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Red Internacional

Consecuencias de la guerra. El gobierno italiano obligado a dar más ayuda social para contener la crisis económica

El primer ministro Mario Draghi anunció este último lunes un paquete de ayuda de 14 mil millones de euros. Pero serán las empresas las que reciban una gran tajada de ese paquete de medidas. Pese a la crisis económica que sufren las mayorías populares, Italia se prepara para seguir interviniendo indirectamente en la guerra enviando armamento pesado a Ucrania.

Miércoles 4 de mayo | Edición del día

La población de Italia ve cómo los precios se disparan, sobre todo el de la energía, producto de las sanciones hacia Rusia por la guerra en Ucrania, que el mismo gobierno italiano apoya.

El primer ministro Mario Draghi autorizó el tercer envío de armas a Ucrania, que podría incluir armamento pesado y en los próximos días viajará a ese país para entrevistarse con Zelensky y hacerle explícita su ayuda, en consonancia con los demás líderes europeos (integrantes de la OTAN). Después de ese viaje se trasladará a Washington para mantener una reunión con el presidente de Estados Unidos -quien hoy, gracias al ataque reaccionario de Rusia, recobra hegemonía, ubicándose liderando esa alianza guerrerista de los distintos imperialismos.

Draghi va a dar muestras de que como país imperialista (venido a menos), se encolumna con los suyos, a pesar de que un 46% de la población está en contra del envío de armamentos.

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Mientras tanto en el plano interno busca contener el extendido descontento social, con sectores populares que ven día a día cómo se encarecen desde los alimentos hasta la energía. En abril la inflación interanual subió a un 6,2%. El mismo Instituto Italiano de Estadísticas informó que “las tensiones inflacionarias continúan extendiéndose a otros sectores de productos, como alimentos procesados, bienes duraderos y no duraderos y servicios de transporte”. Siendo de estos, el primer rubro y el último, de los cuales no puede prescindir el pueblo trabajador italiano.

Pero de ese paquete de ayuda social de 14 mil millones de euros, solo se destinarán 200 euros por persona que gane menos de 35. 000 euros anuales y serán pagados presumiblemente en julio de este año. Esto comprende a 28 millones de personas, entre jubiladas, jubilados y trabajadores de bajos ingresos. Nótese que casi la mitad de la población total de Italia - 60 millones de personas- no supera esa cifra de ingresos por año, mientras la desocupación alcanzó en marzo al 8,5% de la población, poco más de 5 millones. Anteriormente el Gobierno de Draghi decretó un descuento sobre los carburantes, 30 centavos de euro por litro de gasolina. Esta medida se prorrogaría hasta principios de julio, según fuentes gubernamentales.

Por la situación económica y social acuciante para los sectores populares, en el mismo decreto donde se otorgan esos bonos, aumenta el porcentaje del impuesto extraordinario a las ganancias de las empresas energéticas, altamente beneficiadas por los aumentos producto de la guerra en Ucrania. El 40% del gas que utiliza Italia proviene de Rusia. Como los demás países europeos, el gobierno italiano busca reducir esa dependencia, para eso llegó a un acuerdo con Argelia para que aumente sus exportaciones a ese país.

Ahora ese tributo será de un 25%. Pero a la vez que ordenó ese aumento impositivo -para poder financiar las ayudas sociales, sin tocar el presupuesto asignado para este año, ni que le ocasione déficit, parte de esos millones de euros también van dirigidos a las demás empresas, con la excusa del aumento energético.

En un sentido, más allá de las circunstancias diferentes, vuelve a repetir el esquema que aplicó durante la pandemia, donde otorgó algunos subsidios -escasos frente a la terrible situación de crisis en estos dos últimos años-, mientras salvaba a los empresarios. En octubre del año pasado, una jornada nacional de huelga ya había puesto esto en evidencia.

Draghi (ex presidente del Banco Central Europeo, nombrado en 2011. Apenas asumido ese cargo, le exigió al entonces primer ministro italiano, el derechista Silvio Berlusconi, un plan de privatizaciones para su país, así como mayores ataques a los trabajadores y recortes del gasto público), este fiel exponente del sistema financiero mundial, que gobierna mediante una coalición, mira con preocupación las próximas elecciones parlamentarias que se realizarán en mayo del año que viene.

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