Sociedad

ENTREVISTA

Folclor, lenguas originarias y resistencia trans: Conoce a Ariel Serrano y su “Venadito Son”

Ariel Serrano y el cantautor oaxaqueño Germán Ortíz llevan cuatro años presentándose con su “Venadito Son” en distintos escenarios de la Ciudad de México, Oaxaca y el Estado de México. Su lucha cotidiana contra los prejuicios y la discriminación tiene múltiples dimensiones.

Nancy Cázares

@nancynan.cazares

Sábado 15 de febrero | 15:25

Foto portada: María Ruíz

En Ariel Serrano comulgan distintas dimensiones de la lucha contra la discriminación y los prejuicios. Hace cuatro años que impulsa, junto al cantautor oaxaqueño Germán Ortíz, un colectivo llamado “Venadito Son” que fusiona el bolero con la cumbia, el ranchero con la música folclórica.

Según ha declarado para medios como Particular, entre sus influencias musicales se encuentran Óscar Chávez, Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat y Pablo Milanés.

En sus presentaciones, Ariel recuerda no sólo la importancia de las lenguas originarias -con canciones en su repertorio en zapoteco, mixteco y purépecha-, sino también de quienes les dan vida y, en particular a las identidades que sobreviven a contracorriente, como las muxes oaxaqueñas.

Su discurso recuerda que las personas trans y la diversidad sexual continúan segregadas a pesar de estar presentes en distintos espacios y sectores. En la línea de producción, como las mujeres trans de las maquilas en Matamoros que salieron a luchar junto a sus compañeros en los paros masivos que cimbraron la ciudad fronteriza en enero del año pasado; migrando, en las Caravanas; algunas en la academia; las más en trabajos precarios. Ariel, con su música, lanza un cuestionamiento agudo y es que ¿estos cuerpos, estas experiencias, no tienen también derecho a esas canciones, a su tradición?

Los derechos culturales para la comunidad LGBT y personas trans han sido motivo de reflexión, por ejemplo, en torno a la pintura del “Zapata Gay” o de exposiciones como “Palimpsestos” que recibiera el año pasado el Centro Cultural Border. La posibilidad de construir una interpretación propia de la historia, que juegue con “la identidad” para provocar discusiones concretas como la homofobia, la transfobia y la misoginia, se acompañan por otras reflexiones, como la relación entre memoria, historia y una narrativa hegemónica que borra cualquier disidencia de entre sus páginas.

Capaces de ser transmisores y representantes de tradición, el mensaje de preservación de las tradiciones se conjuga en Ariel y su “Venadito Son”, con la visibilidad de las personas trans en medios que les habían sido negados, hasta ahora.

En 2019, cuenta, con marco en la Feria de las Lenguas Indígenas, se convirtió en la primera mujer trans en cantar en la otrora residencia presidencial de Los Pinos, hoy abierta al público como espacio cultural.

Ariel y su “Venadito Son” se han presentado en espacios culturales de la Ciudad de México como los museos del Chopo, el Estanquillo, San Carlos, Universum, de la Caricatura, de Arte Popular, del Telégrafo y el Palacio de Minería. Las embajadas de Estados Unidos y Alemania han abierto también sus puertas para esta propuesta musical.

El Multiforo Alicia, Bajo Circuito, Teatro Bar el Vicio, son algunos otros referentes culturales de la capital en donde se ha presentado.

Para Ariel no hay tema indiferente, y así como piensa en la población LGBT y trans local, grupos indígenas y afromexicanos, también lanza opiniones sobre la situación de las disidencias sexogenéricas en América Latina. En particular, reflexiona sobre el tema migrante y las imágenes e historias que circularon sobre la población LGBT y trans que viajan en las Caravanas. “Es una incongruencia total y asquerosa”, dice sobre las imágenes de la Guardia Nacional deteniendo mujeres y niños. “Todos somos migrantes”, dice.

Gracias a la tecnología y las redes sociales, La Izquierda Diario pudo entrevistarse con Ariel, aquí te dejamos el resultado de este encuentro:

LID: Ariel, tu labor es, sin duda, un parteaguas no sólo para las personas trans, sino para la música tradicional mexicana. Tu música ha sido recibida en distintos recintos y espacios culturales de gran importancia y nos gustaría saber tu opinión respecto al acceso a éstos para las personas trans y LGBT. No sólo para artistas, sino para quienes busquen acudir a estos espacios como público. ¿Consideras que es suficiente?

Ariel: Pienso que sí ha sido un paso importante dentro de la música tradicional mexicana. Si bien hay exponentes que son parte de la diversidad sexual, no hay tanta presencia trans. Somos pocos […] Todavía diría que faltan muchas cosas. La burocracia, por ejemplo, que la Secretaría de Cultura trabaje más […] hace falta concientizar, abrir y combatir la corrupción dentro de estas áreas para que el arte no sea nada más para algunos amigos o personajes con trayectoria y poder, sino para todos los artistas emergentes que hay.

Hay mucho talento en México y muchas veces es desaprovechado. El arte es una profesión valiosa, la música, la pintura, el performance, el teatro y veo que es muy mal pagado. Tenemos que exigir y unirnos como comunidad artística y poblaciones de la diversidad sexual para mostrar lo que podemos hacer con nuestro talento y nuestra unión.

LID: En alguna entrevista cuentas cómo te han sugerido que presentar un show para la comunidad LGBT implica, necesariamente, travestismo o drag. ¿Cuáles son los retos que alguien con tu propuesta se encuentra en estos casos? ¿Cómo has sorteado esta dificultad?

Ariel: Es difícil. Me han abierto más los brazos en la comunidad del son tradicional, de la música folclórica. Pensé en un inicio que me iban a discriminar, que me pondrían el pie o me verían mal […] después fue todo lo contrario.

Donde me he encontrado con más transfobia y más discriminación ha sido en sitios en donde acudimos como poblaciones de la diversidad sexual, que se dicen “incluyentes”, que “apoyan”, donde los mismos dueños son gente de la población gay o lésbica. Ahí me he topado con más trabas. Es impensable llevarles un show de guitarra o de cajón o algo acústico. Me han dicho “ármate un show drag”, “ármate un show travesti”. Yo no lo veo mal porque también es un arte muy valioso, pero pienso que deberían ser más abiertos a otras propuestas. Todas las expresiones, todos los artistas, toda la música, contamos.

Me han dicho que no es el tarjet, pero pienso que se debe promover la cultura. Podemos bailar y pensar a la vez. La música no tiene género.

Espacios como La Purísima, Rico, Marrakesh, Baby, son algunos de los que me han pedido que arme algo más con “lentejuelas”, pero eso sería otra propuesta, algo que no soy.

Foto: Antonio Cruz

LID: México encabeza cifras de crímenes por transodio Tú misma hablas en distintas entrevistas y en tus presentaciones sobre la segregación que viven las personas trans. ¿Cómo te ayuda la música a sobrellevar estas afirmaciones? ¿Qué impacto crees que genera tu trabajo en la población trans que te mire como ejemplo? Por otro lado ¿qué impacto crees que genera en la población cis escuchar canciones tradicionales (las que cantaban abuelos y abuelas) en una voz disidente? ¿Cómo ha sido el recibimiento de las personas ante tu número?

Ariel: Pienso que el arte rompe barreras, prejuicios, ignorancia, fobias. Yo pensaba que la comunidad más tradicional de la música folclórica me iba a discriminar y ha sido todo lo contrario. Al principio fue difícil porque no se está exento de comentarios, pero éstos vienen de la ignorancia, de no saber qué es una persona trans o una persona gay. Hay muchos prejuicios y estereotipos que te implantan de cómo somos, sin conocernos […] Explicándoles desde el respeto, vi que cambiaba su visión, y haciendo música, trabajando con ellos.

No negaré que había gente que por ser una chica trans, no trabajaba conmigo […] ahora me he ganado un lugar a pulso, con trabajo. Soneros y músicos de gran importancia dentro de la música mexicana me han acogido de una manera extraordinaria. Tengo muchos amigos solidarios y respetuosos […] cuando hacemos música se nos olvida nuestro color de piel, nuestra identidad […] somos seres humanos creando y ahí sucede toda la magia.

Creo que es preocupante la situación [para las personas trans]. Todavía tenemos que exigir y seguir concientizando […] Todo se puede con respeto mutuo.
Entre la población cis he tenido gran recibimiento, así como en el resto de la gama lgbtiq. No me gusta clasificar […] antes no me gustaba decir que era una chica trans, yo quería que hablara mi talento por mí y antes que todo, pero entendí que es importante en el país y los tiempos donde vivimos, donde hay manifestaciones de odio, transfobia y segregación hacia nuestras poblaciones. Lo vi de una manera política y ahora me da orgullo decirlo. Que la gente que, como dices, creció con estas canciones emblemáticas -a veces con contextos machistas o sexistas- que cantaban los abuelos, generaciones pasadas muy tradicionales, reciban de mí otro significado con mi voz y mi interpretación.

Por ejemplo, hay una canción llamada “El Sirenito”, de Rigo Tovar, emblemática del barrio, de la gente que gusta de la cumbia y el sonidero, un contexto popular en donde no se entiende lo que es una orientación sexual o identidad de género.

Pienso que al cantarla, le doy otro significado […] Cuando la canté por primera vez sentí mucho empoderamiento, le di otro mensaje. En la mitología, las sirenas no tienen genitales y me identificaba y explicaba eso cuando la iba a cantar. Risas, doble sentido […] les provoca emoción, respeto y alegría, que es lo que busco transmitir, así como que se lleven un poquito de reflexión cuando termine el contexto.

LID: Próximos eventos o proyectos que quieras compartir.

Ariel: Ahora estamos trabajando en nuestro primer tema. Este año cumplimos cuatro años y no habíamos tenido la oportunidad de grabar […] El primer sencillo será una canción estilo reggaetón, con fusión de son tradicional y de trap. Pienso que tenemos que llegar a la gente más joven, de nuestra edad (tengo 21).

Pienso que es importante seguir cantando los cantos antiguos, con mucho orgullo, pero también quiero darle la oportunidad de explorar nuevos géneros que muchas veces viene con su carga de machismo y homofobia […] quise darle otro contexto al reggaetón, como con el Sirenito, un contexto transgresor, con elementos que critiquen al machismo, que nos haga bailar y que tengan la sorpresa de un coro en un idioma originario.

Pienso que es importante hacer música en idiomas originarios y qué mejor que una música joven, más fresca, para las nuevas generaciones que hablan estos idiomas o para que quienes no los hablan, se interesen en ellos.

Se puede hacer música bailable y que nos haga pensar, que nos haga sentir y nos haga cambiar. Este primer tema saldrá en marzo, en todas las plataformas.

Próximamente participaremos en un evento de la alcaldía de Azcapotzalco con motivo del 8 de marzo. También estaremos en un evento en los Pinos como parte de un festival contra la violencia de género y trabajando con Luna Aparicio, hermana de Yalitza.

En redes sociales estamos como “Venadito Son”.






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