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Red Internacional

El día de ayer en la pista de remo y canotaje en la Alcaldía Xochimilco, un trabajador de mantenimiento encontró el cuerpo de una mujer de aproximadamente 30 años. Rumbo al 8 de marzo decimos ¡Si tocan a una, nos organizamos miles!

Viernes 25 de febrero | 21:23

La situación a la que ha orillado el Estado con la militarización y el incremento de la violencia en el país es alarmante. Con desapariciones forzadas, asesinatos a periodistas con la impunidad de un sistema de justicia patriarcal también con feminicidios a la alza durante la pandemia. El conjunto de las mujeres a pesar de escuchar promesas de cambio, no ha palpado los cambios apremiantes. Incluso en en los gobiernos donde mujeres han ocupado los cargos, como en la Ciudad de México por Claudia Sheinbaum, esta realidad no mejora en una vida libre de violencia para las mujeres.

El día de ayer en la pista de remo y canotaje en la Alcaldía Xochimilco, un trabajador de mantenimiento encontró el cuerpo de una mujer de aproximadamente 30 años. La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México se encuentra al mando de la investigación puesto que el cuerpo sigue en calidad de desconocido.

El marco en el que se desarrollan estos hechos está signado por miles de protocolos que se activan sin que haya resultados, signado por el desdén de todo el entramado estatal. Es sumamente preocupante que, a pesar de la apertura de carpetas de investigación, de la creación de decenas de dependencias “feministas” o que aborden las problemáticas con perspectiva de género, los feminicidios sigan siendo portada en muchos medios de comunicación; basta recordar el feminicidio de Michell Simon, locutora de radio, el 23 del presente mes.

Si la negación del Estado mexicano por resolver los feminicidios que laceran a la sociedad continúa, quiere decir que el movimiento de mujeres, de la diversidad sexual, tienen un enorme reto enfrente. Exigir el cese a los crímenes de odio y los feminicidios no pasa solamente por acudir a denunciar y actuar en lo limitado del marco jurídico patriarcal, sino que implica el reto de imponer cada una de las demandas de estos movimientos a partir de la movilización amplia y unitaria en las calles de todo el país. Implica que las mujeres, y el movimiento de la diversidad sexual estén mejor organizadxs para poder frenar esta situación, organizadxs en los barrios y colonias, en los centros de trabajo.

Dos años de pandemia en la que aumentó la precarización laboral, crisis económica capitalista y miles de mujeres que no vuelven a sus hogares por la violencia patriarcal es un contexto apremiante para inundar las calles este 8 de marzo, es el pretexto perfecto para organizarnos de mejor manera contra el gobierno, la iglesia y el capitalismo.




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