Política México

“GUERRA CONTRA EL NARCO”

Deslave destapa miles de sueños truncados en fosa clandestina en Nuevo León

Viste de luto a México un macabro hallazgo: una fosa clandestina con al menos 31,000 restos óseos en el rancho “Las abejas”, del municipio Salinas Victoria, estado de Nuevo León.

Bárbara Funes

México D.F |

Miércoles 2 de septiembre de 2015

Foto: EFE

Un deslave provocado por las lluvias recientes en la región dejó al descubierto el horror. Se desconoce hasta el momento a cuántas personas corresponderían esos restos. Estudios preliminares detectaron 31 perfiles genéticos que corresponden con 31 perfiles de personas reportadas como desaparecidas en Nuevo León. Llevará por lo menos meses identificar a quiénes pertenecían esos huesos.

Es el estado del cuestionado priista Rodrigo Medina, entre otras cosas por el acueducto Monterrey IV, a punto de dejar el cargo, y del nuevo gobernador “independiente” Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, ex priista.

Esta fosa clandestina, encontrada a fin de agosto, se dio a conocer el primero de septiembre, a menos de un mes del aniversario de la desaparición forzada de los 43 jóvenes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa.

Según La Jornada, en Nuevo León habría alrededor de 1,500 desaparecidos desde 2007 hasta ahora. Sin embargo, no hay datos concluyentes. Se dice que estos muertos podrían ser víctimas de la guerra entre los cárteles Los Zetas y el Golfo.

Pero a la vista los distintos casos en los que se vieron involucrados militares y policías, como la masacre de San Fernando en Tamaulipas, Iguala, Tlatlaya, Apatzingán, ¿se puede descartar que estas instituciones estén involucradas?

Las personas cuyos restos se hallaron tenían nombres, tenían rostros, hay quienes las y los esperan. Eran hijas, hijos, novias, novios, maridos, esposas, amigas, amigos, padres, madres. Tal vez eran neoleoneses o tal vez no, provenían de otros estados, o eran migrantes centroamericanos, que perdieron la vida en el peligroso camino hacia el norte.

Tenían sueños, esperanzas y temores. Y la lluvia los trajo del olvido, de la naturalización de la muerte y la violencia.

La Iniciativa Mérida, la caja de Pandora
Con la firma de la Iniciativa Mérida dio un salto la injerencia del imperialismo estadounidense en la región. Este pacto entre Estados Unidos, México y Centroamérica, firmado en 2008, bajo los gobiernos de Felipe Calderón y George Bush, es el que financió la “guerra contra el narcotráfico”.

Es el instrumento político-financiero que hizo posible la militarización del territorio, y que profundizó la subordinación al imperialismo estadounidense.

Esto ha costado cientos de miles de muertos, desapariciones forzadas, torturas, violaciones y todo tipo de atropellos tanto a personas residentes en México como a quienes se aventuran por una peligrosa travesía para llegar al gigante del norte en busca de una vida mejor.

Entre 2008 y 2014, la asistencia económica que dio Estados Unidos a México ascendió a 3 mil millones de dólares.

Hace poco menos de un año, en las movilizaciones realizadas en Estados Unidos que exigían la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa, organizaciones en defensa de los derechos de migrantes exigían que se tirara abajo la Iniciativa Mérida.

Numerosos activistas latinos hicieron escuchar su voz y denunciaron que habían sido desplazados de sus lugares de origen ante la violencia desatada por la “guerra contra el narco”.

Esta nueva masacre descubierta en Nuevo León es intolerable. Se suma al asesinato de Rubén Espinosa, los feminicidios de Nadia Vera, Yesenia Quiroz, Alejandra Negrete y Mile Martín. Se suma a los 1,909 feminicidios reconocidos como tales entre 2007 y 2012 en México -¿y cuántos habrá que no se reconocen?.

Se suma a los cientos de miles de muertos y desaparecidos que ponemos la clase trabajadora y los sectores populares.

En un México teñido de sangre y ausencias, urge poner un alto a la militarización. Encabezado por las y los trabajadores que resisten en las calles las reformas estructurales, como el magisterio, y al que sumen la juventud que exige la aparición de los normalistas de Ayotzinapa y el derecho a la educación, los pueblos originarios que enfrentan los megaproyectos, los periodistas, comunicadores y fotógrafos independientes que exigen libertad de prensa y justicia para Rubén Espinosa, Nadia, Yesenia, Alejandra y Mile. Porque cuando se pone en movimiento, la fuerza de los de abajo es imparable.






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