Economía

PEMEX Y PETROBRAS

Dilma Rousseff y Peña Nieto buscan acuerdos en el sector energético

Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petróleos Brasileiros (Petrobras) serán la punta de lanza de los nuevos acuerdos económicos pretendidos entre México y Brasil. Mientras tanto, los trabajadores petroleros de ambos países siguen pagando las consecuencias de las políticas impuestas por estos gobiernos, los despidos y la precarización del trabajo son sólo el principio.

Diana Valdez

México D.F. / @yellikann

Miércoles 27 de mayo de 2015

Dilma Rousseff llegó a México el martes 26 de mayo, justo en el día que se cumplen 8 meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Fue recibida por el canciller José Antonio Meade y otros funcionarios del gobierno mexicano. La visita que durará dos días tiene como objetivo principal fortalecer los acuerdos económicos entre ambos países.

En su primera vez en nuestro país, la presidenta brasileña planea encontrarse con Enrique Peña Nieto y avanzar en el tema económico, en vista de las dificultades de la economía internacional y ambas economías pasan por un periodo de turbulencia ante la caída de los precios del petróleo y las tendencias internacionales; tanto México como Brasil han decidido tomar recientemente medidas como recortes presupuestales, y ataques a los trabajadores para mantener sus arcas llenas.

Pemex y Petrobras: los caminos de la corrupción

En medio de la implementación de la reforma energética que como ya hemos dicho aquíprivatiza Pemex y priva a los sectores populares de México de gozar de los beneficios del sector más provechoso del país, entregando a las empresas trasnacionales los recursos naturales y garantizando con bajísimos salarios su acumulación de riqueza; Dilma Rousseff, quien ha desmantelado a Petróleos Brasileiros por años, viene a proponer acuerdos energéticos.

Tanto Brasil como México han experimentado los escándalos de corrupción alrededor de las empresas petroleras y sus directivos; el reciente juicio de corrupción contra el exdirector de Petrobras Néstor Cévero, caso que incluso tocó a la misma presidenta después de que el abogado Edson Rivera solicitara su declaración.

Incluso, hace muy poco tiempo fue arrestado Joao Vaccari, el tesorero del Partido de los Trabajadores (PT), el partido al que pertenece la presidenta Rousseff. Está acusado de lavado de dinero y de cobrar sobornos a las empresas contratistas que trabajan para Petrobras. El escándalo de corrupción fue histórico para Brasil y sacó a miles de personas a las calles en más de 19 ciudades, para protestar en contra de las cínicas prácticas de corrupción y contra el gobierno de Dilma.

¿Algo suena familiar?

En México hemos escuchado sobre los millonarios autos que posee Carlos Romero Deschamps, secretario general del sindicato petrolero, el escándalo de Oceonografìa y los recientes casos de corrupción entre directivos de Obrascón Huarte Lain (OHL) y el gobierno federal.

Unos cuantos se enriquecen y explotan los recursos naturales de forma irracional mientras alrededor del mundo los que pagan la crisis son los trabajadores y el pueblo pobre. Las ganancias obtenidas por la explotación de los hidrocarburos va a incrementar las fortunas personales de los políticos en el poder, las millonarias cuentas de las trasnacionales que se relamen ante la apertura petrolera y las reaccionarias campañas electorales como la que se está desarrollando ahora en México. Muy lejos está que la riqueza de las entrañas de la tierra genere ganancias para satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de la población: alimento, vivienda, vestido, educación, salud.

El encuentro entre la presidenta brasileña y el mandatario mexicano responde a un directo consejo de ajuste proveniente de las instituciones internacionales como el FMI, que últimamente se muestra “preocupado” por las expectativas a la baja sobre el crecimiento en las dos naciones.

Sin embargo, las consecuencias de estos acuerdos las pagan en México y en Brasil, las y los trabajadores que han sufrido las consecuencias del desmantelamiento del sector petrolero, la precarización laboral, la falta de pago y los despidosque han marcado el destino de miles de trabajadores y sus familias, como en Campinas, Brasil, que más allá de las cuantiosas inversiones extranjeras y nacionales ven sus condiciones de vida cada día peores.

Para enfrentar los ataques en curso, se hace imperiosa la construcción de redes de solidaridad desde las bases entre los trabajadores de Brasil y de México, empezando por los petroleros.






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