REPRESIÓN

Frida Ochoa relata su arbitraria detención por la policía de Chihuahua

El día 22 de junio, Frida Ochoa fue detenida en las inmediaciones del Palacio de Gobierno de Chihuahua por documentar una protesta. En entrevista para La Izquierda Diario explica los hechos ocurridos.

Martes 28 de junio de 2016 | 14:47

El 22 de Junio se realizó una protesta en el palacio municipal de la ciudad de Chihuahua donde se exigía la renuncia del actual gobernador, César Duarte.
Antes de que concluyera, algunas personas lanzaron piedras contra las oficinas, fue entonces que el gobierno accionó a los cuerpos represivos que arremetieron contra los manifestantes, deteniendo arbitrariamente a más de cien personas.

Entre ellos se encontraba la estudiante del Colegio de Bachilleres número 2, Frida Marcela Ochoa Palma, de 16 años quien asistió a la protesta para documentar la protesta y enviar el material fotográfico y visual a La Izquierda Diario México.
La entrevistamos para que nos relatara cómo ocurrió su detención y la de los demás jóvenes.

La Izquierda Diario (LID): ¿Qué pasó en el Palacio de Gobierno?

Frida Ochoa (F): Un grupo llegó y comenzó a lanzar piedras y fierros al Palacio de Gobierno. La policía decidió poner vallas y empezaron a arrojar gas lacrimógeno, mientras detenían a personas al azar y los agredían.

LID: ¿Cómo fue tu detención?

F: La policía arrestaba a una amiga y yo me acerque a decirles que ella no estaba haciendo nada, que no se la llevaran. Me pidieron mi mochila para revisarla, les dije que eso era ilegal, así que me esposaron y me llevaron a un área donde sólo había policías.
Mientras me trasladaban a una troka, me empujaron y jalonearon, un policía intentó golpearme en la cara. En la camioneta me separaron de los demás y lanzaron gas lacrimógeno, recuerdo que nos picaba.
Éramos alrededor de 15 personas, yo escondí mi celular y logré comunicarme con mi hermana Mariel, le dije de mi detención, que nos encontrábamos en la avenida Sacramento y que me llevaban a la Comandancia Norte.

LID: ¿Cómo fue tu estancia en la Comandancia?

F: No quisieron darnos agua, nos molestaban y hacían comentarios de burlas hacia nosotros. Recuerdo que a un chico lo metieron a un cuartito y ya no supe qué le hicieron.
A mí no me dejaron hablarle a mi mamá, me tomaron fotos y mis huellas, mientras me hacían preguntas como: ¿Qué hacías en la manifestación? ¿A qué hora saliste de tu casa? Escribían todo lo que les decía, creo que me trataban de intimidar y que les diera una confesión. Me decían que tenían un video donde una chica de pelo azul aventaba piedras, decían que era yo y que me iban a trasladar por dañar la institución. Yo les reiteré que no se trataba de mí; pero igual si no contestaba se molestaban. Eran muy prepotentes.

LID: ¿Cómo fue tu liberación?

F: Mi hermana Mariel, milita en el Movimiento de Trabajadores Socialistas y en la agrupación de mujeres Pan y Rosas. Ellos hicieron una nota de mi detención, la difundieron en Facebook y Twitter. Exigían mi liberación, hablaron con organizaciones de Chihuahua para saber dónde estaba, ya que a mi mamá le dijeron que no estaba en la comandancia Norte, sino que estaba en la del Centro y después le dijeron que en la Sur y me tuvieron siete horas sin comunicación.
Como mi caso se hizo viral, un señor de la organización El Barzón fue a apoyar mi liberación y ayudó a mi mamá. Así me liberaron sin cargo alguno y sin pagar multa, pero la policía se quedó con mi celular como “evidencia”.

LID: ¿Cómo te sientes después de lo que te pasó?

F: Me siento rara. No tengo miedo, pero estoy preocupada aunque pienso que es normal. Creo que ellos quieren meternos miedo para que no nos manifestemos ni documentemos sus abusos, pero yo no pienso dejar de hacerlo.
Quiero agradecer a todas las personas que compartieron mi caso y exigieron mi libertad.
También quisiera terminar diciéndole a todas las personas que no dejen que les metan miedo, que no se den por vencidos y sigan luchando por lo que es nuestro, que nosotros tenemos toda la libertad de alzar la voz y luchar por nuestros derechos.

Frida se suma a una larga lista de detenciones arbitrarias por parte del gobierno federal y de los estados, que violan el derecho a la protesta y el derecho al debido proceso. Además ejercen tortura psicológica y física a los detenidos tratando de aleccionar sobre lo que sucede a aquellos que toman las calles para la luchar, infundiendo miedo; es fundamental demandar el cese a la represión y el derecho a la protesta social.






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