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Red Internacional

El 8 de marzo mostró la potencialidad de las movilizaciones y acciones virtuales, pese a las restricciones y criminalización con la pandemia de fondo. Ante ello, docentes, pedagogas y normalistas, del sector público y privado, conversamos sobre los desafíos del movimiento de mujeres y la organización.

Francisca DanielaMaestra de primaria. Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Jueves 18 de marzo | 03:51

Ayer nos encontramos más de medio centenar de mujeres de diversos estados del país en un conversatorio virtual impulsado por docentes de la agrupación magisterial Pan y Rosas – Nuestra Clase.

En nuestro sector, la educación es una herramienta ideológica que sirve para reproducir los mandatos patriarcales que se enquistan en la imposición de roles conforme a nuestro género. No tenemos planes y programas, ni proyectos de investigación, acorde a nuestras necesidades, ni tampoco espacios en los que como mujeres podamos plantear nuestras problemáticas al interior de nuestras escuelas.

Con más de cuarenta intervenciones, conversamos sobre cómo, ni la pandemia, que agravó la crisis económica ya existente, ni las restricciones para marchar en algunos países, pudieron impedir que nos movilizáramos en las calles y en las redes sociales.

Coincidimos en que nuestras denuncias eran las mismas, la precarización en los trabajos que se ha profundizado y ha implicado millones de despidos, recortes salariales, suspensiones ilegales, trabajo en riesgo, aumento de las jornadas laborales, domésticas y de cuidados, violaciones a nuestros derechos laborales, los ajustes económicos (que se expresan en recortes presupuestarios bajo el plan de austeridad, como en la educación), el avance contra nuestros derechos sexuales y reproductivos, negándonos nuestro derecho a decidir a nivel nacional, mientras también enfrentamos los avances de la derecha que impulsa el Pin parental para restringir aún más el derecho a que nuestras niñas, niños y jóvenes puedan acceder a una educación sexual integral laica, científica, con perspectiva de género, y diversa, sin que la agudización de la violencia feminicida cese a lo largo y ancho del país.

Así mismo, recuperamos en la apertura del conversatorio, que la nueva secretaria Delfina Gómez dejó en claro que su gestión dará continuidad a la política educativa y que “retomará el legado” de su antecesor, Esteban Moctezuma Barragán, sino que este legado “no solo debe continuar (…) de manera contundente, sino, también deberá adquirir mayor velocidad y profundidad.” Así, hoy, la austeridad republicana, nos golpea con la imposición de las UMA para determinar el monto de jubilaciones y pensiones, y con el anuncio de despidos en la SEP, mientras que se apresura un negligente regreso a clases presenciales; tres aspectos de la violencia estatal que se ejerce sobre el magisterio, donde las mujeres somos mayoría.

Mientras intercambiábamos sobre la realidad que enfrentamos con la educación a distancia, bajo nuestra condición de mujeres, también coincidíamos en no dejar de reunirnos, construyendo este tipo de espacios y, a la par de expresarnos la gran emoción que todas sentimos de poder encontramos, definimos acordar lo siguiente:

1. Reunirnos mensualmente los días 8 de cada más aludiendo al significado de lucha que tiene para nosotras, a excepción del próximo mes que nos veremos el 16 de abril a las 7pm, dado que se atraviesan unos días de descanso después de la enorme carga laboral que hemos padecido durante todo el ciclo escolar.

2. Organizar talleres a través de temarios de intercambio temáticos para discutir conjuntamente desde una perspectiva teórico y política nuestras problemáticas. Decidimos comenzar en nuestra próxima reunión con el tema: “por nuestro derecho a decidir” hacia una educación sexual integral, contemplando recuperar también el rol de las mujeres en la historia.

3. Queremos organizar un manual de educación sexual integral para todas nuestras escuelas en todos los niveles educativos acorde a las necesidades de la comunidad escolar.

4. La elaboración de un plan de emergencia contra la violencia que podamos intercambiar con las y los compañeros de nuestras escuelas.

5. Sumar a más mujeres a partir de organizarnos en comités temáticos e ir integrando a madres de familia para que juntas no invisibilicemos el trabajo de otras y que no sigamos reproduciendo patrones.

6. Trabajar con nuestras compañeras docentes herramientas para que las niñas y niños no repriman sus emociones cuando enfrentan duras situaciones como las que padecemos con la crisis sanitaria y económica.

7. El lanzamiento de un posicionamiento contra el regreso a clases presenciales, dado que no hay condiciones óptimas para que no peligren las vidas de las y los docentes, estudiantes y sus familia.
En este sentido, exigiremos: vacunas para toda la población, construcción de escuelas y contratación de maestras y maestros para la reducción de la matrícula en los salones, así como la reapertura de los turnos vespertinos y escuelas secundarias para trabajadores, reducción de la jornada escolar y laboral, ya que será imposible, para nuestros estudiantes, mantener el uso del cubrebocas por largo tiempo. De la mano del aumento al presupuesto educativo a partir del no pago de la deuda externa y de impuestos a las grandes fortunas.

Hoy, más que nunca, se hace necesario defender la educación pública y gratuita en unidad con todas las y los trabajadores de la educación. Te invitamos a sumarte, escríbenos a:

Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Pan y Rosas México




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