Política Bolivia

GOLPE DE ESTADO

Desde Perú, rechazamos el golpe de la derecha clerical, racista y reaccionaria en Bolivia

Desde la Corriente Socialista de las y los Trabajadores de Perú, rechazamos categóricamente el golpe de estado implementado en el país hermano de Bolivia por parte de la derecha clerical, racista y reaccionaria, quienes el domingo 10 de noviembre en complicidad con la policía, los sectores cívicos y las fuerzas armadas concretaron esta medida que fortalece a los sectores más conservadores de Bolivia y del continente.

Lunes 11 de noviembre | 09:58

Foto: EFE

Como se sabe, en la tarde del pasado domingo y después de semanas de tensiones, se terminó por consumar un golpe de Estado contra la presidencia de Bolivia, ejercida por Evo Morales. Esta medida gozó del apoyo de las Fuerzas Armadas, quienes, en una conferencia de prensa, terminaron avalando al movimiento golpista que se venía gestando desde semanas atrás, luego de las elecciones que tuvieron lugar el domingo 20 de octubre. Una hora más tarde de esta conferencia de prensa, Evo Morales anunciaba su renuncia a la presidencia, la cual estuvo acompañada de la renuncia de su vicepresidente Álvaro García Linera.

Cabe recordar que lo que empezó como un movimiento contra las irregularidades en las elecciones del 20 de octubre, rápidamente se fue transformando en un movimiento hegemonizado por el bloque conservador y clerical, encabezado por el empresario Luis Fernando Camacho presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, a los cuales se sumaron - la última semana - la policía nacional quienes se amotinaron exigiendo demandas corporativas pero que profundizaron la crisis del gobierno.

Camacho, quien después de la renuncia de Evo Morales ha pedido que se forme un gobierno de transición cívico militar, cuenta con el respaldo del conjunto de las iglesias católicas y evangélicas, además de todos los grupos y colectivos anti derechos y propone un programa con objetivos muy conservadores y reaccionarios como volver a introducir a Dios en el palacio de gobierno y nuevas elecciones sin la presencia del binomio Evo Morales y García Linera.

Detrás de este golpe también estuvo la Organización de Estados Americanos OEA, quien el domingo del golpe, en horas de la madrugada emitió una resolución en la que no convalidaba las elecciones realizadas el 20 de octubre, lo cual le abrió camino a las Fuerzas Armadas para pasarse abiertamente al bando golpista, luego de haber mantenido una posición especuladora en los últimos días. Lo mismo ocurrió con la Central Obrera Bolivia COB, quienes después de las declaraciones de las fuerzas armadas y del desbande en las filas de los funcionarios del MAS, terminaron anunciando que, “si para pacificar el país es necesaria la renuncia del presidente, entonces que renuncie”, esto terminó de inclinar la balanza consolidando así el triunfo golpista. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que fue el mismo Evo Morales quien depositó su confianza en un organismo imperialista como la OEA, la cual - como era de esperarse - terminó por legitimar la asonada derechista fortaleciendo así al movimiento cívico y permitiendo una vergonzosa injerencia imperialista en Bolivia.

Por esa razón, consideramos que, si el bloque conservador en Bolivia ha podido avanzar tanto, es debido también a la política conciliadora del MAS que desde el 2008 le ha permitido hoy a la derecha reaccionaria levantar cabeza. Así mismo ha venido implementando una política en la gestión del Estado caracterizada por el autoritarismo y la prepotencia personalista, que fueron alimentando la actual crisis política.

En ese entender y frente a la consumación del golpe, asumimos la demanda de nuestros compañeros de la Liga Obrera Revolucionaria LOR-CI de Bolivia, quienes plantean la urgencia de impulsar la autoorganización de los trabajadores del campo y la ciudad, promoviendo una poderosa alianza obrera, campesina y popular para oponerla a la alianza reaccionaria de industriales, iglesias, cívicos, liberales y conservadores, garantizando así comités de autodefensa contra la violencia racista, lo cual deberá ir acompañado de la pelea por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, para discutir, esta vez sin pactos de por medio, que país quieren construir los trabajadores y el pueblo boliviano, recuperando la agenda de octubre e imponiendo todas las demandas por salario, tierra, territorio, derechos civiles, la nacionalización de los recursos naturales y contra toda injerencia del imperialismo norteamericano aliado a la derecha local.

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