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Red Internacional

Después de la indignación en redes sociales y la petición en change.org firmada por decenas de miles, el video Fuiste Mía, del grupero Gerardo Ortiz, fue censurado por YouTube. Sin embargo, la violencia machista sigue siendo tema de los diarios nacionales.

Cristina SolEstudiante de Derecho Internacional, Universidad Autónoma del Estado de México

Jueves 14 de abril de 2016 | 02:20

César Gerardo Ortiz Medina, cantante y compositor grupero mexicano, es conocido popularmente por el alto número de ventas en sus discos y galardonado por los millones de reproducciones de sus videos en YouTube. Hoy el mundo del internet también lo conoce por ser un tipo misógino, un pseudoartista.
Tras semanas de polémica, el video Fuiste Mía se bajó de la famosa plataforma de videos. El video, de contenido explícitamente misógino y que incita al feminicidio, alcanzó más de 25 millones de reproducciones. Como ya lo hemos dicho anteriormente, todo el video constituye una apología de la violencia contra las mujeres en general y, del feminicidio en particular, con el protagonismo de un hombre rico y poderoso como el perpetrador de la violencia.

“Sin música, la vida sería un error”

Lo que el filósofo alemán no mencionó en su célebre frase es que hay música que resulta un error ser reproducida. Si bien, el género grupero se caracteriza por relatar las calamidades que se sufre, por ejemplo, al ser inmigrante indocumentado; sus letras también hacen apología del estilo de vida del narco mexicano: machos voluntariosos que se disputan a muerte con otros por imponerse en un territorio determinado, a costa de la degradación y cosificación de las mujeres, pues siempre son acompañados por mujeres exuberantes y sumisas.

El retiro del videoclip de la plataforma fue porque miles expresaron su indignación, misma situación por la cual Jovana Espinosa Orta, activista, integrante de Amnistía Internacional en Querétaro y una de las personas que promovió la campaña en change.org ha sido hostigada; denunciando que ha recibido mensajes amenazantes en los cuales le dicen que la han seguido y que debe cuidarse la espalda.

#VivasNosQueremos

Sólo en México, en los últimos diez años fueron asesinadas más de diez mil mujeres. La explosión de este fenómeno –pues no es nuevo en nuestro país- coincide con el inicio de la guerra contra el narco de Felipe Calderón y la crisis económica a nivel mundial, situación que se recrudeció en el gobierno de Enrique Peña Nieto. Basta con mirar la Historia para percatarse de que las mujeres a lo largo de los años hemos sigo sujeto de un sinnúmero de improperios.

Los feminicidios no son un problema del pueblo mexicano. Con terror, todos los días se producen y se reproducen también en el resto del globo. Bien lo señala Andrea D´Atri, “somos conscientes de que mientras no rompamos definitivamente las cadenas de la explotación que esclavizan a millones de seres humanos y sobre las que se sostiene este régimen social de miseria, desigualdad y oprobios, ni las mujeres ni ningún otro grupo social oprimido alcanzaremos nuestra emancipación definitiva.”

Denunciemos que el mayor feminicida hoy está en Los Pinos. Que es el Estado, de la mano de la casta eclesiástica y los medios de comunicación, quien sienta las bases para condenar a las más pobres a una vida de violencia machista.

Resulta imperante que seamos nosotras, las de abajo (y siempre hombro a hombro con nuestros compañeros), quienes escribamos la historia y nos organicemos permanentemente ante el horror de los brutales feminicidios, que cada 3.3 horas nos arranca de las manos una mujer.

Es por eso que la organización de mujeres Pan y Rosas se suma a la Movilización Nacional contra la violencia machista. Porque #VivasNosQueremos todas a las calles este 24 de abril. ¡Porque el levantamiento de las mujeres es el resurgimiento de la humanidad!




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