Sociedad

A UN AÑO DEL ASESINATO DE SAMIR

Enfrentemos el despojo y la crisis climática con la movilización en las calles

A un año del asesinato del defensor del agua y del territorio Samir Flores Soberanes, iniciamos una reflexión, sobre cuáles son los avances que ha tenido el gobierno de López Obrador en la implementación de las políticas de devastación ambiental y cómo enfrentarlas.

Elizabeth Sauno

@ElizabethSauno

Viernes 21 de febrero | 13:31

La crisis climática, producto de la quema de combustibles fósiles, nos ha llevado a una crisis ambiental sin precedentes en la historia moderna.

La lucha contra los efectos devastadores del calentamiento global significa una carrera a contrarreloj por darle salida a esta crisis; de lo contrario supondría un escenario catastrófico para la vida en la tierra y en especial para la civilización humana.

En México los pueblos originarios han sido los principales protagonistas de la lucha contra el despojo del territorio y la expoliación de grandes empresas que lucran con la devastación ambiental. Con la llegada del gobierno de López Obrador las expectativas populares de que esto cambiase eran altas, sin embargo, en el último periodo ha continuado el saqueo y explotación de los recursos naturales.

Por un lado, con una retórica posneoliberal pretende apostar por inversiones en el sector petrolero, al impulsar la construcción de una nueva refinería en Tabasco e invertir recursos en las exploraciones de gas natural y fracking en el norte del país y la megaminería de litio.

Sin embargo y pese a esta retórica de la defensa de los bienes nacionales, la realidad es que no ha cesado la subordinación hacia EEUU con la llegada de la 4T.

Para empezar con la función de Border Patrol que desempeña la Guardia Nacional de López Obrador -integrada por militares en su mayor parte-. Pero también en el terreno económico.

Con el T-MEC (modernización del TLCAN), se abre la puerta a la injerencia estadounidense en empresas y los pequeños productores del campo mexicano -ejidatarios y comunidades rurales- van a enfrentar una nueva avalancha de productos agropecuarios de EE.UU. Los contratos de servicios petroleros de Pemex con trasnacionales se mantienen.

Ante la continuidad de estas políticas, las comunidades originarias se enfrentan a la implementación de la Guardia Nacional (GN) y el enfrentamiento cotidiano con grupos ligados al narcotráfico o talamontes.

Recordemos que la GN inició sus operaciones en puntos estratégicos para la colocación de megaproyectos como el Proyecto Integral Morelos (PIM, que incluye la construcción de gasoductos y la termoeléctrica en la comunidad de Huexca), La Parota, minerías como la de Samalayuca (Cd. Juárez), puntos de fracking en Veracruz, la refinería de Dos Bocas en Tabasco (donde el gobierno implementó la “Ley Garrote”). Sin contar que en lo que va del sexenio de López obrador van 16 activistas, defensores del territorio asesinados y cuyos casos siguen en completa impunidad.

Asimismo, tenemos que resaltar que la continuidad de la militarización viene a reforzar este despojo hacia los pueblos originarios y la criminalización de la protesta. Esto viene de la mano de la imposición de “consultas ciudadanas” amañadas con las que se justifica la implementación de estos megaproyectos.

Esto quedó demostrado durante la consulta por el PIM, que generó gran descontento entre la población de Huexca y aledañas pues venía en el marco del asesinato del activista Samir Flores Soberanes y tras la promesa del mismo AMLO de cancelar el proyecto una vez asumiera la presidencia.

Represión contra defensores ambientales

En México los activistas ambientales se enfrentan a grandes capitales que ponen por enfrente sus necesidades particulares. La principal amenaza de los activistas ambientales es la impunidad y la corrupción que existe en todos los niveles de gobierno, coludidos, además, con el crimen organizado. Así mismo, el gobierno de la 4T se ha caracterizado por el asesinato hacia periodistas, luchadores sociales y los feminicidios.

Pero no solo fue Samir: en lo que va de la actual administración, al menos 15 defensores de la naturaleza han sido asesinados, la mayor parte de sus casos han quedado impunes. Tal es el caso de los defensores de la mariposa monarca Homero Gómez y Raúl Hernández, quienes fueron asesinados el pasado enero por grupos de tala clandestina en los bosques del oriente de Michoacán.

Al caso de Samir Flores y a los defensores de la mariposa monarca también se le suman los del rapero TíoBad en diciembre, Nora López en agosto, José Luis Álvarez en junio del año pasado, además de que las agresiones a activistas ambientalistas se han incrementado en el último periodo, como el de la defensora del bosque oaxaqueño Irma Galindo o el reciente encarcelamiento de Miguel López, quien fue el primer preso político de la 4T.

Global Witness también advirtió sobre la represión y criminalización a quienes luchan por preservar el medio ambiente, pues hay evidencia de las autoridades y las empresas están utilizando los tribunales y los sistemas legales de los países como instrumentos de opresión contra quienes amenazan su poder e intereses.

Esto queda reflejado en los casos de la refinería Dos Bocas en Tabasco, el Tren Maya en el sureste, el Proyecto Integral Morelos (PIM), el Corredor Transístmico, o el aeropuerto de Santa Lucía, obras insignia en la administración de López Obrador.

En estos casos, todo apunta a que resultan de concesiones para los sectores empresariales como Grupo México, Wal Mart, FEMSA, lo cual va de la mano con una política de militarización que tiene diversas funciones: despojo de territorios, ataque a las comunidades indígenas (incluidos los caracoles del EZLN) así como fungir como parte del muro de Trump para impedir el paso de las caravanas migrantes.

Así queda claro que el discurso de López Obrador de gobernar “para ricos y pobres” topa con pared cuando hablamos de la defensa de la naturaleza y del respeto hacia los pueblos originarios. Su política busca favorecer a las trasnacionales y empresarios.

¿Qué se necesita para defender al medio ambiente y el territorio en los tiempos de la 4T?

Frente al escenario planteado el Ejército Zapatista de Liberación Nacional tomó posición frente a las políticas de López Obrador. En su comunicado del 12 de diciembre de 2019 expone:

“Y entonces hicimos la cuenta de cuántas personas se necesitan para defender la tierra. Y salió que basta con una persona zapatista. Basta con una mujer zapatista, o un hombre zapatista, o unoa zapatista, aunque sea de edad, o de joven, o de niñez. Basta con que una persona zapatista se trinque en defender la tierra para que así ella, nuestra madre, lo sepa bien que no quedó sola y abandonada. Basta con una persona que se trinque en resistencia y rebeldía.

Entonces fuimos a buscar en el corazón colectivo que somos. Sólo buscamos a una persona que sea zapatista y esté dispuesta a todo. A todo. Y encontramos no una, ni dos, ni cien, ni mil, ni diez mil, ni cien mil. Encontramos a todo lo que se llama ejército zapatista de liberación nacional, dispuesto a todo para defender la tierra.”

Sin embargo, esto es insuficiente. Para hacerle un freno a la devastación ambiental, es importante levantar un gran movimiento contra la devastación ambiental, que unifique a los trabajadores, los pueblos originarios, la juventud y los sectores populares. Es necesario que este movimiento tenga una perspectiva antiimperialista y anticapitalista, contra las políticas de subordinación del gobierno mexicano hacia EUA y otros países que mantienen sus proyectos extractivistas como Canadá y China principalmente.

Que sea independiente del Estado, los partidos patronales –sean oficialistas u “opositores”- y las grandes empresas, y que luche de la mano de los trabajadores, los campesinos y defensores del territorio contra las políticas extractivistas que atentan contra el medio ambiente.

Asimismo, no olvidemos a todos los activistas ambientales y defensores del territorio. ¡Justicia para Samir Flores! ¡Basta de agresiones e intimidaciones hacia los defensores de la tierra y el medio ambiente!

Por otro lado, no debemos caer en el engaño del capitalismo verde, pues es este mismo sistema que no le importa devastar los ecosistemas en pro de los beneficios económicos de una minoría, mientras nos quita el futuro a millones. Los grandes cambios que necesitamos para salvar al planeta no vendrán ni de los empresarios, ni de los gobiernos cómplices.

Hay que plantear claramente que para frenar de tajo las políticas de depredación ambiental de la 4T es vital que los trabajadores tomen en sus manos la lucha por el medio ambiente y el territorio, ya que concentrados en los grandes centros económicos y administrativos del país, en sus manos están los medios de producción y con su acción pueden paralizar la producción y distribución capitalista, para luchar contra los capitalistas responsables de esta situación.

Es necesario luchar por un gobierno de los trabajadores y los sectores oprimidos del país, que expropie a los capitalistas, rompa con el imperialismo y las trasnacionales responsables del saqueo y el despojo. Y que sea un paso adelante en la tarea de conquistar una relación con la naturaleza que se base en un aprovechamiento racional de los recursos y con el menor impacto ambiental posible lo cual solo podrá ser logrado cabalmente bajo el comunismo.

Son los trabajadores, además, quienes pueden impulsar políticas conjuntas con los pueblos originarios y vía esto, respetar su relación con la naturaleza, así como desarrollar políticas para una verdadera transición energética. Junto a los pueblos originarios, la clase obrera y los demás oprimidos del campo y la ciudad pueden, con una perspectiva anticapitalista y socialista, transformar la sociedad y cambiar la relación del ser humano con la naturaleza, porque nuestras vidas y nuestro planeta valen más que sus ganancias.






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