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Red Internacional

Ante la miseria de los y las explotadas y el gran incremento de la canasta básica, el nuevo aumento al salario mínimo bajo el gobierno de AMLO alimenta las expectativas en millones de trabajadores en la era de la 4T.

Sábado 21 de diciembre de 2019 | 13:41

Ante la miseria de los y las explotadas y el gran incremento de la canasta básica, el nuevo aumento al salario mínimo bajo el gobierno de AMLO alimenta las expectativas en millones de trabajadores en la era de la 4T.

Mientras, por los ajustes en sectores de trabajadores estatales como los académicos precarizados de la UACJ, la UACM y de la UAM, no reciben el pago del aguinaldo, o en el caso de las trabajadoras reinstaladas del DIF, no han recibido su sueldo, ni las mínimas condiciones para trabajar.

Estos y otros ejemplos que pueden buscar en la Izquierda Diario, son muestra de la doble cara de la “Cuarta Transformación” para la clase trabajadora.

En el contexto actual, la nueva reforma laboral que decreta la llegada de la “democracia sindical” desde arriba, o nuevas normativas como la 035 contra el estrés y el acoso laboral, así como el aumento al salario mínimo, no alcanzan para reparar la deuda histórica con la clase trabajadora mexicana, profundizada desde hace cuatro décadas, ni tampoco significa la vida democrática de las organizaciones sindicales.

Las transformaciones que mejoren radicalmente las condiciones de las y los trabajadores no dependen y en sí mismo de nuevas leyes o decretos, o del visto bueno de los patrones.

Se requiere de la actuación decidida del sujeto al que no están acostumbrados a ver los empresarios, los gobiernos y sus instituciones en la escena: el movimiento obrero en lucha por sus conquistas. Como por ejemplo sucede en Francia donde los trabajadores se sostienen en huelga desde hace tres semanas contra el gobierno anti-obrero del presidente Macron.

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Matamoros: un foco rojo en la frontera que puede avanzar

En Matamoros, Tamaulipas, la lucha del movimiento 20/32 trastocó las estructuras tradicionales del charrismo sindical. Sin embargo, no las desapareció, y es al calor de la experiencia de lucha contra la burocracia sindical, que un nuevo activismo obrero viene -mediante el SNITIS-, fogueándose en nuevas batallas que aún está por verse en su desenlace.

En el próximo año 2020, desde sus inicios, está planteada la posibilidad de que surjan nuevas luchas en las maquiladoras. Pueden ser luchas por la expectativa de nuevas mejoras salariales y también en respuesta a la declaración del principal líder de la CTM en Matamoros, Juan Villafuerte, que arengó con pelear por las 40 horas semanales, ya que en su totalidad, en esta ciudad, se trabajan como mínimo 48 horas semanales.

En cualquier caso, no será por la acción del gobierno; será la determinación de las y los obreros para poner en pie una nueva ola de luchas con paros y huelgas combativas, la que permita, así como con el 20/32 en 2019, imponer nuevas conquistas, que dicho sea de paso, aún están muy lejos de eliminar la super explotación que se vive en este “paraíso” maquilador.

La precarización neoliberal como fondo de la “democracia sindical” decretada

Las negociaciones del T-MEC, mostraron una tensión respecto al problema de la “desigualdad salarial” en los tres países de América del Norte. Incluso al calor de la firma del acuerdo, algunos analistas se adelantan a pronosticar el fin de los paraísos maquiladores en México. La realidad a pesar del último aumento del 20% al salario mínimo, es que para que el salario verdaderamente alcanzara apenas a recuperar su poder adquisitivo respecto al costo de una canasta básica real, necesitaría un aumento del 300%.

Junto a lo anterior, existe el problema de que a millones de trabajadores no se les hará efectivo este aumento. Que se decrete “democracia sindical” no resuelve que hay millones sin sindicato y que trabajan bajo el esquema del outsourcing, al que la eliminación legal del mismo fue recientemente bloqueada por todos los partidos en el Congreso de la Unión.

A cada nueva lucha o demanda conquistada, el gobierno federal, de los estados y los empresarios responden con la amenaza de despidos, cierres de empresa y recortes al gasto social y público.

El reciente aumento, pese a ser una medida que es vista como una mejora por muchos trabajadores que cobran un bajísimo salario mínimo desde hace décadas, no solo es insuficiente, sino que dista mucho de los que ganan los funcionarios de la 4T, los gobernadores y los legisladores. Es de tal magnitud el hecho de que no afecta las ganancias de los patrones, que hasta la Coparmex avaló sin mayores confrontaciones esta medida.

Para hacer efectivo todo aumento y mejora de las condiciones de vida de las y los trabajadores, es necesario que las direcciones sindicales, en especial aquellas que se reivindican de lucha y combativas, como la CNTE, la NCT, la UNT y otras, rompan toda tregua y pacto con el nuevo gobierno y la 4T, y se decidan de una vez por todas a hacer valer la fuerza de los trabajadores en las calles.

Lo cual implica también evitar que queden aisladas luchas e importantes ejemplos de resistencia como la lucha de las despedidas del DIF, los obreros de General Motors, las luchas de trabajadores estatales y universitarios y los obreros del 20/32 en Matamoros. Para ello, una gran coordinadora de solidaridad con las luchas es necesaria.

Para leer más sobre el aumento al salario mínimo te recomendamos: Aumento al salario mínimo 2020: grandes expectativas y poco aumento real

La alternativa de las y los socialistas

Para una organización que se reclama de la clase trabajadora es fundamental la labor paciente y cotidiana en la vida de los sindicatos y las organizaciones de masas. Para llevar adelante las tareas de los socialistas es fundamental difundir un programa obrero y socialista que sea una alternativa frente al orden social capitalista.

Este programa merece ser levantado por miles de trabajadores que logren imponer la unidad de las luchas reivindicativas y sociales con una gran lucha política independiente por un movimiento obrero que cuestione la explotación y el engaño de que se puede “gobernar para ricos y pobres”. Una tarea a la que todo aumento de salario debe estar vinculada es impulsar la unidad con los desempleados exigiendo el reparto de horas de trabajo entre todas las manos disponibles, ya que es una política para evitar que este “ejército de reserva” en el capitalismo juegue en contra los aumentos salariales de la clase trabajadora.

Por ello un verdadero programa obrero y un plan de lucha para llevarlo adelante, tendría que plantearse que toda empresa que cierre o despida, sea puesta bajo control de sus trabajadores organizados desde la base obrera. Debe haber trabajo para todos y todas, con un aumento salarial de acuerdo a la canasta básica real, con aumentos de acuerdo a la inflación de precios y con jornadas de trabajo seis horas cinco días a la semana.

Ante las medidas que buscan dar la apariencia de un gobierno “progresista”, que en contraparte acepta cualquier imposición de Trump, como las condiciones para firmar el T-MEC), las fuerzas de las y los socialistas tienen la tarea de luchar por una sociedad que destruya al capitalismo e inicie un régimen socialista que garantice una vida sin miseria y sin opresión para la clase trabajadora.




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