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Red Internacional

Maestra y compañera de militancia de Susana Mata, madre de Alejandrina Barry, legisladora porteña del FIT. Declaró en el juicio que se lleva adelante por los crímenes cometidos en los centros clandestinos conocidos como Pozo de Quilmes, Banfield y El Infierno. El recuerdo de una profunda amistad unida a la lucha por cambiar "lo injusto que tenía este mundo y que aún no cambió".

Valeria Jasper@ValeriaMachluk

Domingo 22 de mayo | Edición del día
Foto: captura transmisión Youtube

En una nueva audiencia del juicio por crímenes de lesa humanidad que lleva adelante el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata, brindó testimonio Graciela Nordi, docente y compañera de militancia de Susana Mata, madre de Alejandrina Barry, legisladora porteña por el PTS- FIT, asesinada en Uruguay en el año 1977.

Pidiendo "justicia por Susana y por todos los compañeros", brindó un emotivo testimonio, el cual compartimos, sobre la lucha que docentes de la zona sur del Conurbano Bonaerense llevaron adelante hasta la conformación de la Unión de Educadores de Almirante Brown, de la cual Susana Mata era la secretaria general.

"Estábamos en un contexto nacional e internacional de mucha movilización de la juventud y todos buscábamos un canal para poder manifestar nuestra adhesión a esa cosa que era cambiar un mundo injusto", sostuvo Nordi en referencia al contexto en que siendo jóvenes maestras comenzaron a repensar el sindicalismo docente.

"Decidimos que íbamos a dar pelea para reformular el concepto de sindicato. En ese momento a las asociaciones docentes se las llamaba gremios, no sindicatos. Porque sindicato era visto como algo de los trabajadores y esto no estaba aceptado entre los docentes, por lo menos dentro de la dirigencia que había en ese momento. Ahí decidimos integrarnos al bloque de distritos disidentes. Dimos pelea y ganamos la conducción de la Unión de Educadores de Almirante Brown".

En forma detallada, Nordi describió la persecución que sufrió Susana Mata desde principios de la década del 70. Su detención en 1975 en la Unidad 9 de La Plata y el nacimiento de su hija Alejandrina. "Cuando la detienen a Susana organizamos una volanteada el día del cobro. Pedíamos la libertad de nuestra secretaria general. Nos acompañaron muchas compañeras".

Nordi recordó con suma emoción la última vez que vio a Mata: "En noviembre, tocan timbre en mi casa y era Susana que venía con Alejandrina que tenía 8 meses. Había salido de la cárcel. Me contó que en la cárcel estuvo rodeada de muchas compañeras, en un clima de mucha solidaridad y contención. Que había salido con libertad condicional. No sabían qué iban a hacer. Nos dimos un abrazo y se fue, la vi partir y no la vi más".

Graciela Nordi fue detenida durante un día. Allí la interrogaron sobre el sindicato y en especial sobre los Barry. A la noche del mismo día fue liberada. A los pocos días junto a su familia se exiliaron en España. Allí se enteró del asesinato de Susana y Juan Barry en Uruguay. Al regreso de su exilio pudo encoentrarse con Alejandrina y Agustín, hijo de Susana Papik y Henry Barry (desaparecidos), y "ofrecerles el recorte de la vida de sus padres que compartieron conmigo.

El cierre de sus palabras fue para sus amigos y compañeros de lucha: "Agradezco a la vida haber conocido a Susana, a los Barry. Que es muy intenso y pleno tener ideales, actuar de acuerdo a ellos y sentir que uno es honesto con sus posturas. Agradezco haber caminado al lado de ellos y poder decir que fueron excelentes personas, que podían haber optado por un vida cómoda y sin embargo apostaron a un proyecto de país para todos, apostaron a modificar algo de lo injusto que tenía este mundo y todavía no cambió. Por ellos tenemos que seguir adelante".




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