierno, así como los impuestos extraordinarios al gran capital.

Junto a ello, en el terreno de la salud, no basta con las caridades de los dueños de los hospitales que acordaron con el gobierno -por una módica cantidad- poner a su disposición, en principio por un mes, la mitad de sus camas disponibles. Es necesaria la intervención estatal de la salud privada y la centralización de todo el sistema de salud (pública y privada) en manos del Estado y bajo gestión de sus trabajadores, como paso previo a la nacionalización del sector privado, además de la expropiación de los grandes laboratorios y farmacéuticas que lucran con la salud de millones.

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Aunado a lo anterior, no basta con el método centinela expuesto por López-Gatell, que sirve más para muestrear y administrar la propagación del coronavirus que para controlarla. Junto a la cuarentena de los sectores no esenciales, hay que exigir la implementación de test masivos y gratuitos para todos los que presenten síntomas y aquellos rastreables con quienes hayan tenido contacto, así como test periódicos para todos los trabajadores que se mantienen activos, en primer lugar los trabajadores de la salud, para detectar y aislar el virus.

Hay que impulsar la autoorganización, independiente de las autoridades, en todos los centros de trabajo: asambleas de base para la toma democrática de decisiones, por ejemplo, en relación a la organización del trabajo y la distribución de horas; así como para elegir comités de salud e higiene que puedan valorar si existen las condiciones mínimas de seguridad sanitaria para seguir laborando o el personal suficiente, y en su caso exigirlo, pero también para la coordinación entre los centros laborales.

En su declaración, la CNTE, la NCT y la CNSUESIC reclaman también la solución inmediata de los conflictos laborales en curso. Respecto a esta demanda, que también alzamos desde Nuestra Clase mientras apoyamos activamente luchas como la del SUTNOTIMEX, la de la EDPA y la de los docentes de asignatura de la UACM despedidos, consideramos que las organizaciones sindicales que se asumen democráticas deben rodear de solidaridad efectiva estas luchas: acompañando, poniendo recursos para su sostenimiento, llamando al paro solidario. En cuanto a las cuotas que se le reclaman al SNTE, bien podrían destinarse a los fondos de resistencia de estas luchas.

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Frente a la pandemia y para hacer valer todas las demandas favorables a las grandes mayorías, es indispensable que las organizaciones sindicales referidas, junto a otras que también se reclaman democráticas como la Unión Nacional de Trabajadores y la Confederación Internacional de Trabajadores, las tomen en sus manos y las impulsen con todas sus fuerzas, llamando al mismo tiempo a sumarse a los millones de trabajadores atenazados por los sindicatos charros o sin sindicato, que son hoy quienes más padecen la crisis.






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