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Red Internacional

Ante las políticas xenófobas que criminalizan a migrantes que huyen de la miseria y la violencia en sus países, estos son obligados a vivir en “albergues” bajo condiciones inhumanas, donde enfrentan problemas de salud serios.

Diana Bruja PalaciosMaestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Miércoles 4 de agosto | Edición del día

Más de 3 mil migrantes que se encuentran en el campamento de El Chaparral, en Tijuana, tienen riesgo de contraer varicela donde ya hay cientos de infectados; otro caso es del albergue Embajadores de Jesús donde, paulatinamente, han comenzado a disminuir los casos de enfermos luego de que hace semanas se presentaran los primeros brotes.

También en Chihuahua se detectó un brote de esta enfermedad en el Centro Integrador para Migrantes Leona Vicario, por lo que fue cerrado.

Aun así, las autoridades siguen recibiendo 350 personas que llegan a la región diariamente, exponiéndolas al contagio por más que no las junten con los grupos que están en cuarentena; ya que el Ayuntamiento no ha concluido los arreglos del nuevo predio en donde serán reubicadas.

Resulta un verdadero contraste si analizamos que las estadísticas de Baja California respecto de la población vacunada por Covid-19 son las más altas en el país, con un 80 % en promedio de personas alcanzadas; este dato se opaca toda vez que, desde marzo, se han destapado problemas de salud en un campamento improvisado de miles de inmigrantes centroamericanos que no han sido atendidos, entre los que están los brotes de varicela.

A su vez, se enfrentan a los focos de infección de coronavirus que no dan tregua, siendo el norte del país el más afectado hasta el momento con un incremento entre el 14 y hasta el 85 % de casos de la nueva cepa Delta. Esta variante es más transmisible, por lo que cualquier migrante que no haya sido vacunado o vacunada corre el riesgo de contagio.

Y es que, desde que México adoptó las políticas xenófobas y antimigratorias de “gestión de la migración” implementadas por el gobierno de Trump, se ha convertido en el lugar de destino de millones de personas que son deportadas desde EE. UU.o de quienes no logran el cruce por la frontera norte de nuestro país; lo que deriva en que se les mantenga en verdaderos guetos bajo condiciones inhumanas y sin derechos plenos, como es el derecho a la salud.

De tal forma que, mientras la cepa Delta y la varicela hacen estragos en los campamentos, los que se llenan no sólo de inmigrantes sino de desplazados que huyen de la inseguridad, sobre todo de Michoacán y Guerrero, a las autoridades mexicanas les resulta urgente reactivar la economía mexicana sin que se tenga a la mayoría con el esquema completo de vacunación.

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EE. UU. endurece sus medidas contra migrantes

Al momento, los estados de Florida y Louisiana reportan más de 10 mil pacientes hospitalizados; lo que llevó a las autoridades a ordenar a los residentes que volvieran a usar las medidas sanitarias indispensables –como el uso de mascarillas en espacios cerrados– y a vacunarse.

Las autoridades en EE. UU. han tomado la pandemia como pretexto para realizar las deportaciones bajo el Título 42, que ahora retoman ante el repunte de contagios con un enfoque “sin concesiones”, como señaló el gobierno de Joe Biden recientemente. Hay que mencionar que las y los inmigrantes ya no tendrán audiencias en las cortes de migración, sino que estarán sujetas al procedimiento de expulsión acelerada, según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS por sus siglas en inglés).

Aquellas personas que han sido víctimas de violencia, pobreza, trata de personas o cualquier situación que exponga sus vidas y los menores no acompañados, para la actual administración estadounidense ya no tendrán justificación suficiente para solicitar el asilo en el país imperialista responsable de la miseria y la violencia en los países a él subordinados.

En el discurso, el gobierno de Biden describe tres pilares básicos de su plan de migración: reducir la inseguridad económica y la desigualdad, combatir la corrupción, y promover el respeto por los derechos humanos. En la vía de los hechos, estas palabras se quedan en mensajes vacíos al ser más duras las sanciones y deportaciones sin posibilidad de solicitar asilo contra quienes buscan mejorar sus condiciones de vida junto con las de sus familias.

Fronteras abiertas para toda la clase trabajadora

Lejos de normalizar las muertes por la pandemia, como sugieren algunas autoridades a ambos lados de la frontera –y toda vez que sabemos que las y los inmigrantes van rumbo a lugares donde buscan mejorar sus condiciones de vida– lo que los trabajadores debemos hacer es unirnos contra las políticas antiinmigrantes e imperialistas en la región, con toda la solidaridad posible para que cada persona de nuestra clase tenga acceso a plenos derechos.

Esto sólo es posible con la organización amplia y movilización en las calles de la clase trabajadora en ambos lados de las fronteras, en alianza con los sectores populares y las organizaciones que se reivindiquen democráticas mexicanas y centroamericanas, pero también estadounidenses, quienes ya nos han dado claros ejemplos recientes de lucha contra el racismo institucional y la brutalidad policiaca con el Black Lives Matter. Todas y todos necesitamos salir a luchar contra el racismo y la opresión.

¡Alto a la criminalización de las y los inmigrantes!
¡Paso libre por todas las fronteras!
¡Salud y vida digna para todxs!




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