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Red Internacional

IMPERIALISMO.El Congreso de EE. UU. destina 740 000 millones de dólares para militares y nada para ayuda social

Si hay algo en lo que demócratas y republicanos pueden estar de acuerdo, es en dar financiamiento ilimitado para la máquina de guerra imperialista y nada para la clase trabajadora.

Viernes 11 de diciembre de 2020 | Edición del día

El Congreso de EE. UU. aprobó un presupuesto de defensa de 740 mil millones de dólares para financiar el Pentágono y el ejército con una mayoría especial que impide el veto presidencial. En la Cámara de Representantes, la votación fue de 335 a 78 a favor de la Ley de Autorización de la Defensa Nacional (NDAA), con un fuerte apoyo tanto de los demócratas como de los republicanos. El Senado la aprobó con una votación de 84-13.

Aunque el Congreso pudo llegar a un consenso sobre cuántos miles de millones de dólares asignar a los proyectos imperialistas estadounidenses en el extranjero, se ha negado sistemáticamente a aprobar un segundo paquete de ayuda para la clase trabajadora que sufre como resultado de la pandemia, ya que los casos positivos de covid-19 aumentan y los beneficios de desempleo están a punto de expirar. Como siempre, el gobierno federal utiliza nuestros impuestos para alimentar la máquina imperialista mientras afirma que no hay suficiente dinero para la clase obrera que se enfrenta al desempleo, desalojos y otras dificultades.

De hecho, el Congreso proporcionó más fondos de los solicitados por el Pentágono para ciertos departamentos. El plan también muestra el apoyo bipartidista a una escalada de las tensiones con China con la aprobación de la "Iniciativa de Disuasión del Pacífico" de 2,2 mil millones de dólares, que aumentará la presencia de EE.UU. en la región indo-pacífica.

Otros aspectos destacados del presupuesto de 1.400 páginas incluyen:

U$D 635,5 mil millones de dólares para el presupuesto del Pentágono
U$D 26.600 millones de dólares para programas nucleares del Departamento de Energía
U$D 69 mil millones de dólares para la cuenta de Operaciones de Contingencia en el Extranjero relacionadas con la guerra
Un aumento de sueldo del 3 por ciento para los oficiales militares.
La compra de 93 nuevos cazas F-35 de Lockheed Martin, 14 más de los que el Departamento de Defensa solicitó inicialmente
U$D 23.400 millones de dólares para la cuenta de construcción naval de la Armada para construir nueve nuevos buques de guerra, U$D 3.500 millones de dólares más de lo solicitado
El presupuesto de defensa ha sido aprobado sin mucha oposición durante 59 años. Este año, sin embargo, mientras Trump se prepara para dejar el cargo y entregar las riendas a Joe Biden, la votación del presupuesto fue más polémica. Pero la oposición organizada no viene de la izquierda - viene del Partido Republicano y de Donald Trump.

Trump twiteó que vetaría el proyecto de ley, diciendo que "Debe incluir la eliminación de la Sección 230 (para propósitos de Seguridad Nacional), preservar nuestros Monumentos Nacionales, y permitir reducciones de 5G y de tropas en tierras extranjeras!". Trump ha buscado una reducción de las tropas de EE.UU. en Afganistán, así como en Alemania, a pesar de la oposición de ambos partidos y de la cúpula militar.

El NDAA incluye tres disposiciones que han despertado la ira de Donald Trump y el Partido Republicano. En primer lugar, exige que las bases e instalaciones militares que tengan nombres de oficiales confederados (el bando esclavista en la guerra civil, NdelT) sean rebautizadas en un plazo de tres años. A lo largo de su presidencia, y en particular durante el movimiento Black Lives Matter, Trump fue un ardiente defensor del legado de esclavitud y racismo de EE.UU., pidiendo la protección de los monumentos a los líderes y colonizadores confederados.

En segundo lugar, la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones protege a las empresas de tecnología como Google, Twitter y Facebook de la responsabilidad por lo que aparece en sus plataformas.

Por último, el proyecto de ley incluye una disposición sobre Afganistán que requiere la aprobación del Pentágono antes de que las tropas estadounidenses puedan bajar de ciertos niveles. Esto frustraría los planes más recientes de Trump de retirar miles de tropas del país, un último esfuerzo para cumplir una de sus muchas promesas de campaña antes de dejar el cargo en enero.

A pesar de las reservas de Trump, el presidente del senado Mitch McConnell presionó a los republicanos para que votaran a favor del proyecto de ley. Sobre el presupuesto, McConnell dijo, "No contiene todas las políticas que cualquiera de las partes quisiera aprobar, pero se incluye un gran número de políticas cruciales y muchas malas ideas se mantuvieron fuera". Así que animo a todos nuestros colegas a votar para avanzar en este proyecto de ley que debe ser aprobado".

De la misma manera, los demócratas celebraron la aprobación del proyecto de ley en medio de un Congreso atascado. "Hoy la Cámara de Representantes envió un fuerte mensaje bipartidista al pueblo americano: Nuestro ejercito y nuestra seguridad nacional son más importantes que la política", dijo el congresista demócrata Adam Smith, presidente de la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.

Ahora que el presupuesto ha sido aprobado por el Senado, Trump deberá decidir si lo aprueba o lo rechaza. Si Trump vetara el proyecto de ley, es probable que se desate un enfrentamiento significativo entre Trump y la mayoría del Partido Republicano que votó a favor de él. Algunos asesores cercanos a Trump han informado que el veto es una posibilidad real, a pesar del abrumador apoyo republicano al proyecto de ley.

La oposición

Pero Donald Trump no es el único republicano que critica el proyecto de ley.

El senador por el estado de Kentucky Rand Paul retrasó la votación hasta el 10 de diciembre, centrándose en el tema de la retirada de las tropas. Dijo el viernes: "La idea centralpor la que retrasamos el proyecto de ley fue señalar que el presidente debería tener la prerrogativa de terminar una guerra, no sólo de empezar guerras".

Aunque la mayoría de los demócratas presionaron para que se aprobara el proyecto de ley, hubo algunas excepciones notables. Por ejemplo, todo el "Escuadrón" - compuesto por Alexandría Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Rashida Tlaib, y Ayanna Pressley - votó en contra en la Cámara de Representantes, y Bernie Sanders votó en contra en el Senado.

Antes de la decisión del presupuesto, Ilhan Omar emitió una declaración, diciendo:

Es desmesurado aprobar un presupuesto del Pentágono que continúa financiando proyectos innecesarios y guerras interminables en un momento de sufrimiento generalizado en todo nuestro país... Deberíamos estar invirtiendo nuestros recursos aquí en casa, no aumentando nuestro ya exorbitante presupuesto del Pentágono... El Congreso debería concentrarse en responder a las necesidades urgentes del pueblo estadounidense, como priorizar el cuidado de la salud, la asistencia para la vivienda y el acceso a los alimentos, y no aprobar un proyecto de ley de 740.500 millones de dólares para apaciguar a los contratistas de defensa y a los intereses especiales.

Omar tiene razón en un aspecto: este presupuesto es desmesurado. Pero también es desmesurado que la oposición más prominente al proyecto de ley no venga de la izquierda, sino de la derecha. No basta con hacer una declaración contra el absurdo presupuesto militar. Tenemos que organizarnos en contra. Y esa organización significa organizarse fuera y en contra del Partido Demócrata que votó casi unánimemente a favor de este presupuesto militar. De hecho, en la Cámara de Representantes - que incluye al Escuadrón - más republicanos votaron "no" al presupuesto que los demócratas (40 republicanos a 37 demócratas). Tratar de oponerse a cualquier proyecto de ley de defensa dentro del Partido Demócrata no sólo es una batalla perdida, sino que da legitimidad a un pilar de la máquina de guerra.

Hay dinero para las guerras pero no para alimentar a los pobres

Mientras el Congreso llega a un consenso bipartidista para aprobar el NDAA, los bancos de alimentos se están quedando sin provisiones. Las filas para recibir comida se extienden por kilómetros y kilómetros. Una de cada seis personas no tienen su alimentación asegurada. Una de cada seis personas están atrasadas con el alquiler. Las enfermeras todavía no tienen elementos de protección personal. Además, 12 millones de personas están a punto de perder sus beneficios de desempleo a finales de este año, lo que podría exacerbar una situación económica ya sombría. Las protecciones federales contra los desahucios, que eran muy insuficientes, también están a punto de terminar.

Como dijo el rapero Tupac Shakur “Tienen dinero para las guerras, pero no alimentarán a los pobres”. Y este es el consenso bipartidista - Demócratas y republicanos han acordado y trabajado juntos para aumentar el presupuesto militar durante la mayor parte del siglo. En medio de una pandemia, hay dinero para continuar los bombardeos en países como Somalia y Yemen, pero no para ayudar a la clase trabajadora.

Y como este presupuesto demuestra, hay mucho dinero para la maquinaria de guerra. Estados Unidos gasta más dinero en “defensa” que los siguientes 10 países que más gastan combinados. El Proyecto de Prioridades Nacionales señaló que el presupuesto militar en 2019 era el 53% del presupuesto federal discrecional. Pero esta no es la historia completa. No tiene en cuenta los asuntos de los veteranos, la seguridad nacional, o las policías ni las cárceles. Si se incluyera todo el gasto de defensa del gobierno, este número saltaría al 64.5% del presupuesto federal discrecional.

Esto no es una coincidencia, o un problema de prioridades equivocadas. Es fundamental para el proyecto capitalista del país. EE.UU. gasta todo este dinero en el presupuesto de defensa porque las corporaciones para tener un ejercito fuerte que pueda atacar a los países que percibe como una amenaza a su dominio. Sólo hay que pensar en las 800 bases militares alrededor del mundo que interfieren en la política local para asegurarse de que las multinacionales sigan obteniendo beneficios tanto como sea posible.

Como socialistas, debemos oponernos a este proyecto de ley, que es realmente una bofetada a una clase trabajadora ya golpeada por años de debacle económica, una nueva crisis económica y la pandemia. Pero eso no es suficiente. Debemos oponernos a todo financiamiento militar y luchar con uñas y dientes para acabar con la máquina imperialista estadounidense que causa miseria y terror a la clase trabajadora en el extranjero.




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