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Red Internacional

REINO UNIDO.Escándalo en el Reino Unido por la mísera bolsa de alimento para estudiantes pobres

El primer ministro británico Boris Johnson tuvo que disculparse en público tras el escándalo desatado por la publicación de imágenes que mostraban las ayudas alimentarias miserables que recibían los estudiantes más pobres, de parte de una empresa privada contratada por el Gobierno.

Jueves 14 de enero | Edición del día

Las fotos difundidas en Twitter de las paupérrimas comidas ofrecidas por el Estado británico a los alumnos necesitados durante el confinamiento en Inglaterra han desatado una tormenta social y política que ha obligado a intervenir al primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson.

Una lata de porotos, pan de molde, un par de rodajas de queso, tres manzanas, dos papas, un par de bananas y barras de yogurt son los productos ofrecidos por la compañía de restauración Chartwells para preparar presuntamente "comidas nutritivas" durante una semana, según se requiere por ley.

La situación generó tal escándalo que, en su comparecencia semanal ante la Cámara de los Comunes, Johnson calificó este miércoles de "vergonzosas" las imágenes colgadas en la red social por padres desesperados, que dicen sentir "consternación" y "tristeza" ante la escasa selección de productos entregados a las escuelas para su distribución a los hogares sin recursos por las empresas proveedoras subcontratadas por el Gobierno.

"Son espantosas y un insulto a las familias que lo han recibido", afirmó el líder conservador, que poco antes habló con el reconocido futbolista del Manchester United y activista contra la pobreza Marcus Rashford, que ha denunciado la situación. "El primer ministro me ha asegurado que investigarán la cadena de suministro" para resolver el asunto, ha revelado el deportista, que de pequeño tuvo que recurrir al comedor escolar gratuito.

Rashford mostró una de las fotos de las viandas en sus redes sociales y dijo "3 días de comida para 1 familia ... Simplemente no es suficientemente".

En otra de las publicaciones de Twitter un usuario compara lo que se puede comprar con la ayuda previa de 30 libras, contra la ración miserable que comenzó a entregar el Gobierno: "En la foto de la izquierda, la comida que se puede comprar con 30 libras. A la derecha, lo que la empresa privada Chartwells ha entregado tras haber obtenido un contrato con el gobierno para suministrar comidas escolares gratuitas por £ 30. ¡Es absolutamente vergonzoso lucrar con algunos de los niños más desfavorecidos del país!"

Otras familias en situación de pobreza han declarado a la cadena BBC haber recibido, por ejemplo, pan congelado, tomates en lata, pasta y queso rallado en una bolsa de plástico y galletas.

Al intervenir este miércoles ante una comisión parlamentaria, el ministro de Educación, Gavin Williamson, aseguró estar "absolutamente indignado" por los paquetes distribuidos y señaló que el Gobierno "apoyará a cualquier escuela que quiera demandar a los proveedores".

Williamson, que por su parte está muy presionado por su mala gestión del sector educativo durante la pandemia, se vio obligado tras el escándalo a prometer entregar a partir de la semana próxima cupones para que las propias familias adquirieran los alimentos que prefieran en los supermercados.

La comisionada británica para la Infancia, Anne Longfield, ha pedido a los proveedores estatales que ofrezcan "comida verdadera en cantidades reales para familias de verdad", y Max Davie, del Colegio de Pediatras, advirtió de que la oferta actual "no es suficientemente nutritiva para los niños y la gente joven".

En un comunicado, Chartwells, del grupo Compass, se ha ofrecido a reembolsar el coste de las cajas de alimentos subestándar y explica que la razón del pobre servicio fue que no fueron informados con tiempo del confinamiento decretado el pasado 4 de enero.

Rushford, cuya campaña durante el primer confinamiento logró que el Gobierno conservador mantuviera el comedor gratuito, ha señalado que "los niños no deberían pasar hambre por el hecho de que haya mala comunicación o poca transparencia en los planes".

La consternación expresada por Johnson y Williamson, como así también las disculpas de la empresa contratista, no son más que la respuesta hipócrita ante una situación que ya se había convertido en un escandalo nacional.

Este accionar no es exclusivo del Reino Unido, alrededor del mundo los Gobiernos han destinado durante la pandemia miles de millones de dólares en rescates a las grandes empresas y al sector financiero, mientras que los planes de ayuda para los sectores más afectados llegaron tarde, eran escasos, o en algunos lugares directamente nunca llegaron.




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