Mundo Obrero México

PARO MAGISTERIAL

El magisterio puede vencer e imponer sus demandas

La simpatía y el apoyo en las calles que acompaña a nuestra lucha en los estados, va creciendo día a día. Los padres y madres de familia, centralmente de Chiapas, pero también en Oaxaca y otros estados, han ido más allá que el mero apoyo a las maestras de sus hijos.

Sulem Estrada, maestra de secundaria

Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Miércoles 8 de junio de 2016 | 13:50

Los padres de familia son hoy nuestros más valiosos aliados, pues han comprendido que la reforma educativa no sólo pretende arrodillar a los docentes, quitarles sus conquistas laborales y doblegarlos, sino que va por la privatización de la educación pública, lo que implica que ésta será menor y peor para las grandes mayorías empobrecidas; y aun así, el costo de esa precaria educación correrá por su cuenta.

El sector salud y otros gremios se van sumando a la lucha

Ya comienzan a sumarse los trabajadores de la salud pública, pues también ellos ven que las reformas significan mayor precarización laboral, jornadas extenuantes, sin prestaciones ni contrato colectivo de trabajo (CCT); así como el brutal aniquilamiento a la salud del pueblo que se prepara con el plan de universalización.

Por ello, y con acciones progresivas, se solidarizan con el magisterio. Ejemplo de esto fue que la Asamblea Nacional de Enfermeras y Enfermeros de México y de la Asamblea Nacional de Trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social se hayan sumado a la movilización del 27 de mayo en la ciudad de México convocada por la CNTE, expresando la importancia de la unidad.

Como dicen en su declaración del 26/5: “¡Las maestras y los maestros de México son nuestros pacientes, así como nuestros hijos, hermanos, vecinos y todo el pueblo, somos sus alumnos!”. O como en Chiapas, que avanzan viendo la necesidad de aunar sus reclamos. Por ello, en su asamblea del 6 de junio los trabajadores y trabajadoras de la Jurisdicción Sanitaria II de la SSA votaron por unanimidad realizar un paro laboral en apoyo al magisterio y en defensa de la Salud Pública y gratuita.

También, y entre tantas otras muestras de apoyo, hemos visto este 31 de mayo a los mineros de la sección 17 marchar junto a la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) e integrantes de las Bases Magisteriales por las principales calles de Taxco en contra de la reforma educativa y la evaluación docente. Y en la Ciudad de México el pasado 27, a las delegaciones de diferentes sindicatos como el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma de México (SITUAM), el Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM) o el Sindicato de la Unión de Trabajadores del Instituto de Educación Media Superior (SUTIEMS) sumándose a la movilización de la CNTE.

Son muchos en todo el país los trabajadores y trabajadoras que individualmente nos expresan su apoyo; que se acercan a los plantones con víveres, ropa de abrigo, dinero para solventar gastos y marchan junto a nosotros. Pero si bien es sumamente importante ese apoyo y nos da aliento para seguir adelante, no logramos mostrar todavía el potencial de nuestra fuerza como clase, ya que al no discutirse desde las organizaciones obreras (por sector o por rama de la industria), todo ese apoyo –aunque valioso– no logramos expresar toda su contundencia.

Es necesario que las centrales sindicales que se reivindican democráticas sigan el ejemplo de la Jurisdicción Sanitaria II de la SSA, o de los trabajadores académicos del Sindicato de la Universidad Autónoma de Guerrero que pararon 8 horas en nuestro apoyo, y llamen a sus bases a realizar un paro labores en apoyo al magisterio combativo. Que se sumen sus demandas a las nuestras para frenar todas las reformas estructurales. Tiene que mostrarse la fuerza de la clase trabajadora organizada en las calles, como lo vemos hoy en Francia ante la reforma que intentan imponerles.

Creemos que tamaña muestra de fortaleza no sólo lograría que el gobierno abra las mesas de diálogo, sino que evitaríamos someternos al chantaje de aceptar la reforma y discutir sólo algunas modificaciones, logrando la liberación de nuestros presos y la reincorporación de todos nuestros maestros cesados. Así, podríamos aspirar a que se sumen también aquellos millones de compañeros y compañeras que están bajo el control charril.

Unas interrogantes necesarias

Los maestros y maestras de la Agrupación Magisterial Nuestra Clase nos preguntamos, junto a tantos otros colegas, ¿por qué no confiar sólo en nuestras propias fuerzas y en la unidad de nuestra clase?

¿Por qué no aprovechar hoy, que acaba de expresarse en las urnas el desgaste del PRI y fue el gran perdedor de los comicios del domingo 5 de junio? El gobierno está más debilitado luego de haber perdido gubernaturas históricas y en la Ciudad de México ser rezagado al cuarto lugar.

¿Por qué usamos nuestra fuerza en hacer presión para un diálogo con quienes hoy su legitimidad está tan cuestionada, y nos dicen que sólo dialogarán cuando aceptemos la reforma punitiva, es decir, si nos arrodillamos? ¿Con los que, ante nuestro reclamo de diálogo, nos reprimen, difaman, asesinaron compañeros y encarcelaron maestros? Y si lo consiguiéramos ¿qué tipo de diálogo lograríamos hoy?

Pensamos que, sin la unidad con otros sectores, e incluso sin los maestros y las maestras que aún no sumamos del resto del país, no es posible lograr un diálogo donde les impongamos la abrogación de la reforma educativa y echar atrás las medidas punitivas impuestas por la SEP.

Quienes integramos la Agrupación Nuestra Clase salimos a la calle junto a los maestros y maestras que hoy están en lucha EN TODO EL PAÍS, pero sinceramente no creemos que haya la más mínima disposición del gobierno a aceptar nuestras condiciones, al menos que demostremos que no pueden vencernos, y si lo intentan, que tomaremos otras medida acompañados de más sectores del movimiento obrero para ir hasta el final con nuestros justos reclamos.

Unidos para vencer

Es por ello que, desde hace tiempo y en cada espacio convocado por la CNTE, así como expresamos nuestro incondicional apoyo a la resolución de la bases magisteriales, también planteamos la necesidad urgente de convocar –basándonos en la gran combatividad del magisterio en varios estados y en la simpatía enorme que demuestran los sectores más oprimidos de la sociedad por nuestra lucha– un gran Encuentro Nacional de los Sindicatos que se reclaman democráticos y las organizaciones en lucha, sumando a los padres y madres de familia, a las organizaciones estudiantiles, sociales, de mujeres y de derechos humanos para, entre todos, preparemos un plan de lucha unificado que nos lleve a la victoria e impida que pasen los planes contra nuestros derechos y la educación pública.






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