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Red Internacional

En el Día Internacional de acción por la salud de las mujeres, exigimos salud digna y aborto seguro, legal y gratuito.

Pan y Rosas MéxicoMéxico | @PanyRosasMex

Viernes 28 de mayo de 2021 | 12:57

El día internacional de acción para la salud de las mujeres tuvo su origen el 28 de mayo de 1987 como iniciativa de la asamblea de mujeres “Red Mundial de Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos”, resultado de la discusión abierta por la mortalidad materna, el derecho a decidir y enfermedades puntuales que afectan a las niñas y mujeres del mundo.

Históricamente las mujeres estamos a cargo de los cuidados en los hogares, y ante la precariedad de la vida, muchas de nosotras desdeñamos el cuidado de nuestra salud que va desde la nutrición dándole de comer a sus hijes o parejas primero, la falta de atención y acceso a servicios de especialidades, que decantan en el desarrollo de enfermedades crónicas, hasta no tener los servicios necesarios para ejercer nuestro derecho a decidir.

Este 2021 en medio de la crisis por COVID-19, donde se profundizó la precarización, los despidos y la pobreza, se vuelve fundamental poner sobre la mesa el tema de la salud y el derecho a decidir.

La 4T y la salud de las mujeres

La estrategia de reconversión hospitalaria impulsada por el gobierno de la 4T para el manejo de la pandemia, dejó de lado la atención de la salud de las mujeres y personas de la diversidad sexual.

El derecho a decidir y acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) fueron de los primeros servicios de salud pública que el Estado decidió desplazar, volviendolos cada vez más inaccesibles, orillando a las mujeres (sobre todo a las trabajadoras y más pobres) a recurrir a abortos clandestinos. De igual manera, se estima que más de un millón mujeres sexualmente activas no pudieron acceder a métodos anticonceptivos brindados en los centros de salud y hospitales durante el año, aumentando el número de embarazos no planeados y enfermedades o infecciones de transmisión sexual.

Por otro lado, según datos de la Secretaría de Salud, en el último año, la primera causa de muerte materna fue por COVID-19.

Se canceló y/o redujo el presupuesto de algunos servicios médicos durante la pandemia, perjudicando así la salud de millones de mujeres sobre todo de las pobres, migrantes, trans, indígenas y trabajadoras, quienes de por sí no se nos brindaba el servicio antes de la pandemia.

El gobierno redujo el presupuesto o canceló la atención a enfermedades como cáncer de mamá, fibromialgia y ovario poliquístico, dejando a decenas de miles de mujeres sin atención médica, convirtiendo aún más inaccesibles los servicios de salud para millones de mujeres y considerando su salud como algo descartable.

Aunado a esto, la violencia obstétrica no se detuvo, al contrario, con la disminución de personal, 1 de cada 2 mujeres reportan haber vivido esta violencia. Mientras las autoridades médicas adjudican esto a una responsabilidad individual del personal de salud ocultando la falta de recursos materiales y humanos.

Por si esto fuera poco, las condiciones estructurales de explotación, opresión y violencia hacia las mujeres crecieron. Las expresiones de violencia patriarcal que aumentaron en los hogares y resultaron aún más letales que la COVID-19.

Por un lado, miles de obreras y trabajadoras no tuvieron cuarentena, como las que laboran en la industria maquiladora, desatándose los contagios y fallecimientos por COVID-19, imponiéndose así las ganancias de los patrones sobre la vida de las mujeres.

Al mismo tiempo, millones de mujeres fueron despedidas u obligadas a dejar sus empleos para dedicarse al trabajo no remunerado de limpieza, cuidados y crianza, al no haber una política de prohibición de los despidos y recortes de salario por parte del gobierno. Esto implicó dejar sin seguridad social a miles de mujeres, o simplemente no tener recursos para alimentarse, dejando en la completa indefensión a este sector.

Muchas más, tuvieron repercusiones en su salud mental, física y emocional por el aumento de ansiedad o estrés del Home office o teletrabajo que, junto con el trabajo no remunerado, aumentaron durante el confinamiento.

Esto demuestra que el Estado dejó de lado la vida y salud de las mujeres, considerándola como algo que puede ser desplazado para priorizar el aumento de las ganancias.

Luchemos por salud digna

Queda claro que para este sistema patriarcal y capitalista, la salud de las mujeres no es una prioridad, sino que esta es desdeñada mientras se preservan las ganancias y el poder de la clase dominante. Este 28 de mayo, Día internacional y de acción por la salud de las mujeres, exigimos:

  • Aumento inmediato al presupuesto de salud pública, para garantizar salud digna para todas y todos. Así como para mejorar las condiciones de trabajo de todo el personal de salud garantizando su basificación y salarios dignos. Teniendo en cuenta que el sector salud está compuesto en un 70 % por mujeres, es un gremio no solo altamente feminizado, sino también precarizado. Dicha precarización sumada a la falta de insumos y equipos de protección provocó que México tenga una alta cantidad de muertes por COVID-19 en el personal de salud.
  • Educación Sexual para decidir, anticonceptivos dignos y gratuitos para no abortar y aborto legal, libre, seguro y gratuito para no morir.
  • Mayor presupuesto para la prevención y atención de enfermedades con mayor impacto en las mujeres y disidencias.
  • Liberación de patentes, derecho a vacunación para toda la población.
  • Derecho a la salud para todas y todos, ya que muchas mujeres trabajadoras, no solo se enfrentan a salarios de miseria y contratos simulados, sino que tampoco cuentan con algo tan elemental como el derecho a la salud.

Pese a estas terribles condiciones, las mujeres comienzan a levantar la cabeza, dejando claro que los derechos se conquistan con un movimiento masivo en las calles, con plena independencia política tanto de la 4T como de la derecha. La salud de las mujeres es un derecho elemental que también debe ser exigido por el movimiento que ha inundado las calles en los últimos años.

Te invitamos a sumarte a nuestros comités de Pan y Rosas para pelear por todos nuestros derechos, incluido el de el acceso a una salud digna, y por la transformación revolucionaria de este mundo, para sobre sus ruinas construir uno en el que la salud de las mujeres no sea un negocio.

De quienes no pedimos, ¡exigimos! Nuestro derecho al
Pan y también a las Rosas




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