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Red Internacional

Reproducimos la declaración de la Agrupación Juvenil Anticapitalista en solidaridad con el pueblo colombiano.

Martes 25 de mayo | 23:40

Las imágenes de las protestas que han colmado las redes sociales y los noticieros locales e internacionales revelan la fuerza con la que el pueblo colombiano se está levantando masivamente contra el gobierno de Duque.

Así como hemos visto en los últimos años en distintos países de América Latina, en Colombia las impresionantes jornadas de lucha de la juventud y las mujeres han sido protagonistas, codo a codo con lxs trabajadorxs. Oponiéndose a los planes de saqueo y vasallaje en el continente.

Colombia es uno de los países que encabeza las cifras de contagios y defunciones en América Latina y Centro América, sólo por detrás de Brasil, México y Argentina, figurando como el 4to país en esta lista, lo cual permite ver la alarmante crisis sanitaria en Colombia, pues mientras nuestro país cuenta con 127 millones de habitantes, Colombia alcanza apenas los 50 millones. Además, la tercera ola de contagios se ha impuesto con fuerza en este país hermano y actualmente los registros toman nota de cerca de 15 mil contagios y 500 defunciones diarias.

La Dirección Nacional de Estadística local revela que cerca de 21 millones de colombianos viven en pobreza, 17% está desempleado y cerca del 15% vive en pobreza extrema. En Colombia habitan 11 millones de jóvenes entre 14 y 26 años, es decir que 1 de cada 5 habitantes ocupa este rango de edad.

En este contexto, el anunció de la “Ley de Solidaridad Sustentable” propuesta por el derechista Iván Duque, cayó como balde de agua fría para millones de jóvenes que han visto incrementar la pobreza en sus hogares, mientras los alcanza el desempleo, la falta de oportunidades educativas y son víctimas de un sistema de salud deficiente que no ha garantizado la vacunación ni del 10% de la población.

Y es que la propuesta de ley exacerbaría la implementación de políticas neoliberales, que durante décadas ha sido rechazadas en la región, con un pronóstico que pretendía la recaudación de 6,300 millones de dólares para “sanear” las arcas del Estado y mantener la calificación crediticia de las agencias de calificación de riesgo internacional. Esto, mediante un impuesto a todo aquel que ganara por encima de los 2.7 salarios mínimos (633 dólares). Además, la ley incluía un aumento al IVA en productos de consumo básico. Un intento de descargar la crisis sobre las masas trabajadoras y populares.

Las protestas en contra de la aprobación de esta ley, provocaron que desde el 28 de abril en Colombia se vivieran imponentes protestas y bloqueos de calles y carreteras en las principales ciudades como Bogotá, Cali y Medellín, así como marchas masivas en todo el país.

La presión de las masas organizadas, respaldadas por organizaciones estudiantiles y campesinas, obligó a la CGT, CTC, Fecode (Federación de Educadores) y a la CUT, direcciones sindicales charras,es decir, burocráticas y opresoras de sus bases, a decretar un paro nacional este día que, por la dimensión del levantamiento popular, se ha extendido varios días más. Sin embargo, estas organizaciones agrupadas en el Comité Nacional de Paro, únicamente llamaron a paro nacional el 5 de mayo, disipando el descontento, sin un llamado claro a Huelga Nacional hasta que caiga Iván Duque.

A pesar de la represión criminal del gobierno de Duque, de la utilización de paramilitares uribistas y de la policía, la movilización logro que la ley fuera echada para atrás por decreto del propio presidente el domingo 2 de mayo, sin embargo, los mecanismos legales en realidad ya impedían que se retirase la reforma de la discusión en el Congreso, una clara maniobra para buscar desmovilizar a los cientos de miles que decidieron decir basta.

La presión en las calles fue tal que un día más tarde Alberto Carrasquilla Ministro de Hacienda y principal promotor de dicha ley tuvo que presentar su renuncia. A pesar de esto, las protestas han continuado; ¡el pueblo colombiano exige la caída del gobierno de Duque!

Sin embargo, mientras el gobierno presenta una cara “democrática” por arriba, la represión no da tregua en las calles. Si en las protestas de 2019, el pueblo colombiano ya repudiaba el asesinato de 4 manifestantes, y en 2020 el asesinato de 13 personas más, a casi un mes de iniciadas las protestas en este 2021, la prensa internacional y organismos de derechos humanos tienen la mirada puesta sobre el gobierno de Iván Duque representante de Centro Democrático, partido de extrema derecha y heredero de Álvaro Uribe, por el asesinato de 30 manifestantes a manos del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) y una larga lista de heridos, mutilados, detenidos y desaparecidos. Casi en su totalidad jóvenes.

Desde México, en la Agrupación Juvenil Anticapitalista sabemos que la fuerza con la que hoy el pueblo colombiano alza la voz es parte de una tercera oleada de la lucha de clases que recorre el mundo, y en particular América Latina, en donde los principales protagonistas somos una nueva generación con un presente que se cae a pedazos, dispuesta a luchar por un futuro que merezca ser vivido.

Nos solidarizamos con el pueblo colombiano que ha alzado el puño y alertamos sobre la trampa de la invitación del gobierno de Duque, a un “diálogo social y político”, que pretende emular la línea de contención que impulsó en 2019. Sabemos que el camino es la independencia política en todo momento, para que los sectores organizados no depositen su confianza ni siquiera en la Coalición Esperanza y el “Pacto Histórico” de Gustavo Petro que, en clave electoral, busca al igual que todos los partidos del régimen recomponer el camino con rumbo a las elecciones del 2022.

Nos hermana no sólo la exigencia del fin de la represión y el alto a las políticas de hambre, sino, sobre todo el combate contra el injerencismo imperialista en la región, que en México se expresa con el T-MEC y en Colombia con la continuidad del “plan Colombia”, en el marco de que desde que se firmaron los acuerdos de Paz con las FARC en 2016 han sido asesinados alrededor de 1,100 dirigentes sindicales, ambientalistas, líderes campesinos y luchadores sociales.

Ahora más que nunca es necesario romper con esta subordinación y luchar por la nacionalización de la banca, del comercio exterior, y de una vez por todas, dejar de pagar la ilegitima deuda externa. El primer paso es lograr impuestos a todas las grandes fortunas para atender demandas las de los campesinos, jóvenes, mujeres y trabajadores.

Sabemos que las y los jóvenes que hoy se rebelan en contra del orden impuesto, pueden ser pieza fundamental para impulsar verdaderos comités de huelga en cada fábrica, escuela y localidad para extender la huelga hasta que caiga el gobierno de Duque, para organizar la autodefensa contra los grupos paramilitares y para imponer así un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

Enviamos toda nuestra solidaridad internacional y seguimos con atención la lucha de nuestro pueblo hermano, sólo la movilización, la organización y la coordinación podrán conquistar sus demandas y sólo la confianza en sus propias fuerzas podrá construir la unidad. Son un ejemplo para el continente y para lxs oprimidos y explotados del mundo entero.




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