Economía

CRISIS ECONÓMICA

FMI libera fondos para congelar la deuda de 25 países

La preocupación de una posible crisis financiera ha obligado a los grandes organismos financieros internacionales a presionar a acreedores y gobiernos para que se adopten diversas medidas, desde salvatajes estatales ante deudas corporativas y burbujas bursátiles, hasta la reprogramación de la deuda de los países más pobres.

Martes 14 de abril | 17:07

Desde el 25 de marzo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) hicieron un llamado al G20 para que sus acreedores proporcionaran un “alivio inmediato de la deuda a los países más pobres del mundo mientras lidian con las graves consecuencias de la rápida propagación del coronavirus”. [1]

El día de ayer, la Directora Gerente del FMI, Kristalina Georgieva, anunció la “suspensión” de la deuda para 25 países, la mayoría de ellos en África. El Fondo Fiduciario para Alivio y Contención de Catástrofes “puede suministrar actualmente alrededor de USD 500 millones de alivio del servicio de la deuda basado en donaciones, incluidos los USD 185 millones comprometidos por el Reino Unido y los USD 100 millones suministrados por Japón como recursos inmediatamente disponibles”.[2]

El día de hoy, el mismo FMI pone los intereses del capital financiero sobre el tablero internacional. Piden rescate para que las autoridades de cada país “intervengan con apoyo fiscal —ya sean subsidios directos o medidas de alivio tributario— para ayudar a los prestatarios a reembolsar sus préstamos y financiar sus operaciones, o proporcionar garantías de crédito a los bancos”. [3]

En este marco, los líderes financieros del G20 ya discuten la “suspensión temporal” de la deuda de los países pobres. Alemania abandera la iniciativa de ambos organismos financieros, que de ser aprobada, sumarian también al Club de París, que alberga a 22 países de acreedores.

Sobre la deuda del Sur Global

Se estima que los países del Sur realizarían transferencias por deuda de más de 50 mil millones de dólares en este año. El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), que aglutina a 450 poderosas empresas de servicios financieros señala que estos países pagarán otros 130 mil millones de dólares en deudas internas este año. De este modo, el IIF ha pedido a los acreedores privados, "abstenerse de cobrar por incumplimiento de pago para los países más pobres y vulnerables afectados significativamente por COVID-19 y las turbulencias económicas relacionadas durante un período de tiempo específico (por ejemplo, por 6 meses o hasta el final de 2020), sin renunciar a la obligación de pago".[4]

El gran capital financiero internacional ¿quiere "salvar" a África, los países pobres de Asia y América Latina? ¡En lo absoluto! Se tratan de evitar una generalización de impagos y el estallido de una crisis del sistema financiero mundial.

De ahí que en estos días el G20 planea ofrecer a los países más pobres una moratoria en los pagos de préstamos bilaterales del gobierno como parte de un “plan de acción” para evitar una crisis de deuda en los llamados “mercados emergentes”. El plan busca el congelamiento en los pagos de la deuda soberana durante seis, nueve meses o posiblemente hasta 2021, según puedan presentarse las negociaciones particulares a nivel de cada país.

Ecuador, Zambia, Argentina, están al borde del incumplimiento. Sudáfrica ha visto rebajar sus bonos al grado de basura. Con la caída de los precios de los productos básicos, la recesión global y el incremento del endeudamiento en los países de la periferia (ver gráfica) relacionados con la disminución de las tasas de interés en la última década, hay una larga fila de más de 70 países con problemas de deuda. Hablando solamente de los países africanos, “la deuda exterior pública se duplicó con creces entre 2010 y 2018, pasando de 160.000 millones de dólares a 365.500 millones de dólares" [5].

Con los países necesitados de recursos para kits de prueba, ventiladores e insumos médicos, los inversionistas se ponen nerviosos ante un estallido generalizado de impagos, por lo que planean una recalendarización de pagos.

La abolición de las deudas ilegítimas es la alternativa real para los países del Sur Global, no un "congelamiento temporal”. Se trata de cortar el drenaje de recursos que reproduce el subdesarrollo, no de "reprogramar" el drenaje y el empobrecimiento.






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